Medianamente ‌trampa-rente (Javier Sánchez)

Medianamente ‌trampa-rente (Javier Sánchez)

¿Que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela es tramposo? Con solo pararse en una esquina o en una plaza y preguntarle a cualquier transeúnte elegido al azar se obtienen miles de respuestas afirmativas. La mayoría de la población venezolana no cree en el ente electoral. No es confiable, se asegura que favorece al gobierno chavista y ahora a los pseudo opositores.

Siempre hemos escuchado a expertos en esta materia incluyendo políticos y personeros de gobierno decir que el registro electoral venezolano está “contaminado” con la existencia de más de un centenar de municipios donde hay más electores que habitantes, es decir, un registro inflado con la presencia de votantes con duplicidad de números de cédulas, fallecidos que aparecen como votantes y demás irregularidades como cuando fueron eliminadas las direcciones de los registros electorales para evitar que se comprobara la existencia de los votantes y desde la Universidad Central de Venezuela se hizo un estudio en el que se detectó que hay 5 millones de personas de las cuales no hay rastro alguno, como trabajadores o ex trabajadores o como estudiantes, es decir, personas que no existen.

Esto persiste pero con la escogencia reciente de un nuevo CNE y donde el gobierno revolucionario admitió que ahora forma parte de la nueva directiva personeros de la oposición. Le dio a la vicepresidenta en bandeja de plata para que se entretuviera a Enrique Márquez, quien estuvo en el partido de Manuel Rosales “Un Nuevo Tiempo” y de la noche a la mañana se fue y aceptó el cargo en el ente electoral.

En estos días ofreció sus primeras declaraciones y advirtió que el principal obstáculo que observa es la credibilidad ante el CNE e invitó a la clase política del país a ocuparse de convencer al pueblo de que vaya a votar en los procesos que se organicen de ahora en adelante

Por ahí iba bien todo pero hizo tragar grueso a más de uno cuándo dijo: «se espera brindar condiciones para que los próximos comicios regionales y municipales conjuntos previstos para el 21 de noviembre, sean un proceso «medianamente» transparente.
¿Cómo es eso de medianamente?¿Transparencia a medias? ¿Trampas a medias? me pregunto una y otra vez.

Eso de medianamente me retumbó en la mente y recordé a mi madre Ana cuando a mí y mis hermanos nos aclaraba ante cualquier situación: se es, o no. Si queremos hacer las cosas hay que hacerlas bien, no a medias».

Siempre nos insistía en que las cosas se hacen y se hacen bien o no se hacen, pero nada de medianamente que según el diccionario estaríamos diciendo, ni bien, ni mal . Esa expresión está relacionada de alguna manera a modo mediano, mediocre, gris, regular, pasable intermedio, no muy bien. Así en estos términos no quiere el pueblo resultados del CNE.

También se dice que algo o alguien anda «a medias tintas» cuando no asume una posición definida, concreta o definitiva y deja espacio a la ambigüedad. Esto es lo que interpretamos cuando escuchamos al nuevo rector opositor decir que estamos ante un Consejo Electoral que pudiera ser medianamente transparente. Esta expresión de Márquez no ayuda mucho, más aún cuando se dice que 3 de cada 5 venezolanos (56,4%) cree que el CNE no es ni parcial ni autónomo, según los últimos estudios que se hicieron en procesos anteriores.

Esta institución que está llamada a generar confianza entre los venezolanos para que solucionemos los conflictos de manera pacífica a través del sufragio está impulsando a una parte importante de la población a no participar, ya que no cumple con sus obligaciones de árbitro imparcial.
Ahora bien, si unido a esto le escuchamos decir al vicepresidente del CNE que la transparencia es mediana no es mucho lo que está ayudando a motivar al electorado que considera que en cada evento hay “medianamente trampas»

Recordemos en este momento al reconocido político estadounidense Edward Kennedy cuándo dijo en una oportunidad durante una campaña que «en política sucede como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal»