Escándalo en el Vaticano: Asesinato de la venezolana, Gladys Meza y su esposo en 1998

Escándalo en el Vaticano: Asesinato de la venezolana, Gladys Meza y su esposo en 1998

 

El 4 de mayo de 1998 en la ciudad del Vaticano, Alois Estermann, de 43 años de edad, es designado comandante de la Guardia Suiza, el ejército más pequeño del mundo que tiene como función proteger al Sumo Pontífice y la sede de la iglesia católica. Sin embargo, horas después del prestigioso nombramiento, Estermann es asesinado junto a su esposa, la venezolana Gladys Meza.

El asesino se llama Cedric Tornay. Es un joven guardia suizo de 23 años de edad y, luego de efectuarle cuatro disparos a la infortunada pareja, cae sobre sus rodillas y se suicida disparándose en la boca. Es así como la sede del Vaticano se convierte en el escenario de un crimen que, hasta el día de hoy, está lleno de dudas y misterios.

Según las fuentes oficiales, Tornay habría sentido celos del nombramiento de Estermann y sufrido un brote psicótico que lo llevó a cometer el monstruoso asesinato; pero varios aseguran que la Iglesia escondió el verdadero trasfondo: la existencia de un romance entre Cedric Tornay y el recién nombrado comandante, Alois Estermann.

Paul Marcinkus, arzobispo estadounidense y quien llegó a ser presidente del Banco del Vaticano, criticó en reiteradas oportunidades los actos de corrupción que se cometían en el interior de la Santa Sede.

Por su parte, el escritor Massimo Lacchei coincidía en muchos de los señalamientos del arzobispo, al publicar en su libro ‘Verbum Dei et Verbum Gay’ cómo las relaciones homosexuales eran comunes entre los guardias e incluso entres éstos y obispos. Incluso, ambos llegaron a referir que Estermann era conocido por su promiscuidad hacia el mismo sexo y que se casó con la venezolana Gladys Meza únicamente por las presiones del clero.

Al parecer, el recién nombrado comandante había roto relaciones con Tornay por miedo a que, luego del ascenso, fuera descubierta la relación entre ambos. Estermann, sin embargo, inició una relación con otro integrante de la Guardia Suiza y el joven Tornay habría jurado vengarse.

Otros aseguran que Cedric Tornay sí tenía trastornos psicológicos y aquella noche, producto de un agravamiento de su cuadro clínico y el recelo que sintió ante el distinguido logro de Estermann, decidió quitarle la vida tanto a él como a su esposa. De hecho, el caso quedó cerrado cuando al realizarse la autopsia de los tres cuerpos, fue encontrado un pequeño tumor en el cerebro de Tornay.

Han pasado 17 años desde aquel fatídico día y aún no se tiene certeza de lo que ocurrió entre aquellas paredes. Existen varias teorías, muchas de ellos con argumentos válidos; pero, a consecuencia de la inmunidad policial que posee el Vaticano, no se pudo seguir avanzando en las investigaciones. La Iglesia catalogó el asesinato como un crimen por resentimiento pero, definitivamente, no es así como pasó a la historia.

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