WhatsApp: La migración más grande de la historia

WhatsApp: La migración más grande de la historia

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Palabras Claras

El 2009 fue el año que vio nacer a quien se convertiría tan solo un tiempo después, en el gigante comunicacional de todos los tiempos. El ucraniano Jam Koum, con experiencia extensa en programación, tomaría la decisión más importante de todos los tiempos al crear una plataforma que en sus inicios, serviría como agenda para determinar si las personas estaban disponibles para conversar o aceptar la programación de ciertas citas.

Desde sus inicios se quiso transmitir un nombre jovial y digerible, pensando en la pregunta en inglés “¿What’s up?, la cual su traducción al español se toma como ¿Qué tal?, ¿Qué hay de nuevo?, (entre otras).
Al inicio la aplicación estaba únicamente disponible para IOS, pero su reciprocidad en el público consumidor fue tan grande, que el equipo liderado por Koum decidió compartirla y ponerla a disposición de Android, sin ni siquiera pensar en lo que esto se convertiría después.

Transcurrió cierto tiempo hasta que WhatsApp fue implementando nuevos procesos, mejores conocidos como “actualizaciones”, lo que permitió la incursión paulatina pero acertada de nuevos cambios y configuraciones. Mejorando sus versiones enganchaban más con los usuarios, quienes sentían a cabalidad que sus necesidades en el área de la comunicación, estaban siendo cubiertas.

Ya con una extensa y asombrosa cantidad de descargas en las diversas plataformas y viendo que el poder de esta sencilla aplicación había logrado dejar a un lado las llamadas y mensajes convencionales, llegó al ucraniano la propuesta que le daría forma y sentido a una nueva era en las comunicaciones.

El reconocido e importante empresario Marck Zuckerberg, lanzó una estratégica y millonaria propuesta que comprendía la compra de WhatsApp, para convertirla en una aplicación que no sólo permitiera la comunicación entre las personas, sino que también considerara ser una red social privada, por así decirlo, donde sus contactos podían tener mayor información sobre una persona sin necesidad de “textear”.

Luego de diversas reuniones en las que se planteó a manos de quién tendría mayor futuro la plataforma, la cual en su actualidad alcanza los más de 2.000 millones de usuarios activos, se llegó a la conclusión de que el cambio de propietario sería lo más propicio, ya que esto generaría la integración de nuevas estrategias, estas que durante años, “dieron en el punto exacto” para impulsar al máximo su inclusión en la sociedad universal, esto sin pensar que una de sus últimas actualizaciones, generaría en la comunidad la decisión masiva de “emigrar”, lo cual se resume en la pérdida más grande de la historia para esta plataforma.

La idea de “correr gente sin ser echada”, llegó inclementemente a cambiar la historia de Zuckerberg, quien pasó de ser un triunfador en todos sus proyectos, al precursor del mayor error que dejó en tela de juicio su credibilidad y actuación durante todos sus años de servicio al mundo de la tecnología y las telecomunicaciones.

Esta problemática surge al intentar darle a Facebook un mayor auge en compañía de la potencial aplicación WhatsApp, haciéndolos “de alguna manera”, uno parte del otro, para ser vistos como un “todo” y potenciar las desventajas de la tan afamada red social, que a pesar de ser una de las más utilizadas, aún presenta diversas fallas que no le permiten ser la primera preferencia del público, ni mucho menos la única opción.

Esta inclusión por así llamarla, dejó en evidencia más detalles de los que “usualmente” debían ser develados y generó en la población mundial desconfianza en cuanto a las políticas de seguridad y privacidad, pues “tal parece” que, las configuraciones estaban siendo unas muy distintas a las percibidas o “entendidas” por los usuarios y lo cual ponía en riesgo su información manejada a lo largo y ancho de la plataforma.

El cambio salió a la luz a inicios de año cuando usuarios nuevos y antiguos se percataron de un mensaje que aparecía al abrir la app y el cual era “obligatorio” responder. Las opciones eran sencillas: “sí o no”. Pero así como sencillas, también eran “no negociables”, si aceptabas, te regías de sus normativas incambiables y si rechazabas, enfrentabas la duda de “no saber” si podías seguir haciendo uso de su servicio, porque existe en la actualidad la opción de bloquear a aquellos usuarios que se nieguen a cumplir las nuevas normativas.

El resultado a esto fue totalmente adverso a lo que se buscaba, en lugar de ganar mayor auge, lo que ocurrió fue una migración multitudinaria de usuarios a otras aplicaciones similares como: Signal y Telegram, esta última siendo la de mayor interés para los usuarios por sus innumerables configuraciones de privacidad ilimitada.

Sin duda alguna, esta plataforma creada cuatro años más tarde, logró esos “detalles” que WhatsApp no se permitió en toda su trayectoria, estos puntos fueron los que le dieron confianza a la comunidad para entender que tenían en Telegram, una segunda opción más fiable, segura y permisiva.
Es entonces cuando surgió la pregunta: ¿era Telegram la aplicación elegida por los infieles de manera sigilosa?

Resulta que “Tele”, como cariñosamente algunos llaman, tiene una asombrosa gama de opciones, que van desde chats secretos hasta expiración de mensajes y por si fuese poco, bloqueo de capturas de pantalla. Por tan solo mencionar algunas de las más importantes.

Increíblemente una nueva aplicación había tenido “todo” lo que se necesitaba para hacer sentir “seguros” a los usuarios y nunca lo había presumido. Pensando de este modo, Pavel Durov (creador de Telegram), pasó todos estos años esperando el momento “indicado” para ser “el nuevo boom” o en el peor de los casos, subestimó su creación durante mucho tiempo.

Este tema que “puso a correr a más de uno”, enseñó al mundo entero el poder tan inimaginable que tienen las redes sociales y comunicacionales sobre el universo entero, ya que estas, son capaces de construir y destruir en tan sólo un click.

Viéndolo desde este punto de vista, la humanidad entera aprendió acerca del valor que tiene el simple hecho de “leer antes de aceptar” o “leer antes de denegar” y asimismo comprendió que la privacidad es un tema que se maneja de modo extremadamente personal, y somos nosotros quienes decidimos lo que compartimos o no y de qué manera.

En un lapso prudencial, tendremos entonces a dos “gigantes”, debatiéndose el puesto de “la mejor aplicación de mensajería instantánea”, lo que pondrá tanto a Zuckerverg como a Durov, a analizar de una manera más exhaustiva, sus políticas de privacidad y su tratado de la información de terceros y esto equivale a conocer y reconocer, lo que intervienen o no.

Lic. Isabella Calderón