De Interés: apegos para poder vivir (María Elena Araujo Torres)

De Interés: apegos para poder vivir (María Elena Araujo Torres)

Usualmente encontramos la definición del apego como la vinculación emocional y física con otra persona. Tanto es así que la popular Wikipedia lo define como “una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular que se desarrolla y consolida entre dos individuos, por medio de sus interacciones recíprocas, y cuyo objetivo inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección”.

Si analizamos este concepto podemos observar que en varios términos no se corresponde con el apego. Al explicar que es “una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular que se desarrolla y consolida entre dos individuos”, no es exactamente así, porque el apego no siempre es de afecto, aunque parezca contradictorio. Existen personas que tienen un apego emocional intenso ante otras que los maltrata. Por ejemplo las damasquereciben agravios físicos y sicológicos por parte de su pareja, y aunque sufran en los episodios de agresión luego se reconcilian y continúan la relación por el apego con su consorte. También puede ocurrir al revés. En cuanto a que es duradera, tampoco es necesariamente así. Los casos más típicos son las relaciones amorosas de jóvenes, y a veces de no muy jóvenes, que son breves en el tiempo porque una persona se involucra emocionalmente y la otra no, entonces existe el apego nocivo. Recordemos la trama de la vieja película Atracción Fatal, en la que una mujer realiza varias acciones contra la familia de un abogado casado con quien apenas pasó un fin de semana amoroso. El apego en este caso es sin duda enfermizo.

En la parte que define el apego como la búsqueda y  mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección, también diferimos. Se repite el caso de las parejas que se agreden física y verbalmente. Los momentos de amenaza son entre ellos mismos precisamente. Y en cuanto a proporcionarse seguridad, consuelo y protección, pues no parecen los mejores ejemplos aunque no se separan por el apego que mantienen de manera recíproca.

La verdad es que existen infinidad de casos de apegos humanos. Uno de los más comunes es el que sienten las madres por sus hijos. Los padres también, pero según se demuestra es en menor proporción. Usualmente las madres se apegan a sus hijos desde que nacen. Sí, claro, es importante el cuidado y amor que debe haber por el niño o niña, pero en la medida que va creciendo ese cuidado muchas veces se convierte en apego, por miedo a que le ocurra algo malo, por mantenerlo bajo su dominio y que éste se comporte de acuerdo a sus deseos, por miedo a quedarse sola. Este último caso ocurre bastante en los casos cuando la mamá no tiene pareja. Y, por supuesto, existe el apego de los niños por sus madres o padres, quienes representan la seguridad que necesitan para desarrollarse, aunque este apego también puede cambiar a medida que se convierten en adolescentes, jóvenes, y quieren ser independizarse.

 Y aunque las definiciones de apegos suelen involucrar a los seres humanos, la verdad es que el apego va más allá. Existe el apego a los animales. Es cuando las relaciones trascienden el cuidado y cariño y las personas desarrollan una dependencia emocional intensa con los animales, sobre todo con los domésticos como perros y gatos.

Existe el apego a la tierra donde nacemos y crecemos; a las casas donde vivimos; a los carros; y a otros artificios que nos puedan brindar comodidad. Y los apegos de estos tiempos son sin duda los equipos los equipos telefónicos -entre otros dispositivos modernos- a través de los cuales se ha desarrollado un apego si se quiere viral y mundial, porque pasaron de ser de utilidad comunicacional para convertirse también en agentes de dependencia física y sicológica para la mayoría de las personas quienes hacen depender su tranquilidad del hecho de poder consultar las redes a cada momento, aunque sea para saber quién actualizó un estado con alguna tontería sin importancia. Hay quienes dicen que los teléfonos móviles son una extensión de los brazos, pero basta mirar alrededor, en cualquier lugar, para observar que también son una extensión de las emociones. Es el artificio con mayor apego por parte de las personasen estos tiempos.

María Elena Araujo Torres