La odisea por un YESO en Maracaibo: El dramático caso de Juana

La odisea por un YESO en Maracaibo: El dramático caso de Juana

La odisea por un YESO

Foto: Referencial

Una odisea viven los maracaiberos en busca de yeso para asistir una fractura de cualquier área del cuerpo. Además de tener que lidiar con problemas, ya comunes, que vulneran los derechos humanos de los venezolanos, conseguir o poder comprar insumos médicos es casi imposible en Maracaibo.

La inesperada e indeseada caída de una persona, o sufrir cualquier otro accidente puede conllevar a inmovilizar el área maltratada con yeso, es lo que generalmente hacen los médicos. Pero, en Maracaibo, hacer eso representa un sacrificio que se suma al dolor de la parte afectada del cuerpo. 

Al trasladarse a un centro de salud, en Maracaibo, después de un accidente, comienza el infierno. Esto fue lo que vivió «Juana», luego de fracturarse la mano derecha producto de una caída.

«Mi mamá se cayó hace 10 días, y desde entonces comencé a gestionar, desde los pasajes para ir al Hospital, hasta la placa. Cuando me dijeron que ameritaba inmovilizarla, me recalcaron que tenía que comprarlo. Las distintas farmacias a las que recurrí me dijeron que el yeso tenía un precio de 25 dólares, pero que no lo había.  Al final me ayudaron en otro centro asistencial y se lo colocaron. No fue fácil», comentó Neidy García, luego de transitar con su progenitora a quien cariñosamente conocen como «Juana».

Y es que como dice el refrán popular, ‘la masa no está pa’ bollo’ y el Covid-19, la enfermedad que le lanzaron al mundo, anda suelto asediando a su presa.

Sin embargo el querer aplacar el dolor que invade la fractura queda aún lado cuando al paciente, en el hospital le comentan que debe inmovilizarle la parte con yeso, pero que «no hay». Se olvida el Covid-19 e inmediatamente se piensa en el bolsillo ¿De dónde si no hay? apenas a los venezolanos les alcanza para comer al menos dos veces al día cuando corren con suerte. 

El dolor y la situación conlleva a sus familiares a hacer todo lo posible para conseguir lo requerido, el fulano YESO… La búsqueda de la férula se hace cuesta arriba. El desgaste de los parientes es triple: para la mente, el cuerpo y, por supuesto, para el bolsillo. Si no hay suerte, pues al final del día sus manos solo sostienen el bolso que los acompañó en el trayecto de la casa al centro de salud, la farmacia con precios por los cielos y viceversa.

 

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Greily Núñez

Noticia al Día