Cómo explicarle a un niño la muerte de un familiar

No compare la MUERTE con el sueño ¿Cómo explicarle a un niño el deceso de un familiar?

La muerte es parte ineludible de la vida, y el niño también es consciente de ello. EL problema llega cuando hay que explicar a los más pequeños, acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno en televisión o en videojuegos, el fallecimiento real de un ser querido, un tema delicado y, muchas veces, evitado en la familia.

Aquí le mostramos cómo abordar el tema según un estudio de la Revista Concienciados con la infancia.

Explicar la muerte a un niño ¿Cómo hacerlo?

Decir siempre la verdad

El niño tiene que entender lo que se le está expresando, pero siempre hay que decirle la verdad. Hay que manifestarle que ese ser querido, el papá, la mamá, el abuelo o un hermanito se ha muerto y no vamos a verle más; que va a estar en nuestro recuerdo; lo gustoso mientras hemos estado con él. Pero, será necesario la sinceridad ante todo.

Dar un mensaje claro al niño

Explicar la muerte a los niños de manera comprensible, puede convertirse para los padres en un ejercicio de imaginación contraproducente porque puede confundir a los chiquitos. Para una familia creyente, la explicación de que el fallecido “está en el cielo con Dios” es útil, porque da una referencia comprensible a los niños, y contiene una visión que coincide con su fe religiosa.

Enseñar al niño a manifestar sus emociones

Es importante ser receptivo a las preguntas del niño o la niña, porque forma parte del proceso del duelo. Hay que observar su comportamiento. Puede no apetecerle jugar, no estar con sus amigos, buscar estar más con su familia y demandar más cariño y más contacto físico. Ahí se ve que el niño está distinto y lo está pasando mal después del fallecimiento del ser querido.

Responder convenientemente a preguntas complejas

La muerte se puede explicar, fácilmente, en términos de ausencia de las funciones vitales que los niños conocen: las personas se mueren cuando ya no respiran, no comen, no hablan, no piensan y no sienten.

No es bueno comparar la muerte con el sueño, el descanso eterno o el descansar en paz. Un niño puede sentirse confundido y empezar a tener miedo de irse a la cama o echar una siesta, o tener miedo de que si se queda dormido no despertará.

Si el ser querido murió por problemas de salud, los niños en edad preescolar no distinguen entre las enfermedades pasajeras y las mortales, por lo que puede generarse en ellos una preocupación innecesaria. Es útil aclarar que solo una enfermedad grave puede causar la muerte.

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Miguel Estrada/Pasante

Noticia al Día