Gabriel García Márquez no solo era amante a las letras, también lo fue del vallenato

Gabriel García Márquez no solo era amante a las letras, también lo fue del vallenato

Foto: El Pilón

La música me ha gustado más que la literatura“, con esta frase expresada por Gabriel García Márquez en La Habana en 1988, dio a conocer su amor y afinidad hacia las melodías, especialmente las pertenecientes al género vallenato. Su cantante favorito fue el maestro Rafael Escalona y ‘Jaime Molina’ era su canción favorita.

 

Sin embargo, la primera vez que reveló a los lectores su pasión por la música vallenata fue en mayo de 1948 en un artículo publicado en el diario El Universal, en el que empezaba diciendo: “No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento”.

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Dos años después de esa nota, ‘Gabo’ ya llamaba a las melodías de acordeón “música vallenata” y escribió una columna en la que nombró a varios juglares: Rafael Escalona, Abel Antonio Villa, Emiliano Zuleta, Enrique Martínez, Pacho Rada y mencionó algunos de sus cantos. Días después, identificó a Escalona como un alto poeta.

Antes de que esta música adquiriera popularidad, García Márquez ya había confesado su amor por ella, tanto así que en ocasiones fue jurado del Festival de la Leyenda Vallenata, y la versión número 33 del año 2000 fue en homenaje a él. Lo que no se sabía en esa época es que él tendría un papel decisivo en la difusión universal de este ritmo que nacido de juglares campesinos terminó convertido en símbolo nacional.

La mejor manera de explicar la relación del creador de Macondo con la música vallenata la proporcionó él mismo a finales de los años sesenta, cuando describió ‘Cien años de soledad’ como un vallenato de 350 páginas, haciendo referencia a la virtud descriptiva del género musical.

 

PREMIACIÓN DEL NOBEL

Cuando las emisoras anunciaron que ‘Gabo’ había ganado el Premio Nobel de Literatura, este dijo, tal vez sin pensarlo mucho: “no quiero estar solo en Estocolmo”; quería celebrar con cumbias y vallenato, por lo que la comitiva de 60 personas que lo acompañó estaba encabezada por Poncho y Emiliano Zuleta, el maestro Rafael Escalona, el cantante Pedro García, el cajero Pablo López, Totó ‘La Momposina’ y sus tambores. Todos estos sonaron en la premiación.

“Cuando llegamos allá la gente decía: ¡Que toquen, que toquen! Eso hicimos y formamos una pequeña parranda ahí”, rememoró Pablo López.

“Yo observé las caras sorprendidas de los colombianos y los invitados de todo el mundo cuando la magia de Macondo descendía por las escaleras del palacio, al son de los tambores”, comentó Juan Rincón, jefe de prensa del Festival Vallenato, recordando ese día.

“Por estar mirando hacia abajo donde estaban los invitados, Consuelo no se percató que a mí también se me aguaron los ojos cuando Totó ‘La Momposina’ cantó la cumbia ‘Soledad’ que mucha gente pensó que había sido compuesta para la ocasión. Esta dice en uno de versos:

“Viejo pueblo Aracataca
pedacito de Colombia
tierra donde yo nací,
entre rumores de cumbia
a quererte yo aprendí.

Soledad, soledad,
vive tu vida
vive cien años de soledad”…

 

UNA MIRADA HISTÓRICA A SU OBRA

Usualmente las personas aseguran que ‘Cien años de soledad’ no es más que fantasía; por su parte, el historiador Tomás Darío Gutiérrez aclara que es una forma de interpretación mágico-literaria de una realidad histórica, donde define su tierra a través de las letras. Su obra responde al contexto en el que él creció y que, aunque se pintara de realismo mágico, resultaba ser la radiografía de un país de dolor, guerra, música y vida.

“Los cien años de soledad, que usa como nombre en su libro, no son más que los 100 años que constituye el siglo 19, las guerra son las de ese siglo, que fueron 10, una por década. Los coroneles y generales son los que existieron en la provincia de Santa Marta, que estaban en guerra permanente matándose masivamente”, explicó el historiador.

“Cuando hablaba de las guerras, lo hacía de una forma para expresar los increíbles e insólitos baños de sangre que constituían cada batalla en nuestra región. La mejor forma de decírselo al mundo, para que entendieran nuestra realidad, era mediante el realismo mágico que él usó, por eso fue tan grande, por su acierto tanto histórico como literario” agregó.

 

¿CÓMO LO RECUERDAN?

A siete años de su fallecimiento, quienes lo conocieron coinciden en que era un excelente parrandero hasta los últimos momentos de su vida. Inteligente, carismático, auténtico, al que le encantaban las anécdotas porque de eso alimentaba sus conocimientos literarios y por eso amaba con su alma el vallenato, porque este tiene un origen narrativo y nada le gustó más que contar historias.

A Gabriel García Márquez se le reconoce como el principal responsable de que el conocido diccionario agregara la palabra vallenato para designar a una expresión musical nacida en el Caribe colombiano.

 

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El Pilón