Arzobispo de Maracaibo: El papa Francisco propone una fraternidad que se extiende

Arzobispo de Maracaibo: El papa Francisco propone una fraternidad que se extiende más allá de las fronteras

Arzobispo de Maracaibo: El papa Francisco propone una fraternidad que se extiende más allá de las fronteras. Foto: Agencias

Este semana inició la XIV Semana de la Doctrina Social de la Iglesia, por lo que en su mensaje de salutación, monseñor José Luis Azuaje aseguró, que la fraternidad que propone el papa Francisco, va más allá de las fronteras.

Azuaje, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana y Arzobispo de Maracaibo, indicó que esta actividad se realiza en la Arquidiócesis de Maracaibo del 28 de febrero al 5 marzo, sobre la encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti.

El Arzobispo de Maracaibo manifestó su alegría por este encuentro de estudio y reflexión sobre la gran Encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco, que se hará  a través de la Décimo Cuarta Semana de Doctrina Social de la Iglesia de la Arquidiócesis de Maracaibo, además de agradecer la participación de los participantes y la motivación que les ha llevado a unirse a esta reflexión desde el día domingo 28 de febrero hasta el día viernes 5 de marzo.

Agradeció además al Padre Andrés Bravo y con su equipo de trabajo de la Universidad Católica Cecilio Acosta y el Canal 11, la coordinación, entusiasmo y la preparación de esta reflexión sobre un tema propuesto por el Papa Francisco a través de su magisterio pontificio, “enseñando otra manera de ser y actuar como cristianos, como persona, sociedad y también responsables en la Iglesia, en base al interés por el otro como compañero de un camino que debemos hacer y transitar juntos, en una dinámica de una ecología integral y donde todo está conectado realmente”, dijo monseñor Azuaje en la primera parte de su mensaje.

La labor social de la iglesia se ha enriquecido con el pontificado del Papa Francisco con dos encíclicas “Laudato Si” sobre el cuidado de la casa común y ahora “Fratelli Tutti” sobre la fraternidad y amistad social. Dos documentos con grandes propuestas de cambio y de renovación, que favorecen la vida humana y también de la casa común, así como la búsqueda de la fraternidad y amistad social, explicó el Arzobispo.

En su mensaje – reflexión introductoria, Monseñor José Luis Azuaje, se refirió a la encíclica cuyos temas se desglosarán durante la semana en las conferencias pautadas para cada día de esta semana.

Invitó Azuaje, a mirar su novedad de la Encíclica “Fratelli Tutti” del Papa Francisco firmada el 3 de octubre junto a la tumba de San Francisco en Asís, y refirió recoge una selección, análisis y propuestas en torno a dos ámbitos relacionados como son la fraternidad universal y la amistad social. “El Papa reconoce que motivado por la figura de San Francisco se inspiró a escribir la encíclica Laudato Si. San Francisco que se sentía hermano del Sol, del mar y del viento se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne, el acogió la verdadera paz en su interior, se liberó de todo deseo de dominio sobre los demás, se hizo uno de los últimos, y logró convivir en armonía con ellos”.

“La novela de la encíclica, es la encíclica misma ensimisma, sobre todo cómo está estructurada, como piezas de un único gran mosaico, con las numerosas intervenciones del Papa sobre los temas sociales más candente y realizadas durante los 7 años de su pontificado para ello basta mirar casitas que tienen la encíclica también se puede observar una especie de trilogía en el campo del pensamiento social”, manifestó Monseñor Azuaje.

Recordó el Prelado, que la política, con el populismo juega al dominio, la manipulación, “las personas no son consideradas como un valor primario, sino un valor utilitario y por eso se ha gestado la cultura del descarte, la equidad y el derecho humano no son iguales para todos y vemos nosotros también la globalización y el progreso sin un rumbo, no llegan a desarrollar al ser humano es necesario, por lo tanto dar un salto a una nueva forma de vida,
donde sintamos que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros; donde la vida tiene sentido comunitariamente cuando se abre al otro sin distinciones y dónde nos integramos.

En una segunda parte del mensaje introductorio el Arzobispo de Maracaibo hizo referencia al texto bíblico que sostiene y da fundamento a la encíclica, el texto del Buen Samaritano, del evangelio de San Lucas, capitulo 10, versículo 25, que da consistencia a todo el contenido de la encíclica. “Nos llama a estar atento a la realidad, a lo que sucede a nuestro alrededor, como una mirada expectante donde no solo es importante el camino, sino también las experiencias que se dan en el camino, precisamente la experiencia de las personas con su historia de vida, que implica el saberlo, situar en nuestra libertad para obrar con misericordia o con indiferencia que brota de las propias convicciones o del mundo cultural que nos envuelve”.

“Darnos cuenta que hay otras personas en nuestro mundo, que nos interpelan y nos sacan de las comodidades y de la indiferencia. Es una pauta que abren las perspectivas de una fraternidad universal, dice el Papa Francisco que invita a que resurja nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del mundo entero, como constructores de un nuevo vínculo social”, dijo el Arzobispo al referir que el Papa propone el ejemplo del Buen samaritano como un modelo que impulsa a que la sociedad se encamine a la prosecución del bien común y a partir de esta finalidad, reconstruye una y otra vez su orden político y social; su tejido de relaciones y su proyecto de mano de esta forma la vida.

“No es tiempo que pasa sino tiempo de encuentro y descubre los dos tipos de personas las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo; las que se inclinan reconociendo al caído y las que distraen su mirada y aceleran el paso. La conclusión de este texto lo da Jesús mismo en su respuesta, tienen que ir y hacer lo mismo, es decir, dejar la indiferencia y las diferencias, volvernos cercanos, volvernos prójimos de los otros y estás actitudes no se decretan, sino que se van experimentando en la medida que abramos nuestra vida a las experiencias de los demás”, dijo.

Refirió además que aparece en otro texto tocar el sufrimiento humano como lo hizo Jesús y esto lo lleva en sí a buscar la construcción de una cultura del encuentro, que implica salir de nosotros mismos, darnos cuenta que los otros también valen, son personas y son personas relacionados, es decir que nosotros tenemos que apreciar porque nos los encontramos en el camino acotó que “dice el Papa que la altura espiritual de la vida humana está marcada por el amor y que solo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posible la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta, porque el amor que se extiende más allá de las fronteras”.

Lo que llamamos amistad social, según el Arzobispo, produce una apertura universal ante esta realidad, ante la cual es necesario la creación de una nueva economía y de una nueva política que pongan como centro la dignidad de la persona humana, que garanticen la vida digna y la oportunidades para todos. “Los derechos, los principios tienen que tener como soporte este principio de la dignidad humana, es un principio y una llegada, de allí la
necesidad de promover y tutelar pues este principio que toda persona es digna, nadie más que el otro. Las diversidades son culturales pero el fundamento nos iguala, el valor y el reconocimiento de la ciudadanía, por ejemplo, en el caso de los migrantes, ellos no son extraños, son hermanos. Esta ciudadanía se basa en la igualdad de derechos y deberes”, comentó.

Comentó en su mensaje Monseñor Azuaje, que el desprecio de los débiles puede esconderse en una forma de populista, y que el populismo no usa la palabra Pueblo dentro de su dinámica, así como el sentido de soberanía, por lo que el Papa Francisco reclama que se necesita la inclusión de la palabra Pueblo.

“Lo verdaderamente popular que tiene sentido cualitativo y no tanto de instrumentalización que se da muchas veces por dádivas, por intereses políticos. Por eso reclama el Papa, volver a la palabra Pueblo, sobre todo a la democracia como gobierno del pueblo y convoca a rehabilitar la política”, explicó en su ponencia que el Pontífice propone meter de lleno el amor en la política, decir que ella no es una simple secuencia de factores instrumentales sino que la política tiene alma en una altísima vocación a una de las formas más preciosas de la caridad, que es buscar el bien común. Proponer por lo tanto en el ámbito político, el amor efectivo, la labor social, el amor político con la convicción de que el amor no sólo se expresan relaciones íntimas cercanas sino también en macro relaciones tanto económicas, sociales, políticas también entre naciones.

En este aspecto del bien común, a largo plazo, recuerda Monseñor Azuaje, que el Papa tiene un pensamiento no de buscar espacios de poder, por eso conceptualiza Político: como una persona preocupada por la fragilidad, como un hacedor, constructor con grandes objetivos. “El obrar del político lo hace en función de la calidad política, que implica la apertura a todos y donde cabe también la ternura como una manera muy humana de ver la
política”.

Otro elemento que según refirió Monseñor José Luis Azuaje, se analizará esta semana de Reflexión es el diálogo y el reencuentro. Un diálogo respetuoso, virtuoso, corajudo, como lo plantea el papa Francisco. “No es un intercambio de opiniones en las redes sociales sino el respeto al punto de vista del otro, el respeto a la verdad, de la dignidad humana y en una búsqueda compartida de la verdad”, señalando al comentar que en Venezuela eso son temas que ya nadie toma en cuenta, y reitera que para poder llegar a un encuentro, se necesita un diálogo asumiendo los conflictos pero no para quedarse en ellos sino que hay que resolverlos, “por eso propone la fraternidad y la amistad social, allí
encontramos entonces la actuación y el compromiso de todas las religiones para contribuir con este objetivo, que sea una interpelación a los líderes religiosos para que sean unos auténticos dialogante y pueden trabajar Los intermediarios buscan agradar a todas las partes con el fin de obtener una ganancia para ellos mismo, mientras que el mediador, en cambio, es quién no se guardan nada para sí mismo, sino que se entrega generosamente hasta consumirse sabiendo que la única ganancia es la paz y esta es una gran lección para todos nosotros como personas”.
Monseñor José Luis Azuaje se despidió de todos los participantes, señalando que esta reflexión es solo un abreboca para lo que se dará esta semana. “Que el Espíritu Santo nos siga iluminando y sobre todo que generemos reflexiones, no tanto en cuanto al encuentro sino sobre todo para nuestra vida ordinaria de todos los días, en nuestras responsabilidades, buscando aquello que nutre el alma para entregarlo y transformar la realidad y a lograr realmente que esta realidad nos implique a todos en la búsqueda del bien común”.

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José R. Espina F.