José López, sobreviviente del bus que cayó al Lago

José López, sobreviviente del bus que cayó al Lago: «Hace 30 años, fue el momento más cercano con Dios”

«Que distinta se ve la vida al salir del lago”: Que oportunidad tan grande se me presentó para demostrar que la misericordia de Dios nos llega en cualquier momento, sin importar las limitaciones que tengamos», expresa el periodista y reportero gráfico José López, sobreviviente de la tragedia que marcó al Zulia hace 30 años cuando un expreso cayó al lago desde el Puente Gral. Rafael Urdaneta.

López recuerda la noche dolorosa de un día como hoy, en 1991, y expresa: «Son muchas las interrogantes que surgen y pocas las respuestas que pudiera concretar para tan asombrosa odisea o para los ojos de muchos, el milagro en el Lago de Maracaibo».

A lo largo de todo este tiempo, muchas personas han vivido con la interrogante ¿por qué ocurre este desastre donde pierden la vida tantas personas? ¿Por qué les tocó morir a tantas personas? ¿Cómo sobrevivieron esos pocos afortunados a tan aparatoso accidente?

Según José, «este razonamiento se viene sustentando en estas tres décadas que han pasado desde el 5 de abril de 1991, cuando un bus de la línea expresos Maracaibo intentó atravesar el Puente, logrando de manera fatídica caer desde la pila 66 a las aguas del Lago de Maracaibo».

¡Qué terrible! ese viernes a las 11:30 p.m. aproximadamente, la zambullida del bus expreso con 59 pasajeros incluyendo el conductor y compañero. Esta tragedia sorprendió a muchos, a pocos días de transcurrir la Semana Santa.

El terminal de pasajero estuvo muy concurrido esa noche, ya que desde temprano llegaban pasajeros y sus familiares para asegurar sus puestos y acomodo de sus equipajes, y en algunos casos mercancía muy bien envuelta a la espera de las unidades autobuseras.

Después que transcurrieron varias horas, se escuchó la frase ¡Todos a bordo! A la llegada del expreso Maracaibo, al andén de embarque de los buses con destino a Caracas.

Los pasajeros se disponían en sus asientos a sentirse cómodos y relajados porque sabían que este viaje de más de 10 horas se necesitaba que se acondicionara la persona psicológicamente para evitar lo menos posible pasar una mala noche con tantas horas sentados.

Hasta que llegó la hora de iniciar el viaje, con una música que le agradó a muchos, a otros en cambio, el conversar con el compañero de a lado y algunos simplemente relajados en su asiento a ver si lograban dormirse no solo escuchando música sino escuchando algunos comentarios o chistes que hacían desprender carcajadas de algunos pasajeros en ciertas ocasiones.

De esta manera, dicho colectivo llega al puente en pocos minutos, pagando la tasa de peaje y así iniciar el ascenso del gran coloso de concreto, orgullo y admiración de los zulianos.

A pesar de la hora nocturna, los pasajeros que les toco ir sentados en la ventana lograron asomarse, aunque fuese para ver la baranda del puente, algunas luces en el lago de botes o barcos y por supuesto la atractiva vista de la ciudad, iluminada de noche por la gran cantidad de edificios, que en ese entonces iluminaban hasta al cielo.

¡Que satisfacción! sentían algunos pasajeros cuando se daban cuenta que pasaban por las pilas más altas del puente, entre las cuales está la 21 y 24, las más mencionadas por los marabinos.

Ya en plena madrugada, el bus en su recorriendo desciende dejando a tras las seis gigantescas pilas. El expreso repleto de pasajeros y equipaje llega a un punto del puente donde la baranda central se ausenta por una corta distancia, es lo que llaman giro en U de emergencia, pero en este caso, sirvió para que el bus atravesara hacia el sentido contrario, contando con la ausencia de vehículos, evitando así una posible colisión.

Este desvío sorpresivo y sin pausa alguna llevó a la inevitable caída del expreso, tumbando un tramo de la baranda, para así precipitarse al lago aparatosamente. La mayoría de los pasajeros no les dio tiempo de hacer algo: a unos porque en medio de la oscuridad no entendían o asimilaban lo que estaba pasando y a otros por lo rápido y estrepitoso que sintieron sumergirse en el lago.

Mientras el bus caía al agua, la oscuridad se apoderaba del interior del expreso, dando muy poco chance visible de buscar una salida o posibilidad alguna de salvarse. Los pasajeros quedan mirando hacia abajo, apenas quedó la orientación de la gravedad, pero tan rápido el agua arremete al interior del bus la dificultad es más extrema.

Apenas unos pasajeros de manera particular pudieron reaccionar al romperse el vidrio de la ventana del puesto en que viajaban para poder salir de la unidad, para luego mantenerse a flote en el lago, aprovechando agarrar algún objeto flotante, como equipaje o de la mercancía guardada en el bus que empezaba a salir “disparado” del compartimiento de equipaje por la prensión del agua.

Llega el momento más difícil camino al fondo del lago, cuando el agua de manera violenta termina de destrozar el bus, sacando forzosamente a los pasajeros, quienes en su mayoría todavía permanecían en sus butacas: unos porque se encontraban inconscientes o desmallados, otros quedaron atrapados por los mismos asientos y los demás entregándose a Dios a la espera del milagro de la vida.

«Uno de los sobrevivientes, aseguro: que iba sentado en el último asiento, ubicado frente al pasillo, lo que llaman en “la cocina” y que sintió que fue tan rápido la caída que no se dio cuenta al momento que salió del bus, “disparado”, apenas memorizó cuando se sintió sumergido en el lago e inmediatamente nadó, tratando de estirar los brazos buscando alcanzar algún objeto para impulsarse hacia arriba, pero su mayor sorpresa es cuando llega sorpresivamente a la superficie. ¡Que alegría y entusiasmo lo embargó!», expreso López, quien flotando, siguió al ritmo de las suaves olas, para descansar y tomar aire por unos minutos.

En una vista panorámica a su alrededor, logra ubicar el puente a unos 500 mts. aproximadamente, con la dificultad de sentir el ojo derecho casi cerrado.

Decidido a nadar hacia las bases del puente se encuentra con Jorge, otro pasajero que estaba flotando en un caucho de camión. Ambos deciden, agarrados del caucho, nadar hacia el puente buscando ayuda. Sintiendo el agua muy fresca.

Al llegar casi debajo del puente, logran tomar unos mecates colgados desde un tramo restante de baranda. Esos mecates los colocaron los conductores, quienes transitaban es ese momento del siniestro, para prestar ayuda a los sobrevivientes, quienes decididos lograron subir a 3 pasajeros al puente.

Estos conductores que transitaban esa noche, presenciaron la caída del expreso a distancia, quedando asombrados y conmovidos al ver como el bus tan largo pasaba de un canal a otro para luego desaparecer en el vacío fuera del puente.

Sorprendidos así, cada uno de los conductores detiene su vehículo uno delante del otro para tratar de salvar y ayudar a los sobrevivientes que aparecieran.

El esfuerzo de ese grupo de héroes anónimos valió el esfuerzo de ayudar a subir otra vez al puente a tres sobrevivientes. Ellos vencieron la dificultad de subir 15 mts. desde el agua a la baranda del puente, halando a cada uno de ellos, lentamente hasta llegar a la carretera del puente.

Fue una noche muy trágica en el Zulia, se lograron contar 49 personas fallecidas y tan solo sobrevivieron 11 personas.
Cientos de personas se vieron afectado por dicho deceso, entre familiares, amigos y la misma colectividad zuliana.

El mismo gobernador, Oswaldo Álvarez Paz, se presentó en el puente esa misma madrugada, consternado al ver la falta de un tramo de baranda por la caída del bus, el cual permanecía al fondo del lago de Maracaibo.

Desde primeras horas de la mañana del día siguiente el resto del país despertaba con la triste y estremecedora noticia de la caída de un bus desde el puente sobre el Lago.

En Caracas creció la incertidumbre, por ¿quiénes iban en ese desafortunado autobús? La empresa autobusera dispuso en ese turno dos expresos, pero solo uno logró llegar a la capital al día siguiente. Los listines de cada bus no mostraban los verdaderos nombres de pasajeros que viajaran en su respectiva unidad. Algunos nombres del bus siniestrado aparecían en la lista del expreso que llegó a caracas, cuestión que a los familiares les indigno reclamando así a las autoridades respectivas para que se abriera una investigación.

La unidad siniestrada la logran sacar del lago de Maracaibo pasado el mediodía, después de una ardua tarea en que los buzos de Maraven, ahora llamados PDVSA, rescatan varios cuerpos atrapados todavía en el bus ante de sacar la unidad con una grúa de la filial petrolera.

Para la colectividad zuliana, fue inevitable ver la triste escena, cuando sacando el bus de las aguas del lago se aprecia unos de los pasajero atrapado, medio cuerpo afuera, presionado por el techo de la unidad.

Una semana pasaron las autoridades buscando y sacando cuerpo por todo el lago de Maracaibo.

Mientras, la morgue colapsada ante la llegada de tantos fallecidos. Funcionarios trataban de calmar a sus familiares, quienes buscaban los cuerpos sus seres queridos.

Los primeros días desgarradores al momento en que los familiares reconocían el cuerpo de sus seres queridos con gritos y desesperación. Desconsolados afirmaban reconocerlo.

1991 fue uno de los años con más accidentes de tránsito en el estado Zulia, registrando así la mayor mortandad.

Lamentablemente en el saldo de los fallecidos se cuentan familias enteras y los bebés de meses.

El dolor y resignación por la pérdida de cada uno de ellos nunca será igual.

Para los familiares, 30 años tratando de aprender o entender la vida sin estos seres queridos, quienes les toco partir en este, su último viaje.

En cambio para los sobrevivientes les toca asimilar, Nadie sabe de los que es capaz hasta que le llega la hora de demostrarlo, por eso se debe estar preparado.

La constancia, dedicación y la serenidad en las adversidades sin darse por vencido te enseña a seguir escalando y superar etapas.

Lea también: ¡Ahora tendrá el varón! Jonathan Montenegro será papá por cuarta vez

Para recibir en tu celular esta y otras informaciones, únete a nuestro canal en Telegram haciendo clic en este link: https://t.me/NADZulia.

Además, puedes seguirnos en Instagram y Twitter como @noticiaaldia o síguenos en nuestra página de Facebook Noticia al Día.

 

José Antonio López L.