Historia de hoy: Martha M. Place, se convierte en la primera mujer ejecutada en silla eléctrica y Albert Einstein formula su "Teoría de la relatividad"

Historia de hoy: Martha M. Place, se convierte en la primera mujer ejecutada en silla eléctrica y Albert Einstein formula su «Teoría de la relatividad»

Martha M. Place fue la primera mujer ejecutada en la silla eléctrica, sentenciada el 20 de marzo de 1899. Su muerte se llevó a cabo el 8 de abril del mismo año, en la Prisión de Sing Sing en Nueva York. Fue acusada del asesinato de su hijastra, Ida Place.

Martha se casó con el viudo William Place en 1893. Place tenía una hija llamada Ida de su matrimonio anterior. William se casó con Martha para que ella le ayudara a criar a su hija, más tarde se rumoreó que Martha estaba celosa de Ida. William llamó a la policía al menos una vez para arrestar a su mujer por amenazar de muerte a su hija.

El 7 de febrero de 1899, William Place llegó a su hogar en Brooklyn, Nueva York y fue atacado por Martha, quien sostenía un hacha. Place pidió ayuda y cuando la policía llegó, el ensangrentado cuerpo de Ida, de 17 años de edad, fue encontrado bajo una cama, su boca quemada por haber sido forzada a ingerir ácido. La evidencia indicaba que Ida había sido asfixiada hasta morir.

Como nunca antes había sido ejecutada una mujer en la silla eléctrica, los responsables de garantizar la muerte se vieron obligados a concebir una nueva forma de ponerle los electrodos. Decidieron rasgar su vestido y colocar el electrodo en su tobillo.

Hoy 20 de marzo de 1916 Einstein formula la «Teoría de la relatividad».

La teoría de la relatividad desarrollada por Albert Einstein, una de las teorías más importantes de las ciencias físicas, afirma que no es posible encontrar un sistema de referencia absoluto respecto al tiempo y al espacio, por lo que ambos conceptos son relativos.

Tuvo dos formulaciones diferentes: la teoría de la relatividad especial, publicada en 1906, aborda los sistemas que se mueven, uno respecto del otro, con velocidad constante, mientras que la teoría de la relatividad general, formulada en 1916, se ocupa de sistemas que se mueven a velocidad variable.

La primera sostiene que todo movimiento es relativo y que la velocidad de la luz es siempre constante respecto al observador.

De sus premisas Einstein obtuvo ecuaciones con consecuencias sorprendentes, como el aumento de la masa con la velocidad.

Uno de sus resultados más trascendentales fue la equivalencia entre masa y energía –según la conocida fórmula E=mc2-, lo que conduciría a aplicaciones como la fisión nuclear o la fusión termonuclear. Demostró además que, en un sistema en movimiento respecto a un observador, el tiempo se alarga.

La teoría de la relatividad general se refiere al movimiento a velocidad variable, basándose en el principio de equivalencia a los producidos por el movimiento acelerado. Su hipótesis fue revolucionaria porque la teoría de la relatividad espacial, basada en el principio de la constancia de la velocidad sea cual sea el movimiento del sistema de referencia en el que se mide, se opone a la teoría de la gravitación newtoniana.

Einstein propuso que la gravedad es consecuencia de la deformación del espacio-tiempo debido a la presencia de masa o energía. Debido a esto, los planetas no se mueven en órbitas cerradas, sino en línea, pero en un espacio-tiempo deformado por la presencia del Sol.

La relatividad general atañe también al concepto de tiempo, pues afirma que este transcurre más lentamente cuanto más fuerte sea el campo gravitatorio en que se mida. Los modernos GPS lo tienen en cuenta para evitar errores de cálculo de la posición.

La teoría de la relatividad general revolucionó los modelos cosmológicos del Universo al concebir un Universo carente de límites o barreras, pero finito, aunque Friedmann, en 1922 concibió un Universo en expansión, incluso estático, que obedecía también a las ecuaciones relativistas de Einstein.

Frente a la anterior noción, espacio y tiempo dejaron de concebirse como variables independientes de la materia, independientes entre sí y con existencia previa a la del Universo.

La teoría de la relatividad especial tiene una aplicación práctica en los aceleradores de partículas, donde se obtiene un incremento de masa.

La órbita del planeta Mercurio, excepcionalmente alargada, confirma empíricamente la teoría de Einstein.

Noticia al Día/Agencias