LUZ sitiada por la crisis: un cierre técnico acelerado por la pandemia

LUZ sitiada por la crisis: un cierre técnico acelerado por la pandemia (Parte I)

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Foto: Gustavo Baüer

Las universidades venezolanas vienen arrastrando años de carencias y deterioro, que se acrecentaron con la pandemia. Infraestructuras venidas a menos, sueldos de miseria como en todos los sectores del país y una población estudiantil a la expectativa, esperando retornar a las aulas. La máxima casa de estudios de la región, la Universidad del Zulia (LUZ), no escapa a esa realidad. Tal parece que un decreto de muerte temprana se hubiese posado sobre ella. 

Para el sector profesoral es punto de honor que el Gobierno Nacional asigne un presupuesto acorde a las exigencias actuales, el cual permita retomar las actividades de investigación y extensión universitaria, que en la actualidad son inexistentes. 

Los ingresos que percibe la institución están fuera de contexto y, hasta el momento, no se vislumbra por parte del gobierno central alguna intención de atender las exigencias del sector. 

 

Foto; Agencias

 

Es necesario reeditar el proyecto universitario

En opinión de la presidenta de la Asociación de Profesores de la Universidad del Zulia (APUZ), Molly González, “es necesario reeditar el proyecto universitario”, algo así como empezar a poner orden desde cero. Nada en el sector universitario es como debería ser.

Los reclamos por las reivindicaciones salariales, derechos laborales y beneficios socioeconómicos de los gremios no han sido atendidos. “No hay interacción con César Trompiz, no hay respuesta”, expresa la profesora Molly González, al consultársele sobre cómo es la relación con el ministro de Educación Superior.

 

Presidenta de APUZ, Molly González – Foto: Cortesía

 

Desde la perspectiva de la presidenta de APUZ, “la intención del gobierno es desaparecer a la educación superior venezolana”. Confiesa que a lo interno han agotado las vías para lograr sus objetivos y que ahora los esfuerzos del sector están encaminados a visibilizar la situación de los docentes venezolanos y de todos los trabajadores de las universidades, ante la comunidad internacional.

Lamenta que las autoridades rectorales de las diferentes casas de estudio lleven una agenda distinta a los gremios, aun cuando los objetivos que se persiguen, se supone, son los mismos.

“En lo internacional las respuestas tardan en llegar, pero llegan”, afirma González, quien señala que las denuncias interpuestas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Organización Internacional del Trabajo, han encontrado respaldo.

“Estamos en la mira de la comunidad internacional”, puntualiza, al tiempo que manifiesta que en el país se está violando el derecho a la educación.

 

 

LUZ

Foto: Agencias

 

No a las clases virtuales

Los profesores de LUZ no están dictando clases de manera remota, en el contexto de la cuarentena por el coronavirus.
“No hay condiciones para dar clases”, afirma la profesora Molly González, quienes expone razones que sustentan su posición: “no se les está ofreciendo formación de calidad, no todos los estudiantes, ni docentes tienen teléfono inteligente, Tablet, computadora e Internet”.

A juicio de la directiva de APUZ, dictar clases bajo estas condiciones establecería una brecha entre quienes pueden y quienes no pueden tener acceso a los recursos tecnológicos requeridos. “Eso es discriminatorio”, sentencia.

Se estima que apenas un 37% de los docentes cuenta con facilidades para dictar clases a distancia. Y en el caso de que estuviese planteado el escenario, la dedicación de los profesores no sería completa, ya que la mayoría está haciendo alguna labor extra para sobrevivir. El profesor de mayor jerarquía llega a un sueldo que a lo sumo es de tres dólares.

Hay profesores haciendo delivery, tortas, pan, vendiendo cosas, lo cual en modo alguno es deshonroso, pero les aleja de la función para la que se prepararon: educar, formar a futuros profesionales, fomentar la investigación y el desarrollo de la sociedad.

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv) declaró la emergencia laboral en las casas de estudios superiores del país. “No hay garantía de regreso a clases bajo ninguna modalidad… al no remunerar el trabajo, el Estado ha roto unilateralmente la relación de trabajo”, afirmaron en un comunicado.

 

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Entre las tantas diatribas que se han presentado, estuvo la propuesta de migrar los sueldos y salarios al Sistema Patria, la cual fue rechazada por la mayoría. Luego, el Consejo Universitario de LUZ, con tres votos salvados, decidió consignar las nóminas al Gobierno Nacional.

En la actualidad, los profesores de la Universidad del Zulia carecen de seguridad social: No cuentan con seguro médico, ni funerario; el IPPLUZ está de puertas cerradas, ya que la asignación por profesor es de 0,007 centavos de dólar trimestrales. “Eso no alcanza ni para una curita”, dice la profesora Molly González.

La edad promedio de los docentes de LUZ es de 63 años de edad, en este contexto y condiciones representan una población bastante vulnerable y desprotegida. Las cifras hablan por sí solas: entre febrero y abril de 2021 unos 14 profesores fallecieron, considerando los diferentes núcleos y facultades. La mayor parte eran miembros de la Facultad de Medicina.

 

“No es aceptable recurrir a medidas coercitivas para el regreso a las actividades bajo cualquier modalidad, mientras no se creen las condiciones materiales indispensables que la hagan posible, a saber: salario digno, ambiente sano (bioseguridad), servicios (incluido acceso a internet) e insumos (equipos y material didáctico)”

FAPUV 02/03/2021

 

LUZ

Foto: Agencias

 

Un ejercicio de resiliencia
Emmanuel Chávez, director de la Escuela de Artes Escénicas de la Facultad Experimental de Artes (FEDA) de LUZ, señala que en este tiempo “lo más difícil ha sido el proceso de adaptación, de obligarnos a cambiar mentalidades. Hay patrones, esquemas, vicios, en cuanto a la educación que la pandemia nos ha obligado a quitarnos”.

No deja de reconocer que la interacción directa entre docentes y alumnos es importante, pero de momento se impone el distanciamiento social. “Ha sido un ejercicio de humildad, de resiliencia y de saber que hay otra forma, lo que sí tenemos en la Facultad y sus 4 escuelas es que no nos hemos parado”.

“Otras facultades están paradas o trabajando el 10%, 5%. Acá ha sido posible gracias a la voluntad de los profesores. Vamos por el tercer semestre en pandemia”, señala.

“Hacer las clases a distancia te obliga a replantearte, no solamente el contenido sino las estrategias educativas, la pertinencia de las materias que estamos dando, porque estamos en otro mundo”.

La Facultad ha tenido bajas por migración durante todos estos años, aproximadamente el 20% de los profesores se han ido. Debido a la pandemia, muchos de estos profesores han pedido volver a dar clases; a sabiendas de que lo pueden hacer virtual, muchos se han incorporado, en diferentes modalidades y esquema, desde el exterior.

 

 

LUZ

Foto: José López / Noticia al Día

 

 

Carencias tecnológicas y hábitos de estudio

No todos los estudiantes tienen un teléfono inteligente o acceso a internet, lo cual representa un reto. “No podemos negar que hay dificultades de conectividad, de no contar con las plataformas. Lo ideal sería que los alumnos pudieran venir acá y usar la Facultad como núcleo, para no depender los recursos y el internet de su casa”.

Sin embargo, pareciera que lo más complicado no han sido las carencias tecnológicas. “Con los muchachos el problema mayor es que no les gusta leer, les cuesta investigar, porque les hemos dado todo masticado. Les ha costado el proceso en el que hay una información que deben convertir en conocimiento”, señala el profesor Chávez.

Actualización de notas: un proceso que lleva demoras

En LUZ el registro de las notas que obtienen los alumnos en sus materias es un proceso centralizado, que depende de la Dirección Docente y de otras oficinas ubicadas en el Rectorado.

“Es una carga muy grande para ellos, creo que son 3 o 4 personas para toda la universidad, y son procesos que se están llevando muy lentamente”, señala el director de Artes Escénicas, quien refiere que los robos de cableado, daños en equipos y las fallas eléctricas han contribuido a que no se haya actualizado la data.

“Desde el segundo período de 2019 no se cargan notas. Llevamos dos semestres de atraso, y así toda la universidad, excepto Medicina”, comenta.
La FEDA tiene su base de datos actualizada, a la espera que les instruyan cargar la información.

En una próxima entrega escucharemos en la voz de los estudiantes, razón de ser de la Universidad, su posición frente a la dramática situación que confronta la institución que sirve de referencia a la educación superior en la entidad. 

 

 

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F. Reyes

Noticia al Día