Maracaibo profunda (por Rafael Ramírez Colina)

Maracaibo profunda (por Rafael Ramírez Colina)

Esta semana como es habitual en nuestro trabajo político estuvimos visitando parroquias y sectores de Maracaibo, son muchas las experiencias que se obtienen en estos recorridos destacando como línea transversal la resistencia en cada rincón de nuestro municipio, cada parroquia tiene el denominador común de la falta de servicio públicos, sin embargo en cada sector incluso de la misma parroquia puede variar el problema que afecte la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.

Iniciamos el activismo en el sector la Victoria de la parroquia Carraciolo Parra Pérez para llegar al sitio teníamos que transitar la avenida principal de la Victoria, esta avenida además de la limpia era en otrora un vaso comunicante del oeste con el resto del municipio por su fácil acceso y lo amplio de su vía, hoy se encuentra completamente destrozada desde hace al menos dos años por el supuesto “trabajo” para instalar un colector de aguas residuales que no terminan de colocar, y obviamente mucho menos asfaltan debido a que los “funcionarios” y sus camionetas blindadas no pasan por esos sectores por lo que no sienten ninguna necesidad de dar respuesta a la comunidad, lo mismo sucede con la avenida principal panamericano que como no es una ciclo vía donde se puedan poner cartelitos “renacidos” no existe ni la más remota posibilidad que la recuperen.

De allí salimos al sector 7 de enero de la parroquia Francisco Eugenio Bustamante para los que no se ubican es por donde están los moteles, en ese sector están azotados por la falta de agua, cientos de pipas colocadas en la avenidas esperando que pase algún cisterna que les llene un envase de agua, ya que cada pipa está en un dólar y dura máximo tres días sin lavar ropa o limpiar, después de llenadas deben trasegar el agua en baldes o recipientes que puedan cargar ya que en su mayoría no viven cerca de donde pasa el camión siendo un trabajo que por lo general hace un adultos mayor lo que no solo deteriora su salud, sino que además lo expone a todo tipo de riesgos.

Luego llegamos al barrio la Lucha en la parroquia Coquivacoa a hacer una asamblea con la comunidad, allí el reto era literalmente respirar porque en gran parte de la parroquia las aguas negras corren libremente por las calles, lo que es garantía de enfermedades de piel, gastrointestinales y por supuesto dificulta mucho la lucha contra el Covid en donde lo principal es la higiene.

Continuamos nuestro recorrido primero en el sector Pueblo Nuevo de la parroquia Olegario Villalobos donde la queja sentida es la falta de recolección de basura y lo caro que están los alimentos, para cerrar en la parroquia Antonio Borjas Romero sector los Domínguez donde todos los problemas se juntan y multiplican, donde la mayoría de los habitantes del sector son wayuu, no hay agua ni pasan camiones cisternas nunca, cocinan con leña, caminan grandes distancias por carreteras de arena porque ni remotamente pasa el transporte público, exponiéndose al hampa que por ese lado está completamente desbordada y controlada por mafias del crimen organizado.

En cada uno de estos sectores la comunidad entiende y está clara que el problema es Maduro y su camarilla a todos los niveles quienes tuvieron todos los recursos y no hicieron NADA por la gente, además están convencidos que hay que organizarse y unirse para salir de esta tragedia, pero por sobre todas las cosas en sus luchas diarias por la subsistencia están claro que rendirse no es una opción, son estos testimonios los que me inspiran para seguir trabajando, alzando la voz y reclamando lo que por derecho nos corresponde, porque existe una Maracaibo que sueña con vivir mejor.

 

Rafael Ramírez Colina