Juicio en Nueva York saca a la luz la dimensión de la narcocorrupción en Honduras

Juicio en Nueva York saca a la luz la dimensión de la narcocorrupción en Honduras

Univisión

Este lunes comienza en Nueva York el juicio contra el hondureño Geovanny Fuentes por narcotráfico. Documentos del caso obtenidos por Univision Noticias salpican al actual presidente Juan Orlando Hernández

En 2013, sentado en una mesa frente al entonces candidato presidencial Juan Orlando Hernández, el presunto narcotraficante Geovanny Fuentes abrió un maletín negro y sacó 15.000 dólares en efectivo. “Para que se ayude con la campaña”, dijo.

El aparente soborno supuestamente tenía la intención de garantizar que Fuentes y sus envíos de drogas estuvieran protegidos por la policía. En Honduras funcionó por unos cuantos años. Pero al final, lo convirtió en un objetivo de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) como parte de su investigación en curso sobre Hernández, lo que llevó a su arresto al llegar a Florida en marzo de 2020.

Un año después, Fuentes será juzgado a partir de este lunes 8 de marzo en un caso que en última instancia podría ayudar a determinar el destino de Hernández, un co-conspirador no legalmente enjuiciado, a quien los fiscales han acusado de aceptar millones en sobornos de narcotraficantes, además del futuro de las relaciones de Estados Unidos con Honduras bajo el nuevo gobierno de Joe Biden.

Hernández ha negado en repetidas ocasiones todos los vínculos con narcotraficantes, afirmando recientemente que habían encontrado una “llave mágica” para reducir sus condenas al hacer lo que él dice son acusaciones falsas en su contra.

Juan Orlando Hernández calificó como «historias novelescas» acusaciones de narcotráfico en su contra.

Es probable que el juicio también proporcione una mayor comprensión de la telaraña de la corrupción política en Honduras, incluida la participación del ejército y la policía en el tráfico de drogas, así como de los carteles mexicanos que operan en Centroamérica.

El juicio se produce apenas un par de semanas después de que unos senadores demócratas presentaran un proyecto de ley en Estados Unidos que sancionaría a Hernández por presunto narcotráfico y corrupción, lo que obligó al presidente a dar un discurso de emergencia al Congreso de su país para defenderse.

El juicio también podría afectar las elecciones presidenciales en Honduras en noviembre y las primarias que se llevarán a cabo a finales de este mes.

 

Los primeros años

 

Fuentes pasó de ser un distribuidor de cocaína de bajo nivel a un narcotraficante a gran escala con su propio laboratorio de cocaína y control de un territorio crucial a lo largo de la costa norte de Honduras, según documentos judiciales, decenas de entrevistas con fuentes confidenciales y documentos clasificados obtenidos exclusivamente por Univision Noticias.

Alrededor de 2003, Fuentes conoció al presunto asesino y narcotraficante Melvin Sandres, alias ‘Metro’, propietario de un club de fútbol hondureño con quien se convertiría en socio. Fuentes comenzó a operar en Miami, recibiendo entre dos y tres kilos de cocaína al mes de Sandres. La droga a Miami era escondida dentro de los neumáticos de aviones que partían de la ciudad norteña de San Pedro Sula.

Para 2010, Sandres y Fuentes habían establecido un laboratorio de cocaína cerca de Puerto Cortés, en la costa norte de Honduras y hogar del puerto más grande de Centroamérica. Ese año, Sandres le presentó a Fuentes a uno de los líderes del notorio clan local de narcotraficantes ‘Los Cachiros’, Devis Leonel Rivera Maradiaga, con quien Sandres había trabajado durante muchos años para entonces.

Sandres no testificará en el juicio, ya que fue asesinado en su casa en 2013, luego de que un sujeto que contrató para matar a ‘Los Cachiros’ lo traicionara.

El encuentro entre Sandres, Fuentes y Rivera tuvo lugar en una gasolinera propiedad de ‘Los Cachiros’ a lo largo de la costa y cerca del laboratorio de cocaína. Los tres se reunieron dentro del auto de Fuentes, donde él tenía un par de rifles que dijo haber obtenido de los guardaespaldas del expresidente hondureño Pepe Lobo.

El motivo principal de la reunión fue discutir el laboratorio de cocaína, que para entonces producía alrededor de 200 a 300 kilogramos de la droga cada mes. Sandres y Fuentes querían que ‘Los Cachiros’ invirtieran. Fuentes se jactó de tener en el bolsillo a varios oficiales policiales de alto nivel que le estaban brindando información para ayudar a proteger sus envíos de drogas y su laboratorio. Rivera estuvo de acuerdo y proporcionó a la pareja 65,000 dólares en efectivo. Quizás más importante que el dinero, la inversión de Rivera significó que el laboratorio estaría bien protegido, dadas las poderosas conexiones de ‘Los Cachiros’.

Después de la reunión, Fuentes comenzó a ayudar a Sandres a organizar y brindar seguridad para los cargamentos de drogas propiedad de ‘Los Cachiros’ y otro clan de narcotraficantes en ascenso, los Valle Valle.

 

La Conexión Colombia

 

A través de su trabajo con ‘Los Cachiros’, Sandres y Fuentes se pusieron en contacto con un narcotraficante colombiano llamado Mariano Cárdenas Linares, alias ‘Yuca’, de quien luego comenzaron a recibir cargamentos por su cuenta que llegaban en avión y barco al departamento del norte de Honduras donde los dos operaban.

Cárdenas es sobrino de José Linares, alias ‘Don Eva’, quien hasta su captura en 2012, era líder de un clan de narcotraficantes en Colombia que traficaba cocaína con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Después de que su tío fue capturado, Cárdenas aparentemente continuó donde lo dejó, conspirando con las FARC para enviar cocaína por rutas aéreas y marítimas desde Apure, Venezuela, principalmente a Honduras y Guatemala.

Cárdenas fue capturado en octubre de 2015. Después de intentar obtener la amnistía alegando que era miembro de las FARC, fue extraditado a Estados Unidos donde se declaró culpable de tráfico de drogas. Cárdenas parece haber firmado un acuerdo de cooperación con los fiscales y podría ser llamado a testificar contra Fuentes.

 

Laboratorio de cocaína

 

A pesar de sus mejores esfuerzos, en marzo de 2011, la policía allanó el laboratorio de cocaína, que estaba ubicado en el pueblo de Cerro Negro, a poca distancia en auto de Puerto Cortés.

Durante una entrevista con agentes de la DEA posterior al arresto, Fuentes admitió que la propiedad era suya y dijo que él “proporcionaba mantenimiento” a una plantación de café allí. La policía, sin embargo, dijo que la plantación de café era solo un intento de encubrir el laboratorio. Con la investigación en curso, Fuentes supuestamente le pagó a un juez para que el caso desapareciera.

Un oficial de policía que estuvo involucrado en la redada en el laboratorio fue asesinado más tarde por Fuentes y Sandres después de que lo escucharan hablar sobre su participación en un club nocturno que, sin que él supiera, era propiedad de Sandres.

Envalentonados por la impunidad y habiendo establecido sus propias conexiones con proveedores colombianos de cocaína, Sandres y Fuentes construyeron otro laboratorio cerca e hicieron planes para eliminar a su competencia.

Molestos por una deuda pendiente de un narcotraficante que se hacía llamar ‘Plutón’, Sandres y Fuentes contrataron asesinos para que lo mataran. Luego volvieron su mirada hacia ‘Los Cachiros’, intentando contratar a un asesino llamado ‘Vaquero’ para que los matara. Pero ‘Vaquero’ avisó a ‘Los Cachiros’ del plan, quienes a su vez lo contrataron para matar a Sandres. En octubre de 2013, Sandres fue asesinado en medio de la noche dentro de su casa.

 

Conexiones comerciales

 

Sandres y Fuentes estaban profundamente entrelazados con la comunidad empresarial de Choloma. Sandres fue copropietario del club de fútbol Atlético Choloma. Se sabía que Sandres y Fuentes organizaban grandes fiestas en el estadio y a menudo se les veía en los juegos con sus asociados, incluido el oficial de policía Leonel Sauceda, quien fue durante un tiempo el jefe de policía en la vecina San Pedro Sula y quien figura como un co-conspirador en el caso.

Sandres también era copropietario de un negocio de importación junto con un exoficial de policía y primo de un miembro de ‘Los Cachiros’. Por su parte, Fuentes era copropietario de al menos siete negocios y tenía intereses no declarados en varios otros. Los negocios incluían una empresa de transporte marítimo, agricultura y operaciones de importación/exportación. Eran la tapadera perfecta para el narcotráfico, sobre todo para alguien que, según múltiples fuentes, enviaba cocaína en contenedores desde Puerto Cortés.

Entre los negocios en los que Fuentes tenía un interés oculto se encontraba una empresa agrícola propiedad de Fuad Jarufe. Múltiples fuentes aseguran que Fuentes actuó como representante del negocio, aunque en el papel no era un socio legal.

Reuniones con Hernández

 

Jarufe construyó un imperio agrícola que lo convirtió en uno de los agentes del poder de la región e invitó a frecuentes visitas de destacados políticos de todos los partidos, incluidos Yani Rosenthal, el expresidente Manuel Zelaya y el actual presidente Hernández, quien solía aterrizar su helicóptero en un terreno baldío adyacente a la fábrica que ahora está ocupada por una ferretería.

Rosenthal fue condenado por lavado de dinero en Estados Unidos en 2017 y sentenciado a tres años de prisión. Fue puesto en libertad el año pasado y ahora se le considera como uno de los principales candidatos presidenciales de cara a las elecciones primarias de este mes.

Durante su campaña de 2013 para la presidencia, Hernández lo visitó con frecuencia, se reunió con Jarufe y, a menudo, se fue con una contribución. Dentro de la oficina de Jarufe, la pareja discutía sobre política y la campaña en curso.

En una reunión, supuestamente hablaron sobre algunos de los esquemas de corrupción que se estaban empleando en ese momento para malversar fondos públicos y financiar la campaña, incluida la canalización de dinero a través de frentes sin fines de lucro y el robo del sistema nacional de salud. “Estamos robando mejor que en los tiempos de Callejas”, dijo Hernández, refiriéndose al expresidente Rafael Callejas, considerado uno de los presidentes más corruptos de la historia reciente.

También se alega que Hernández dejó en claro que tenía pocas intenciones de entregar la presidencia después de un mandato, a pesar de la prohibición constitucional contra la reelección. “El negocio es demasiado bueno para dejarlo después de cuatro años”, dijo.

En 2013, Hernández se reunió con Fuentes en la oficina de Jarufe, donde los dos hablaron sobre el laboratorio de cocaína y cómo evadir la aplicación de la ley local y estadounidense.

Fuentes agradeció a Hernández por su ayuda para evitar consecuencias por el descubrimiento del laboratorio. «Para que vea lo que es estar con la gente adecuada, nadie los puede tocar, por sus pertenencias no se preocupe, no se las quitarán, aquí no ha pasado nada», dijo Hernández.

Fuentes luego preguntó sobre la DEA y la posibilidad de extradición. “Los tengo comiendo en mi mano”, dijo Hernández sobre los estadounidenses. «Les vamos a meter la droga por las narices de los gringos y ni cuenta se van a dar cuenta».

Hernández luego reveló intenciones de modificar las leyes y eliminar una ley de extradición recientemente implementada. “Oliva y Chinchilla ya están trabajando en eso”, dijo, refiriéndose al legislador Mauricio Oliva, quien poco después asumió la presidencia del Congreso, y al fiscal general Oscar Chinchilla. “A Chinchilla lo puse ahí para protegernos”, agregó.

La extradición nunca fue eliminada, al menos no todavía. Pero las fuentes dicen que hubo al menos un intento serio en 2014 que se vio frustrado por la fuerte presión de Estados Unidos.

Luego, Hernández le dijo a Fuentes que estaba interesado en su laboratorio debido a su ubicación estratégica cerca del puerto, le prometió que los militares apoyarían sus actividades de narcotráfico y le indicó que se pusiera en contacto con su hermano Tony Hernández, quien dijo que dirigía el narcotráfico operaciones en el país. “Te voy a dar el número de Tony para que te pongas a las órdenes de él”, dijo Hernández.

Fuentes le entregó 15,000 dólares a Hernández en esa reunión y luego 10,000 dólares adicionales en una posterior.
Hernández ha calificado las acusaciones de mentiras de narcotraficantes confesos y asesinos que buscan reducciones en sus sentencias.

Tony Hernández fue condenado por tráfico de drogas en Nueva York en 2019 y su sentencia, retrasada un año por la pandemia, está programada para el 23 de marzo.

Las acusaciones en torno a sus reuniones con Fuentes, sin embargo, provienen de un testigo protegido que aparentemente trabajaba para Jarufe, escuchó las discusiones y se le pidió que cambiara los dólares entregados por Fuentes a Hernández a la moneda local.

En su entrevista posterior al arresto, Fuentes reconoció que conocía muy bien a Jarufe y que era colaborador de campaña de Hernández, quien no ha negado haber visitado la oficina.

Luego de las reuniones, Fuentes supuestamente recibió apoyo de los militares, incluido un obsequio de una metralleta verde que, según dijo a otros, le fue entregada por René Ponce Fonseca, quien entonces era el comandante de la 105 Brigada Militar y luego se convirtió en el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras.

 

El juicio

 

Fuentes hizo una serie de admisiones durante su entrevista posterior al arresto que parecen corroborar algunas de las acusaciones, incluido conocer a varios narcotraficantes e incluso al asesino que finalmente mató a su compañero Sandres. Cuando fue arrestado, probablemente se dirigía a visitar a sus hijos que viven en Florida y al menos uno de los cuales ha sido nombrado coconspirador en el caso.

Hay pocas dudas de que los fiscales esperaban que Fuentes decidiera cooperar en lugar de ir a juicio. Pocos narcotraficantes hondureños han decidido arriesgar su suerte en los tribunales y los que lo hicieron fueron todos condenados y recibieron largas condenas.

 

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