Dónde están los clavos de Cristo

Aquí se encuentran los clavos de Cristo, las reliquias más deseadas del mundo

Aquí se encuentran los clavos de Cristo, las reliquias más deseadas del mundo. Foto: Agencias

De acuerdo con la tradición los clavos de Cristo fueron hallados por la emperatriz Santa Elena y hoy están regados por el planeta

Los Clavos de Cristo se encuentran entre las reliquias más deseadas y están consideradas más preciosas. Según la tradición la emperatriz Elena los llevó consigo, junto con la cruz, además de otras reliquias encontradas en el Monte del Calvario.

Siempre según esta tradición, en la travesía de regreso de Jerusalén a Roma, gracias a uno de los clavos que fue sumergido en las aguas turbulentas, la emperatriz pudo placar la gran tempestad y según otra creencia uno o parte de estos clavos fue mandado incorporar en la corona imperial. Uno, probablemente se quedó en Roma.

Sin embargo, en el mundo existen 33 clavos considerados auténticos, distribuidos en 29 ciudades, pero hay más, incluidos algunos fragmentos según una investigación del arquitecto francés Charles Rohault de Fleury en 1870.

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En Roma hay dos, y el total de clavos presente en Italia habría sido de 16. Algunos podrían ser los utilizados para el ensamblaje de la cruz y otros para fijar el ‘titulus crucis’, aunque poco probable.

 

El Santo Clavo de Roma

 

En la basílica de Santa Cruz en Jerusalén de Roma, en la capilla de Las Reliquias, desde tiempos muy antiguos se venera un “santo clavo” que siempre se ha considerado como uno de los que trajo la emperatriz Elena, y por lo tanto auténtico.

El tamaño de este clavo parece ser adecuado para soportar el peso de una persona. Actualmente tiene una longitud de 11,5 centímetros y un diámetro, en el punto más ancho, de 0,9, siendo la sección cuadrada. Falta la punta, por lo que debía tener unos 16 centímetros de longitud. La cabeza no es la original pues se restauró posteriormente.

 

 

La basílica de Santa Cruz en Jerusalén era anteriormente el palacio de Elena. A su vuelta de Jerusalén ella colocó en uno de los salones de su palacio las santas reliquias, convirtiéndolo en una capilla privada en la que se esparció la tierra del Calvario. Además de los clavos hay un tramo de la cruz del denominado “Buen ladrón” y unas espinas de la corona.

 

Sagrado Clavo de Siena

 

No está claro el origen de todos los demás clavos en circulación, excepto el Sagrado Clavo de Siena venerado en el hospital de Santa Maria della Scala, porque procede de Constantinopla, y por este motivo se cree que puede ser uno de los que presumiblemente fueron hallados por la emperatriz Elena y vuelto a llevar a Constantinopla.

El clavo permaneció en el tesoro de la Casa Real Bizantina hasta 1354, cuando el mercader veneciano Pietro di Giunta Torrigiani, lo compró junto con otras reliquias. El papa Inocencio VI mostró gran interés por la reliquia, pero fue disuadido por el rector del hospital de Santa Maria della Scala de Siena, Andrea di Grazia, que quería transformar Siena en un lugar de peregrinación, aprovechando que era una ciudad de paso para ir a Roma.

 

 

Con numerosas obras de arte, se convirtió, al mismo tiempo, en uno de los mayores propietarios de tierras de la ciudad. Además de hospital, fue orfanato, centro de asistencia, museo y banco. La gran cantidad de donaciones que recibía bastaba no solo para distribuir limosnas, sino también para prestar dinero. Cuando en el siglo XIV el Sagrado Clavo fue trasladado a Siena la ciudad se convirtió también en un importante centro de peregrinaciones.

Para custodiarlo, junto con otras reliquias, se construyó una nueva capilla, la Capilla del Manto, dedicada a la Virgen del Manto. Sucesivamente disfrutó de una capilla en exclusiva, la Capilla del Sagrado Clavo, y en el siglo XVI se fundó la Cofradía del Sagrado Clavo. El hospital se cerró definitivamente en 1995 y en su lugar hoy hay un museo.

 

Otros clavos

 

Los dos anteriores son los únicos candidatos a ser considerados originales. Luego están los ‘Sagrados bocados’, de Milán y Carpentras pero están fundidos, por lo que la comparación es imposible.

A su vez están el Santo Clavo de la Catedral de Notre Dame de París, el Santo Clavo de Colle Val d’Elsa de Siena, que dicen sirvió para clavar el ‘titulus crucis’; el Santo Clavo de Tréveris, fechado en el siglo X y el de Viena.

Otros clavos considerados importantes están en el tesoro de la catedral de Colonia, en la catedral de Essen en el castillo de Wawel en Polonia o en la catedral de Bamberg y de Tréveris en Alemania, o en Venecia, donde hay tres, tal como lo reseña el portal “Reliquiosamente”.

 

Nuevos clavos

 

En el 2020 se conoció una teoría que surgió en el 2011 sobre los clavos utilizados para crucificar a Jesús, según un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv.

Diez años atrás un documental llamado ‘Los Clavos de la Cruz’, presentaba las teorías del investigador Simcha Jacobovici, que aseguraba haber hallado dos clavos de hierro que podrían haberse usado en la crucifixión de Jesús, hace 2.000 años.

Además, los investigadores también encontraron rastros microscópicos de madera y hueso incrustados en las piezas de metal, lo que respaldaría su versión o, por lo menos, que alguien fue crucificado.

 

 

La investigación que se desprendió de un grupo de especialistas de la Universidad de Tel Aviv verificó que, efectivamente, los clavos tienen 2.000 años de antigüedad, aunque volvió a reactivar la polémica que en un principio suscitó este tema entre los expertos.

El hallazgo se hizo en una tumba del siglo I que pertenecería al sacerdote Caifás, lo que, según apuntan en el estudio, «es de profundo interés porque en el Nuevo Testamento el sumo sacerdote Caifás fue el responsable de pasar a Jesús a los romanos, quienes luego lo enviaron a la cruz».

 

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Luis Fernando Herrera

Noticia al Día