Pandemia puede aumentar las cifras de inseguridad alimentaria en México

La pandemia puede aumentar las cifras de inseguridad alimentaria en México

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Pixabay

 

Los estragos de la pandemia ocasionada por el contagio del virus Sars-Cov-2 se ha observado en distintos ámbitos. Sin embargo, uno de los más alarmantes es el aumento de la pobreza alimentaria. Esta problemática fue discutida en el evento “Pobreza alimentaria ¿El verdadero efecto de la pandemia en México?”, organizada por Fundación Alsea y que congregó a especialistas en el tema.

Una de las dimensiones a través de las cuales se mide la pobreza en México es mediante el acceso a la alimentación. Durante el año 2018, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), tan sólo el 56.5% de la población mexicana contaba con seguridad alimentaria y dieta diversa.

Julio Santaella Castell, presidente de la junta de Gobierno del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), manifestó durante su intervención que crisis como las de la pandemia por COVID-19, impactan en mayor medida a la población que cuenta con menores recursos, convirtiéndolas en las más vulnerables.

Según la INEGI, la inseguridad alimentaria consiste en “la disponibilidad limitada o incierta de alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos; o la capacidad limitada e incierta de adquirir alimentos adecuados en formas socialmente aceptables”.

Sin embargo, la inseguridad alimentaria no solo se refiere a la falta de acceso a alimentos nutritivos, sino también a los malos hábitos alimenticios.

Siendo uno de los países con más problemas de sobrepeso y obesidad en América Latina, la gente en México prefiere comprar refrescos o alimentos procesados, en lugar de optar por una dieta y reforzar el sistema inmunológico con el consumo de frutas ricas en Vitamina C, como el camú camú, el kiwi y la chirimoya que se produce en Michoacán.

Desde el 2018, año en que se dio el último registro, el 30.9% de los hogares de media rural se identificaron con seguridad alimentaria. Sin embargo, del resto de los hogares, una décima parte se catalogó en el nivel de inseguridad alimentaria grave, el 17.7% moderada y el 40.7% con inseguridad alimentaria leve.

Asimismo, otro de los efectos más notables de la pandemia ha sido la cantidad de personas que se quedaron sin empleo debido a la crisis económica que atravesaron las empresas.

Mediante una consulta a diversos negocios, durante los meses de abril y mayo del año pasado, el INEGI determinó el impacto que habían sufrido durante la pandemia. En ese sentido, concluyeron que el 93.2% de las empresas encuestadas reconoció haber sido afectada. De igual manera, experimentaron una reducción del personal del 44.9%.

La cantidad de despedidos impactó en el bienestar de los hogares en México, ya que estos representan las dos terceras partes del ingreso económico mensual de las familias.

El 10 % de pobres de la población en México invierte la mitad de su ingreso mensual en la adquisición de alimentos, bebidas y tabaco. Sin embargo, al dejar de recibir dicho ingreso, las cifras de inseguridad alimentaria podrían aumentar durante, e incluso después de la pandemia.

 

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