De Interés: quién tiene ética (María Elena Araujo Torres)

De Interés: quién tiene ética (María Elena Araujo Torres)

Desde que estaba en el colegio, hace por cierto varias décadas atrás, empecé a escuchar el término: ética. Había una materia denominada “Moral y Luces”.  El libro guía tenía portada azul y blanca, si mal no recuerdo. Desde ese tiempo, en casi todos los años académicos en educación secundaria se insiste en explicar e inculcar el significado del término. Incluso en casi todas las carreras universitarias es materia obligada, relacionada sobre todo con la especialización cursada.

Según Wikipedia: la ética, o filosofía moral, es la rama de la filosofía que estudia la conducta humana, lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, la moral, el buen vivir, la felicidad y el deber. De manera que conceptualmente la mayoría de las personas saben qué es ética.

Al adentrarnos en páginas especializadas en diferentes temas afines encontramos: la ética solo define normas explícitas para los profesionales en ejercicio de sus funciones, a fin de garantizar que actúen correctamente cuando la moral personal entre en conflicto con el deber profesional.

“Por ejemplo, supongamos que un médico recibe a un asesino herido por la policía como paciente de emergencias. Sus valores morales le hacen reprobar al paciente y pensar que es injusto que él viva cuando ha matado a tantas personas inocentes. Sin embargo, el código ético de su profesión le obliga a hacer todo lo posible por salvar su vida. Si lo deja morir deliberadamente, el médico puede perder su licencia profesional. El cumplimiento del deber profesional (la ética) se impone sobre la moral del individuo”.

Explican en libros que los antecedentes de la ética se remontan a la Antigua Grecia. “Sócrates es considerado el padre de la ética, ya que todo su pensamiento giró en torno a la noción del bien. Platón también dedicó buena parte de su obra al bien, la verdad y su papel en la República. Sin embargo, Aristóteles fue el fundador de la ética propiamente dicha”. Dice que la disciplina de  la ética surgió, justamente, para reflexionar sobre la relación entre el comportamiento de los seres humanos, el sistema de leyes morales y la idea del bien que los orienta.

Fabián Coelho, Licenciado en Letras por la Universidad de los Andes, publica en un trabajo denominado “7 ejemplos de ética en la vida cotidiana”, en Significados.com, explicaciones bien detalladas acerca de la verdadera ética, que no sólo se queda en teoría sino que es verdad en tanto se lleva la práctica en la vida diaria. Se pasea por la ética personal, en la vida profesional, en la escuela, en la social. Sobre esta última explica: la ética aplicada a la vida social en general se demuestra en valores como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la inclusión y la igualdad…aparece en todas las relaciones que mantenemos con los otros por distintas razones, que pueden ser económicas, políticas, laborales, ciudadanas o, incluso, circunstanciales.

Al referirse a la ética ciudadana manifiesta que la practicamos “al relacionarnos con respeto y responsabilidad con el otro y con el espacio en que vivimos y que compartimos con otras personas, como la ciudad, el barrio, la calles, incluso nuestra residencia…observa un conjunto de reglas relacionadas con la forma adecuada de comportarnos en los espacios públicos, no sólo respetando los derechos del otro, sino siendo amables y bondadosos”.

También refiere la ética medioambiental. Respeto y cuidado de la naturaleza, los animales, los recursos y el equilibrio ecológico. Y finalmente, la ética económica: “se manifiesta en la forma en que manejamos nuestros recursos económicos, evitando derrochar, aprovechando de ahorrar e invirtiendo nuestro dinero en negocios rentables de probidad moral…implica evitar el dinero sucio, proveniente de actividades inmorales como el narcotráfico o la venta de armas, o beneficiarnos de las dificultades de otros, como quienes practican la usura”.

Vivir con ética es fácil si practicamos el respeto como punto de partida. Respeto por nosotros, por todo y todos quienes nos rodean. El quiebre llega cuando actuamos con egoísmo, soberbia, mentiras y falsedad. En medio de un mundo convulsionado quienes practiquen la ética como modo de vida pueden orientar hacia una tierra mejor, un hogar mejor para todos. Es falso que la mayoría de la gente es mala, que no practica la ética en su diario vivir. Ocurre que son minoría pero hacen más ruido. Las vivencias diarias en cualquier espacio demuestran que los buenos son más.

María Elena Araujo Torres