Orgías a toda hora y sexo oral bajo amenazas, las fascinaciones de Griselda Blanco, la "reina de la coca"

Orgías a toda hora y sexo oral bajo amenazas, las fascinaciones de Griselda Blanco, la «reina de la coca»

Griselda Blanco fue la pionera en el multimillonario negocio de tráfico ilegal de cocaína de Colombia a Estados Unidos, en los años 70, mucho antes que el famoso narcotraficante Pablo Escobar, además se le conoce como la “Madrina”, la “Viuda Negra” y la “Reina de la Cocaína”, por su brutal forma de actuar para llegar a la cima en el mundo de las drogas.

La “Reina de la Cocaína”, levantó un imperio de millones de dólares en el que trabajaban más de 1500 delincuentes. La mujer que inventó las mulas y las estrategias hasta ahora conocidas para camuflar los cargamentos. Y quien inició a Pablo Escobar, el temido líder del Cartel de Medellín, en el narcotráfico.

“Si no hubiese existido, no habría habido guerras de cocaína en Miami”, la describe el mafioso Max Merlmestein en su libro ‘El hombre que vio llover la coca’. En efecto, Blanco tiñó de rojo las calles de la ciudad de Florida en las décadas de los 60 y 70 con el asesinato de más de 250 personas, incluyendo tres de sus esposos. Puso a la DEA en jaque e intentó secuestrar a John Kennedy Jr.

Pese a los que muchos creen, fue ella, y no Escobar, la verdadera patrona del mal.  Desde su nacimiento Griselda Blanco estuvo marcada por la crueldad. Su madre, Ana Lucía Restrepo, la concibió en Cartagena luego de ser obligada por su patrón a mantener relaciones con él en la misma finca donde trabajaba. Parió a escondidas, pero fue despedida cuando la señora de la casa conoció lo sucedido. Con el bebé en brazos, tuvo que mudarse a la comuna 13, el empobrecido y peligroso barrio fundado por desplazados en Medellín.

Sin más salidas, Griselda rápidamente siguió la única oportunidad de movilidad social y se convirtió en una carterista profesional a sus escasos 11 años. Pero la ambición creció. En busca de mayor rentabilidad agrupó varios amigos para secuestrar a un niño adinerado de su misma edad. No obtuvieron la recompensa que esperaban, entonces, sin pensarlo mucho, Blanco tomó un arma y le disparó a su víctima amarrada. Ahí comenzó su prontuario asesino.

A los 14 años abandonó su hogar tras haber sido violada por su padrastro, hecho que su madre nunca le creyó. Las inseguras calles de la comuna la terminaron de criar, y no necesitó saber leer y escribir para crear un multimillonario imperio de lujos y extravagancias, como siempre soñó.

El imperio

Blanco conoció el mercado negro de Estados Unidos de la mano de su primer esposo, Carlos Trujillo, un alcohólico que falsificaba visas del país norteamericano, con el que tuvo tres hijos. Al morir de cirrosis, ella se adueñó del negocio y a los tres meses de un entierro sin duelo se fue a vivir con su amante Alberto Bravo. Con él se inició en el negocio de la coca, que para entonces apenas empezaba a surgir.

Los contactos que ya había hecho con la delincuencia de Estados Unidos fueron la clave para convertirse en el puente entre los productores colombianos y los distribuidores americanos. Pero al poco tiempo se hizo a su propia red de fabricación y tráfico de droga, siendo ‘La madrina’ de todos los narcos del país, y la única dueña de las rutas del narcotráfico a través de Miami, que ella misma diseñó.

En 1976, aprovechando la algarabía de la celebración de los 200 años de independencia de Estados Unidos, llenó los revestimientos interiores del buque Gloria que desfilaba en las calles con 1000 kilos de cocaína, valuados entonces en 40 millones de dólares. Así lo contó Richard Smitten en el libro sobre su vida, ‘La viuda negra’.

Griselda Blanco se volvió un ícono para todos los narcotraficantes del mundo, que todavía ahora algunos siguen frotando una estatua de ‘La madrina’ antes de despachar un cargamento de droga para llamar la suerte. Ella, en un negocio machista, fue la reina de todos los hombres, a quienes les infundió respeto a punta de descuartizamientos, cadáveres empacados en bolsas y maletas, orejas enviadas en sobres y cuerpos flotando en el agua.

Y su poder lo vivió rodeada de lujos, con colecciones de Ferraris, mansiones gigantes, una colección de más de 300 zapatos, una vajilla de té de la reina Isabel y un joyero avaluado en más de 10 millones de dólares que incluía gemas sueltas, un collar de 30 esmeraldas de diez quilates ensartadas en 40 diamantes y hasta un anillo de rubíes de 25 quilates que fue de Eva Perón, la dirigente política y actriz argentina. Y un perro pastor alemán al que llamó Hitler.

La viuda negra

Una vez, en una de sus excesivas fiestas de orgías sexuales en una de sus mansiones en Miami, mandó a descuartizar a un hombre por haberle dicho ‘gorda’. Griselda siempre fue sangrienta, pero no fue ese hecho por el que la denominaron ‘la viuda negra’, sino porque todos sus amantes terminaban muertos.

Dicen que era insensible a cualquier emoción por culpa de la vida cruel que había llevado en Colombia, pero que necesitaba sexo a todas horas, tanto con hombres como con mujeres. Se cuentan anécdotas que explican que a veces exigía que le practicaran sexo oral a punta de pistola, o que llegó a decapitar -como una mantis- a algunos hombres con los que se acostó. Seguramente sean historias apócrifas, pero que le dan un aura sanguinaria a un personaje que, seguramente, no necesitaba más crueldad añadida. Incluso a su perro, un pastor alemán, lo llegó a llamar Hitler.

Su primer esposo murió de cirrosis, pero el resto no fallecieron de causa natural. A Alberto, el segundo, ella misma le propinó varios disparos en la cabeza luego de que las cuentas no le cuadraran. Fue un impresionante tiroteo en el que Blanco recibió una bala en el estómago que casi acaba con su vida. Pero se salvó y se casó con Darío Sepúlveda.

Con él tuvo un hijo, su preferido, a quien bautizó Michael Corleone, como el hijo de Don Vito Corleone, el jefe de una familia dedicada al crimen organizado, en la novela titulada ‘El padrino’, del escritor italoamericano Mario Puzo, que más adelante fue llevada al cine con una película homónima que fue la obsesión de Blanco.

Murió en su ley

Con el aumento de homicidios y cocaína en Miami, para entonces sede de la mafia mundial, la DEA le seguía los pasos a Griselda Blanco. Se convirtió en objetivo principal cuando desató una guerra de bandas al asesinar en 1979 a dos narcotraficantes en un centro comercial, a plena luz del día. Pero lo que terminó con su perdición fue romper la regla de oro del narcotráfico: no consumir el negocio.

‘La madrina’ se volvió adicta a la cocaína. Y cuando se drogaba contaba orgullosa los detalles de sus crímenes. Con las primeras capturas de narcotraficantes colombianos, la DEA obtuvo esas historias a cambio de beneficios judiciales para los extraditados. Además, les ayudó un sobrino de su primer esposo asesinado, Alberto Bravo, quien la perseguía con francotiradores para matarla.

Acosada, se instaló en una modesta casa en California. Pero hasta allá llegaron las autoridades norteamericanas a capturarla la madrugada del 10 de febrero de 1985. Por su sangriento prontuario criminal debió ser condenada a pena de muerte o cadena perpetua, como pedía el fiscal. Pero se supo que el principal testigo, su ex guardaespaldas Jorge Rivi Ayala, mantuvo conversaciones sexuales con miembros de la Fiscalía, y su declaración perdió credibilidad.

Después de cumplir la condena completa, fue deportada a Colombia en 2004, donde desapareció del mapa, pues no tenía cuentas con la justicia nacional. No se supo nada de su paradero hasta agosto de 2012 cuando unos sicarios en moto le dispararon mientras salía de una carnicería en el barrio Belén, en la ciudad de Medellín.

Murió en el pavimento con la misma técnica que ella había inventado, cuando parecía una inocente abuelita de 70 años. “Nos sorprende que no la hubieran matado antes porque hizo muchos enemigos” dijo Nelson Andreu, antiguo detective de homicidios de Miami, al diario Miami Herald en 2012.

“cuando matas y dañas a tanta gente, como ella hizo, solo es cuestión de tiempo que alguien te encuentre y trate de arreglar cuentas pendientes”, añadió.

 

Fuente: Infobae /con información de BBC Mundo.

Ylarit González/Pasante