Goticas milagrosas, góticas de dolor (Javier Sánchez)

Goticas milagrosas, góticas de dolor (Javier Sánchez)

«Ya me he gastado más de 50 dólares comprando agua a los camiones cisternas desde diciembre pasado a la fecha, pero Hidrolago dice que va a resolver el problema de suministro con trabajos que realiza en el embalse de Tule, donde reparan una aducción principal de 120 pulgadas de diámetro de acero al carbono con una longitud de 26 kilómetros de distancia, pero no se porque creo que es un cuento más, porque segun ellos, todos vamos a tener suficiente agua, y no a cuenta gotas como ahorita, sino un gran chorro , pero llevamos veinte años esperando ese chorro», le explicaba mi abuela Cira a su vecina Hayde, cuándo temprano en la mañana esperaba al señor del camión cisterna que recorría el barrio Integración Comunal para comprar su pipote del día,porque eso de las cisternas gratuitas es solo un sueño.

¡Gracias a Dios! le exclamó la amiga , porque en verdad ya no me queda ni un chorrito en los envases y la tubería la tengo de lujo, porque por ahí no pasa desde hace años ni una gota y todo es puro dolor.
A propósito de gota:¿ «Viste que Nicolás Maduro anunció la cura y sacó en cadena nacional un medicamento que llamó «gotas milagrosas» con las que va acabar con el Coronavirus»? le dijo sorprendida a la amiga,quién de inmediato le respondió en tono muy maracucho: ¡Ojalá! y no sean gotas que se apliquen en los ojos para que no sigamos viendo el desastre en que vivimos. Eso es otro cuento parecido al de los bajones y apagones y el servicio eléctrico que tenemos, le agrego.

Recordó que cuando el gobernador del Zulia, Omar Prieto, comenzó en la gobernación anunció que tenían todo listo para darle luz a Maracaibo y todavía nos mantenemos en tinieblas.

En la comunidad donde viven estás vecinas rezan todos los días y piden a Dios que desaparezca de la faz de la tierra el Covid-19 y que mucha gente enferma recupere su salud, pero al mismo tiempo rezan por el bienestar de su comunidad y piden a diario que aunque sea a cuenta gotas les llegue agua por la red,porque hasta ahora lo único que han sentido son»góticas de dolor», como dice en uno de los versos una canción que interpretó la zuliana Lila Morillo en sus tiempo de moza.

Aquí las gotas que se ven son las que sudamos los maracuchos para conseguir día a día la comida y el líquido que necesitamos para vivir.La falta de presión en las redes de acueducto ocasiona dificultades para el desarrollo de las actividades cotidianas, por ejemplo,usar una lavadora es prácticamente un hecho imposible, porque no llega la presión necesaria y no se llena. Lo mismo pasa si se va a la lavandería porque cuando se va la luz los tanques no se llenan en su totalidad y la ropa queda medio lavada. Nos ha tocado poner a llenar baldes y no nos alcanza,descargaba con rabia la abuela a su vecina.

La escasez del preciado líquido también ha generado complicaciones de higiene y salubridad,pues ante la falta de abastecimiento las labores de limpieza y aseo ya no se realizan con la misma frecuencia .
Las «goticas milagrosas» que en verdad esperan más del 70% de los zulianos son del preciado líquido que cada día desaparece de las comunidades como por arte de magia, mientras que se siguen anunciando grandes inversiones en los acueductos con proyectos de reparación y mantenimiento a viejas tuberías desde hace más de veinte años en
las represas,que sólo son paños calientes para un servicio deficiente que no va acorde al crecimiento poblacional.

Mientras las improvisaciones con el manejo del sistema hidráulico se mantienen, el negocio de los camiones cisternas, ahora en dólares, sigue sin control y atenta cada vez más contra la economía familiar.
«Cuando el presidente habló de «góticas milagrosas», yo creí que se refería a que aunque sea a gotas nos llegaría el agua en el barrio y por un momento me contente» le dijo la abuela a la vecina y ésta le respondió : «será cuando llueva que se haga ese milagro».