Aquí todos estamos pariendo (Video)

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Una publicación compartida de Manuel Rosales Guerrero (@manuelrosalesguerrero)

La sentencia bíblica indica que a la mujer por haber desobedecido en el Paraíso tendría hijos con dolores de parto, a Adán ganarse el pan con el sudor de su frente y a la serpiente arrastrarse y morir con la cabeza triturada bajo el pie del hombre a quien busca el calcañar. Bien repartidito el castigo, sin embargo, eso de los dolores de parto en Venezuela es para todos: hombres y mujeres estamos pariendo.

El video lo tomamos de la cuenta del ex gobernador del Zulia, Manuel Rosales Guerrero quien comenta: «La indolencia del régimen y sus representantes destruyó la moderna red de ambulancias que construimos. Condujeron el Zulia al fracaso e involución. Un estado que fue ejemplo para Venezuela hoy ve trasladar sus embarazadas en bicicletas y carretas. El Zulia exige soluciones.»

La mujer en la carretilla con su barriga de 9 meses. La amiga empuja. El hombre acompaña y apura un trago de agüita que lleva en una botella no retornable de malta. Tal vez le tocó meterle pierna en los sitios mas empinados. Ya frente el Liceo Matías Lossada la carreta se mueve en la inercia.
Ella puede llamarse Zoila, Josefa, Katerina, Damar Ranueles, pero, le dicen Dam, le qusta que le le digan Dam y que crean que ha leído a Nietzsche y que es dura, que no come de cuentecitos, ni de palabritas bonitas ¡ah, eso si!, si las dice ella si son ternuras, porque ella cree que su voz es poesía, cree que es una vaina bien arrecha que sepan que agarra el sol con un gato callejero de fondo ¡que ridicules! ; puede llamarse María, si María como la madre de Dios, ser sencilla, aguantar callada, no tener ni así de vergüenza porque la lleven en una bicicleta de carga con cauchos de carro, pura ingeniería criolla, debería darle pena (pena de dolor), y no, a ella no le da pena porque viene en camino su muchacho, que no sean las condiciones mejores, que sea un desafío, ella lo sabe y así lo va a tener, con coraje, con determinación.
Rosales toca sensibles fibras de nuestro ser (si ser, aunque les parezca cursi) toca muy adentro y muestra la triste realidad: Aquí parimos por agua, por luz, por vacunas, por alimentos, por gasolina, por transporte, por oxígeno, por dignidad, por decenca, aquí parimos a diario mujeres y hombres.
TC