¿Y ahora qué hago con la grasa de la costilla hervida?

¿Y ahora qué hago con la grasa de la costilla hervida?

Agua de costilla. Tal vez todos nosotros amantes de la cocina, a los que no nos gusta desperdiciar nada, nos hayamos hecho esa pregunta en algún momento y aún no tenemos respuesta, y puede ser que sea porque la buscábamos en el lugar incorrecto.

Neila González, quien es trabajadora del hogar, nos explica qué hacer y qué no hacer con la grasa que se desprende de la costilla de res o de cerdo al hervirla, rindiéndole así, un homenaje a sus raíces guajiras y a su madre de quien aprendió todos los secretos de la costilla hervida.

Para empezar, Neila nos explica que hay dos maneras de extraer la grasa al hervir la costilla. La primera, es extraer la grasa (sin agua) cuidadosamente mientras la costilla hierve, esto permite poder sacar toda la grasa que se desprende de la costilla. La segunda, se trata de hervir la costilla, sacarla del fuego y esperar a que se enfríe, al hacer esto, la grasa se formará en una capa sobre el agua, al hacerlo de esta manera se facilita el proceso de extracción, pero no garantiza haberle sacado toda la grasa a la carne, entonces, añade Neila, habría que hervir la costilla de nuevo y repetir el proceso para cerciorarse.

Ahora que tenemos la grasa ¿Qué hacer con ella?

Lo primero que debemos saber, expone Neila, es que esa grasa es en realidad una manteca, y es importante saberlo antes de añadirlo a nuestras comidas. Dicha manteca nos puede servir para preparar un sinfín de comidas, dándoles un toque especial y el sabor agregado de la carne cocida, pero, añade Neila, si se utiliza para sofreír el arroz y mezclarlo con pasta, este tipo de comidas deben servirse y comerse calientes, ya que, al haberlas preparado con la manteca y al enfriarse, estas se tronarán “mantecosas” o “pastosas” porque la manteca volverá a su estado natural.

Neila expresa que una de sus preparaciones favoritas es freír plátano en esta manteca, ya que le da un sabor diferente y especial, tal y como lo prepara su mamá.

Pero al hervir la costilla, no solo obtenemos la grasa, también obtenemos el caldo en el que la hervimos y las posibilidades son infinitas si mezclamos las dos. El favorito de Neila es una sopa de caraotas negras hecha con el caldo y un poco de la manteca de las costillas hervidas. Estas sopas pueden prepararse con cualquier grano y el caldo puede servirnos, incluso, para cualquier tipo de guiso ¡solo hay que ponerse creativos!

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Jesús Benavides

Noticia Al Día