Ley anti-LGBTIQ desencadena la controversia entre Hungría y la Unión Europea

Ley anti-LGBTIQ desencadena la controversia entre Hungría y la Unión Europea

Hungria

Ley anti-LGBTIQ+ desencadena la controversia entre Hungría y la Unión Europea. Foto: Agencias

El Gobierno ultraconservador de Viktor Orban dio un nuevo paso en lo que muchos consideran un deterioro progresivo de los derechos fundamentales democráticos de Hungría. El legislativo húngaro sacó adelante, con el apoyo del partido de Orban, una ley que prohíbe hablar sobre la homosexualidad a menores de 18 años en todos los ámbitos.

Esta decisión ha provocado numerosas quejas y protestas, especialmente en la órbita comunitaria, ante lo que entienden es una ley que “atenta” contra los derechos básicos de las personas y sus libertades. Desde Budapest defendieron la normativa argumentando que “no es contra los homosexuales” y aludiendo a la “protección infantil”.

Más de 15 países, entre los que están Francia, Alemania y España, han condenado esta decisión, que implicaría sacar de los colegios cualquier referencia a la homosexualidad y al colectivo LGBTIQ+. Junto a la preocupación de los Estados miembros está la de la institución de la Unión Europea, que ha protagonizado un cruce de acusaciones con Budapest.

«Esta ley claramente discrimina personas con base a su orientación sexual. Va contra todos los valores fundamentales de la Unión Europea”, aseguró de forma contundente Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Desde esta institución se está estudiando enviar al Ejecutivo magiar una carta con las “preocupaciones legales” de la ley y las posibles consecuencias.

«Creo en una UE donde seas libre para amar a quien quieras, que abrace la diversidad, que es el cimiento de nuestros valores. Usaré todos los poderes de la Comisión para asegurar que se garantizan los derechos de todos los ciudadanos europeos, seas quien seas y vivas donde vivas», agregó Von der Leyen.

Numerosos legisladores del Parlamento Europeo amenazaron con demandar a la Comisión y sus miembros si no se tomaban medidas más severas contra Hungría por los retrocesos en derechos civiles que ha experimentado en los últimos años. La reacción de la Comisión se ha dado varios días después de la aprobación en el Parlamento húngaro y en la jornada en la que se ha firmado la ley por el presidente húngaro, János Áder.

 

Hungría tilda de “mentiras” las reacciones europeas

Ante la polémica desatada la reacción húngara ha sido la de calificar las acusaciones de “mentiras”. Según su versión, la ley es una protección para los menores contra la pedofilia. La cuestión es que dentro de esa supuesta “lucha” contra la pedofilia se prohíbe que se hable a los niños sobre homosexualidad o el cambio de sexo.

«La declaración empieza con una afirmación intencionadamente falsa, cuando asegura que los párrafos incluidos en la ley de defensa de los menores son abiertamente discriminatorios y vulneran la libertad de expresión. Esto simplemente no es verdad», declaró la ministra de Justicia, Judit Varga, en la radio pública Kossuth.

Dentro de esta ley no solamente se contempla la prohibición de charlas sobre educación sexual donde se hable de la homosexualidad o la transexualidad, sino que cualquier tipo de anuncio publicitario o película que trate el tema será censurada en horarios que se consideren infantiles.

Numerosos docentes húngaros han proclamado en redes sociales que seguirán hablando sobre la homosexualidad a sus alumnos cuando lo consideren necesario y más de 130.000 firmas de ciudadanos húngaros han sido recogidas contra esta ley. Respecto a la opinión en los medios, los pocos que no están controlados todavía por el Gobierno de Orban se han mostrado críticos con la decisión, que no han dudado de tildar de homófoba.

El Ejecutivo del ultraderechista Viktor Orban es uno de los principales desafíos internos a los que tiene que hacer frente la Unión Europea junto con el Gobierno polaco. Bruselas ha condenado en numerosas ocasiones sus políticas ultraconservadoras e incluso restrictivas, pero no ha actuado con contundencia debido al miedo interno que se tiene al ascenso generalizado de la ultraderecha en varios Estados.

Desde su llegada al poder en 2010 de la mano del partido Fidesz, Orban ha ido minando constantemente los derechos del colectivo LGBTIQ+. Con la creación de una nueva Constitución en 2011, su Gobierno determinó que el matrimonio es exclusivamente la unión entre un hombre y una mujer.

Además de ello, se ha prohibido la adopción de niños para parejas homosexuales y el presidente del Parlamento de Hungría llegó a comparar a estas parejas con “pedófilos”. En mayo de 2020, en pleno confinamiento, se aprobó una ley que prohibía a los transexuales cambiar su nombre.

 

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France 24/EFE /AP