MIEL: propiedades, beneficios y cómo distinguir la adulterada

MIEL: propiedades, beneficios y cómo distinguir la adulterada

miel

Miel, imagen referencial

Cuando se trata de los beneficios que tiene la miel, la lista se hace bastante larga y aquí te explicamos por qué.

Según Jesús Manzano, nutricionista de ecocolmena, los minerales más frecuentes en la miel son calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, zinc, fosforo y potasio. Pero como si fuera poco, además de minerales, la miel también posee alrededor de la mitad de los aminoácidos existentes: ácidos orgánicos, como el ácido acético o el ácido cítrico, entre otros, y vitaminas del complejo B, vitaminas C, D y E. Y si pensaste que se terminaba allí, pues pensaste mal, porque la miel también posee una variedad considerable de antioxidantes.

No es descabellado, entonces, decir que la lista de sus beneficios puede ser casi interminable. Entre uno de sus tantos beneficios está el regular el azúcar en la sangre, y esto se debe a su balanza perfecta entre fructuosa y glucosa, pues “la porción de fructosa permite que la glucosa sea captada por el hígado para formar glucógeno, que pasa a estar disponible para el cerebro, el corazón, los riñones y las células rojas de la sangre”, explica Manzano.

Además, la puede reparar las heridas, quemaduras y ulceras gracias su propiedad antibacteriana, permitiendo prevenir la infección de quemaduras o heridas menores. Manzano explica que, gracias a la densidad de la miel, esta puede proteger contra bacterias y suciedad que entran en una herida. Manzano recomienda aplicar la miel en el corte o herida y cubrirla con una venda.

Manzano agrega que también puede servir como un estimulante del sistema inmunológico, ya que “tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas, no sólo cuando se es ingerida, sino también cuando se aplica tópicamente sobre la piel”.

Pero los beneficios no se detienen allí, la miel también puede reducir el estrés metabólico, promover la recuperación del sueño, tratar el estreñimiento, mejorar la función cerebral, tratar el acné y dermatitis, evitar alergias, hidratar la piel y labios e incluso ayudar en el ciclo menstrual.

Ahora, todo esto es cierto para la miel 100% natural y aquella que no ha sido calentada (en un proceso de pasteurización) por encima de 43°. Manzano asegura que “la pasteurización evita que cristalice, por consiguiente, también reduce drásticamente la calidad, ya que en el proceso se destruyen la mayoría de enzimas, antioxidantes y otras propiedades beneficiosas como su acción antibiótica”.

 

Entonces, ¿Cómo distinguimos la pura de la adulterada?

El portal web india.com explica que la India es una de las mayores consumidoras de miel, y que la adulteración de la miel se convertido en una práctica común. Pero no hay que desesperar, ya que hay ciertos trucos que se pueden hacer desde casa para saber si la miel es pura o adulterada.

– El primero es la prueba del pulgar. Al poner una pequeña porción de este derivado sobre tu pulgar, esta debería ser lo suficientemente espesa como para no chorrearse, si lo hace, entonces la miel no es auténtica.

– La prueba de agua o vinagre: si pones miel en un vaso de agua y esta se disuelve, entonces es falsa, ya que la miel pura se hundiría hasta el fondo del vaso. Ahora, al agregar unas gotas de miel en agua de vinagre, esta no debería hacer espuma al mezclarse.

– La prueba de fuego: al quemar la miel con un encendedor, esta no debería encenderse, si lo hace es porque la miel está adulterada.

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Jesús Benavides

Noticia Al Día