¡Aguantar HAMBRE o aguantar calor! Lo que ha dejado la crisis eléctrica

¡Aguantar HAMBRE o aguantar calor! Lo que ha dejado la crisis eléctrica

Maracaibo, la elegante y majestuosa ciudad de Venezuela, se vuelve insoportable entre las 12:00 del mediodía y las 5:00 de la tarde debido a su ardiente temperatura, la cual podría ser de 30 a 40°C. En este sentido, en una ciudad tan cálida, es necesario mantener los aires acondicionados encendidos casi todo el día. Sin embargo, no todos  pueden darse ese lujo.

¿Las razones? muy simples: La deteriorada economía del país y la crisis de los servicios básicos, entre ellos la electricidad.

Hoy, lo que con mucho esfuerzo se adquirió años atrás, en la Venezuela de las vacas gordas- valga mencionar aires acondicionados, neveras, televisores y otros electrodomésticos-, mueren casi a diario por el problema eléctrico. Lo más triste es que, ante la grave situación económica, es imposible volverse a poner en un aire, nevera o televisor nuevos. Es impensable. Aunque existen otras opciones más accesibles, pero menos seguras, como comprar artículos usados, corriendo el riesgo de que, sin ningún tipo de garantía, en cualquier momento dejen de funcionar. 

Una joven profesional, quien gana apenas 40 dólares al mes, perdió el único aire acondicionado en buen estado que quedaba en su casa, de los cuatro que habían comprados cuando los venezolanos eran felices y no lo sabían. Los cuatro equipos que acondicionaban la vivienda murieron a causa de las constantes fluctuaciones eléctricas.

Un fuerte bajón puso fin a la vida útil del fiel airecito de 5000 btu que tenía la muchacha en su habitación. El técnico, quien por ser conocido de la familia, le echó un ojo al equipo sin cobrar nada a cambio, ya que la revisión cuesta entre 5 y 10 dólares, dijo «se echó el capacitador, el compresor y la unidad se fue atierra», como quien dice, no hay nada que hacer. 

La gracia le salió a la chica en 100 dólares, después de pedir dos meses de sueldo por adelantado en su trabajo para quedar con una profunda deuda, lo que ocasionó el tener que privarse de cubrir algunas necesidades básicas, como comer dignamente, ya que mantener el es estomago lleno contempla un derecho humano universal. 

Apenas con esos 100 dólares, logró ubicar un airecito usado de esos que promocionan por las redes sociales, el cual le costó 90 dólares. Con los otros 10 dólares que le quedaron compró un poco de cemento, un marco de madera nuevo, teipe, flexicon conector de electricidad 220, y tuvo que martillarle los clavitos a un carpintero amigo cercano a su casa. Con el albañil que montó el equipo quedó en deuda hasta que lograse su recuperación economica. 

Su calvario no termina ahí. Le falta el protector de voltaje. Son 30 dólares en el mercado si se trata de uno de buena marca que perdure en el tiempo, que tenga garantía, pero sobre todo que aguante la arremetida eléctrica. Deberá esperar estabilizarse económicamente, para comprar el protector de voltaje. Por ahora solo enciende el equipo por poco tiempo para refrescar el ambiente. Pues, esa mujer, a quien le encanta comprar todo nuevo, se arriesgó con un protector usado, pero al poco tiempo se le dañó. 

Afortunadamente, otras entradas económicas, producto del teletrabajo, han hecho que las necesidades de la joven profesional no se profundicen, porque graves ya son. Pero otros deben resignarse y elegir entre aguantar hambre o aguantar calor, ya que el sueldo no les da, como antes, para adquirir electrodomésticos nuevos. 

Finalmente, un alma necesitada le pidió el airecito viejo a la muchacha para tomar el motor y hacer un ventilador, porque a ese, la crisis eléctrica también lo golpeó cuando perdió el televisor y el ventilador por las fluctuaciones eléctricas.

Vale recordar que la crisis eléctrica ya lleva casi 4 años causando estragos en el estado Zulia. Los ciudadanos han sido sometidos a regímenes de cortes de luz de una, dos a seis, ocho y más horas durante dicho periodo. La solución al problema, aparentemente, está lejos, ya que no se ha anunciado la estabilización por completo del sistema.  

 

 

Haroldo Manzanilla

Noticia al Día