Joven exestudiante denuncia a fotógrafo Juan Guerrero

Joven exestudiante denuncia a fotógrafo Juan Guerrero por presunto abuso sexual en una universidad de Maracaibo

A raíz de los casos de abusos sexuales que han salido a la luz pública en los últimos días, otra joven contó su historia. Esta vez, señalando a un fotógrafo zuliano

Melissa Pineda, una mujer de 27 años, contó la experiencia que vivió hace ocho años, cuando tenía 19 y estudiaba en una Universidad privada de la ciudad de Maracaibo.

«Quiero y necesito contar mi historia de abuso sexual. Sí, 8 años después, porque sentía miedo, vergüenza y porque no está bien que estas escorias sigan con sus vidas como si absolutamente nada pasara», escribió la joven en un hilo en sus redes sociales. 

Melisa agregó en el hilo: «En el 2013, tenía 19 años y estaba cursando la carrera de Comunicación Social en URBE (Maracaibo). En ese momento, estaba viendo una materia en la noche: Laboratorio Fotográfico con el «profesor» Juan Guerrero Briceño».

La joven precisó que en los pasillos de la referida universidad venía escuchando sobre los presuntos abusos que el profesor Guerrero Briceño, cometía dentro del salón de fotografía. 

La víctima continuó narrando: «Un día, tocaba hacer una entrega de unas fotos. Cuando llegué para entregar mi trabajo, no había nadie más en el salón- porque podías entregar a cualquier hora-; Juan Guerrero me recibió, lo revisó y me puso una nota. Al abrir la primera puerta, efectivamente, él entra conmigo a ese espacio; él mismo cerró la puerta detrás de nosotros. Cuando fui a abrir la segunda puerta para ya salir al pasillo, él la empujó con su mano izquierda para evitar que la abriera. En ese momento, entendí perfectamente lo que iba a pasar. Me volteó y me puso contra la segunda puerta que no pude abrir, empujaba mi cuerpo contra la puerta para evitar que la abriera de cualquier forma. Tenía mucha fuerza. Con una mano me tapó la boca; intenté gritar pero no se escuchaba nada de lo fuerte que me sostenía la boca. Comenzó a tocarme, me tocó los senos, me tocó el cuello, me tocó las caderas y mis partes íntimas bruscamente».

Luego, la joven aseguró que Guerrero le quitó la mano de la boca y, de inmediato, comenzó a besarla, agarrándole el cuello muy fuerte. Afirmó que entró como en un estado de shock por unos dos minutos, que, a juicio de la presunta víctima, parecieron horas. Mientras lo hacía, ella relató que el profesor le tocaba sus partes íntimas, solo lo hacía por fuera.

«No sé cómo, pero, luego recuerdo que agarré todas las fuerzas que tenía y empuje mi cuerpo hacia él, quitándomelo de encima. Lo cierto es que eso logró que me soltara. De inmediato, abrí la segunda puerta y salí al pasillo. Justo en frente estaban los baños, corrí y me encerré en uno. Estuve unos 40 minutos allí; vomité tantas veces y lloré tanto, que estuve a punto de desmayarme. Salí al frente de la universidad, me fumé media caja de cigarros, llorando, mientras le contaba a una amiga por teléfono», aseguró la muchacha.

Melissa cuenta lo que ocurrió después del desafortunado incidente: «Necesitaba sacarlo esa noche, pero no quería que nadie supiera, nadie, ni mi familia. Pero en esa época estaba saliendo con una chica, quien al otro día me preguntaba qué me pasaba, y no tuve más remedio que contarle entre lágrimas lo que me había pasado. Al escucharme, se fue demasiado molesta a hablar con el decano de la Facultad. Fui tras ella, porque hasta ese punto no quería que dijera nada. Cuando entramos a decanato, nos sentaron y ella comenzó a contar lo que pasaba. El decano solo escuchó y lo primero que dijo fue: “Es extraño porque nunca nos han llegado quejas de Juan Guerrero».

Asimismo contó que el decano le pidió que describiera en una hoja con exactitud lo que había ocurrido, pero que «no le contaran a sus papás nada para evitar cualquier situación».

«¿Es en serio que él estaba diciendo eso?, se preguntó Melissa, quien al mismo tiempo reveló que «el decano no dijo absolutamente nada, no hizo absolutamente nada».

La joven cuestionó la decisión que tomó el decano alegando: ¿Le importó lo que le conté? NO. ¿Me dio alguna solución? NO. Le importaba solo la imagen de la universidad y que no se viera manchada por este acontecimiento».

Pineda, prosiguió diciendo: «La chica con la que salía llamó a mis padres. Me sentí horrible y muy avergonzada al contarles. Me abrazaron, lloraron conmigo y de una fuimos a la universidad. El decano nunca se imaginó que mi papá se aparecería por allí».

«Comenzaron a discutir muy fuerte, mi papá le decía que debía botarlo YA y el muy HIJO DE PUT* nos dijo: “es que no podemos botarlo, estamos a mitad de trimestre. Esperemos al menos que termine”. La actitud de Mike González ante la situación era apoyar y proteger a Juan Guerrero».

La estudiante junto a su progenitor salieron de la oficina y al conversar con la secretaría, les indicó que se dirigieran hacia una autoridad mayor, en este caso la directora, quien al expresarle todo lo ocurrido, se conmovió y reiteró que haría todo posible para despedirlo. «Al final lo botaron».

 

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