Bono Cepeda (Javier Sánchez)

Bono Cepeda (Javier Sánchez)

La vecina de mi madre se volvió asustar al oír las noticias en la radio como cuando le preguntó a principio de año a su amiga si era cierto lo que había escuchado que Nicolás Maduro había mandado a parir a las mujeres hasta seis muchachos y ella no lo creía.

¡Elvira! yo creo que van a dar un bono millonario porque encendí la radio muy temprano y escuché a un locutor que repetía y repetía que habían pagado 60 mil, no sé si dólares o bolívares, hablaba de una fotografía y una gran fiesta con la contratación de merengueros y todo.

¿Está segura de lo que dice? le respondió su amiga mientras con escoba en mano limpiaban el frente de su casa como todas las mañanas.

¡No puede ser!, le dijo Ana desde su espacio, a lo mejor usted escuchó mal porque hasta el sol de hoy lo que nos dan a los de la tercera edad son puras miserias, pero pongamos bien atención a los noticieros porque como quieren hacer elecciones en noviembre a lo mejor nos están invitando de esa manera a participar en el evento, decía en tono optimista la señora de avanzada edad a su vecina.

Yo veo que las mujeres como que le han tomado la palabra al Presidente y están pariendo a diestra y siniestra desde aquella vez que dijo que debían salir embarazadas. En esa oportunidad yo creía que habían oído mal y usted me hizo entrar en razón cuando dijo que era cierto lo que había pedido Maduro a las mujeres del país a pesar de que no hay empleo, ni ningún servicio público funciona, la leche y la comida brilla por su ausencia y sin contar que no hay cupos en los hospitales ni vacunas para el Covid. La escasez de medicinas se ha acentuado como la de la gasolina y ni siquiera hay donde caerse muerto.

Lo de ese bono millonario que dice que acaba de escuchar puede ser un deseo oculto que usted tiene, pero también es posible que el Presidente se haya dolido de nosotros y se le ocurrió «sacar» ese aporte de alta cifra, le comentó Elvira mientras le daba volumen a la radio y prestaba más atención a la programación del día.

Las vecinas estaban confundidas mientras todos los noticieros de radio, TV y redes sociales iniciaban sus espacios con la noticia que ha recorrido gran parte del mundo. El salsero dominicano Bonny Cepeda, había admitido durante una entrevista con el locutor y presentador conocido como Santiago Matías, que Nicolás Maduro le pagó 60.000 dólares por una actuación para celebrar el 58 cumpleaños el pasado 23 de noviembre. «Nosotros los artistas trabajamos fuera de los gobernantes, yo le canté a Nicolás y he ido a cantar a Cuba”, dijo el cantante en una entrevista.

Se mostraron videos de Maduro bailando con Cilia Flores al son de Cepeda cantando su exitoso tema «Fotografía» y «Cuarto de Hotel» donde aparecían aplaudiendo a su alrededor funcionarios del gobierno y familiares.

En medio de una crisis humanitaria, política y económica que vive Venezuela, esta nota periodística ha enfadado y provocado irritación a más de un venezolano, sobre todo a los pensionados que cobran lo que han dejado llamar «bono miseria» que no alcanzan ni para comprar un paquete de harina o un kilo de azúcar.

Elvira, luego de poner atención a las noticias llamó desconsolada a su vecina para explicarle que había escuchado mal y que no se trataba de un bono millonario del gobierno sino de 60.000 dólares que le habían pagado a un tal Bonny Cepeda para que viniera a cantarle el cumpleaños a Maduro y deleitarlo con su tema » Fotografía»
Yo creía que era otro aporte del gobierno para nosotros de la tercera edad y que lo iba a llamar, no sé por qué, «Bono Cepeda» pero ya usted me lo aclaró que no era un bono Cepeda sino Bonny Cepeda.

Yo oía hablar de fotografía, música, baile, 60 mil dólares y lo que menos me imaginé es que los locutores estuvieran hablando del cumpleaños del Presidente y del pago millonario que le hicieron a un merenguero dominicano para que le viniera a cantar, decía con asombro a su amiga la sexagenaria que se quejaba de su sordera y ancianidad.

«Va pues, ellos tienen sus salseros como Omar Enrique que le cantaría y partiría la torta nada más por un pedazo de ella y no entiendo por qué traen uno de afuera por esa suma millonaria que bien se podría invertir en la compra de vacunas contra el virus que tanta falta nos hace en este momento», le comentaba extrañada la vecina a su amiga después de reconocer su equivocación.

Bueno, sigamos con nuestros oficios del día, dejemos todo en manos de Dios y esperemos que el gobierno se acuerde de sus ancianos. Por cierto ¿usted va a votar? le preguntó Elvira a Ana y le respondió rápidamente: «no, yo no sé bordar, fue lo único que no aprendí de mi madre y hoy me lamento porque me entretuviera bastante en este encierro que vivimos hoy en día»
Si, ya ella definitivamente está sorda. Ahora escuchó bordar por votar. Los años no pasan en vano comento en voz baja la vecina reflejando una sonrisa antes de retirarse.

Javier Sánchez