El inusual gesto de un grupo de mujeres hacia las reclusas de una prisión

El inusual gesto de un grupo de mujeres hacia las reclusas de una prisión mexicana por el Día de Reyes

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Foto: Cortesía

Una colectiva creó una recolecta para llevar pollos asados a las mujeres que están en una prisión de Ciudad de México, con la esperanza de repartir alegrías a las internas y a los hijos que viven con ellas este miércoles 6 de enero, cuando se celebra en México el Día de los Reyes Magos.

Con esta simbólica fecha, la colectiva Mujeres Unidas por la Libertad organizó un maratón para recaudar fondos y comprar pollos rostizados —como se le conoce en el país latinoamericano a los pollos asados— para las cerca de 1.300 internas del Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, ubicado en la alcaldía Iztapalapa, en Ciudad de México. 

«Teníamos la meta de entregar 1.000 pollos rostizados a Santa Martha Acatitla», cuenta en entrevista con RT la directora de la colectiva, Beatriz Maldonado, una mujer que estuvo privada de su libertad en ese mismo centro penitenciario de la capital mexicana.

Junto con las otras nueve mujeres que forman la colectiva, Betty lanzó una campaña de donaciones en redes sociales para recaudar fondos para comprar los pollos rostizados y poder llevarlos a las internas y a los cerca de 25 niños que viven en este penal de Iztapalapa. 

Este miércoles, unas tres integrantes de Mujeres Unidas por la Libertad acudirán a Santa Martha Acatitla a las 10:00 (hora local), para aceptar las últimas donaciones en especie. Mientras tanto, otras mujeres irán a comprar los pollos rostizados que llevarán al centro penitenciario femenil para hacer la entrega de los insumos y que las internas puedan comer, aunque sea, una pieza de pollo. 

«Las autoridades ya están enteradas de quiénes somos, qué queremos (…) Algún día nosotras también deseamos haber comido diferente a la comida que dan en ese lugar», dice Maldonado sobre algunas de las razones que las llevó a organizar esta iniciativa. 

Tras una intensa movilización en redes sociales, hasta este martes 5 de enero han juntado lo necesario para comprar unos 200 pollos rostizados y llevar unas 20 pelotas para los niños que viven en prisión, junto a sus madres. 

«Un pollo sale en 100 pesos (unos cinco dólares). Somos 122 millones de mexicanos y no pudimos», lamenta ‘Betty’ en entrevista telefónica, con un sentimiento de frustración por no haber podido alcanzar la meta para dar alegrías a más mujeres y niños. 

«Creo que nos gastamos más en una caja de cigarrillos», comenta. 

«Luchando por ellas»

Pese a no llegar a la meta, Maldonado expresa con satisfacción que han cumplido con otro objetivo de la colectiva. Transmitir a sus antiguas compañeras que «hay personas afuera que también piensan en ellas y que están luchando por ellas». 

Al haber experimentado las carencias y las condiciones precarias en las que viven las mujeres en los centros penitenciarios de México, esta colectiva comenzó a organizarse para «ir a visitar a alguien y llevarle un paquete sanitario, jabón o champú», según explica ‘Betty’.

Además del maratón de pollos rostizados, estas mujeres han presionado para que se proporcione toallas femeninas gratuitas en los centros penitenciarios; también han organizado colectas para repartir kits de higiene en los penales, privilegiando a los grupos vulnerables. 

Para Maldonado, la labor de Mujeres Unidas por la Libertad representa «una cadena de apoyo, de amor al prójimo», que lleva el siguiente recordatorio a la sociedad: las mujeres en prisión tienen derecho a tener una vida digna.

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Con información de RT