De Interés: para qué sirve ser humilde (María Elena Araujo Torres)

De Interés: para qué sirve ser humilde (María Elena Araujo Torres)

La mayoría de las personas invitan a ser humilde. Quienes escriben libros también. En la Biblia, el Corán, textos de Budismo, destacan la importancia de ser humilde como un modo de vida. Algunos maestros de escuelas lo imparten en sus clases. Y en las redes sociales ni se diga.

Pero, quién practica verdaderamente la humildad. Escuchamos a menudo la frase “humildemente, yo opino, yo pienso, yo hice, yo colaboré”…y un sinfín de yo. Se ha convertido sólo en una palabra y las palabras no significan nada si su contenido carece de práctica. Cuando digo que humildemente yo soy tal cosa, estudié determinada profesión o especialización, que humildemente desempeño el cargo de gerente, directivo o jefe de algún departamento, empresa o institución, la humildad a que hacemos referencia se va por el desagüe. La humildad no es ostentosa, ni se publicita. Es en si misma carente de justificativo ante determinada actitud, desempeño o formación.

Ser humilde tampoco va de la mano con la pobreza. Muchas personas presumen de humildad por haber nacido en un barrio pobre o porque en casa faltaron alimentos, ropa, electrodomésticos, aparatos electrónicos, vivienda propia. Esas son  carencias económicas. Humildad es comportamiento sencillo pero verdadero, sin rencor, sin resentimientos. Es mantener calmado el corazón.

Hace poco leímos un testimonio de humildad verdadero, demostrado con hechos: durante una rueda de prensa celebrada con la canciller de Alemania, Angela Merkel, una periodista le preguntó “Notamos que su traje se repite ¿No tiene otro? Ella respondió “soy una empleada del gobierno, no una modelo”. Merkel es Canciller de Alemania desde el año 2005. Informa el portal diariolibre.com que “Se trata de la primer mujer que asumió la jefatura del Gobierno federal desde que nació  el Estado alemán (1870) y primer canciller originario de la extinta República Democrática Alemana, RDA”. Tras 16 años en el cargo renunció pues por Ley el cargo debe ser rotado. En el acto ante el pueblo alemán al salir a los balcones la aplaudieron unos seis minutos, según testimonia el portal. Y, como su fuera poco, se perfila como candidata a las próximas elecciones presidenciales que se realizaran en este país europeo el  26 de septiembre de este año.

Personas auténticamente humildes ha habido a través de la historia. Quienes presumen de humildad, muchos. Pero la humildad no se pavonea, se siente en el corazón y se demuestra con hechos, con comportamientos. Pensando, comportándose y sintiendo igual  en un cuarto solo, en la intimidad familiar, así como en público. De lo contrario es falsa humildad.

Según Wikipedia: la humildad es una virtud moral contraria a la soberbia, que posee el ser humano en reconocer sus habilidades, cualidades y capacidades, y aprovecharlas para obrar en bien de los demás, sin decirlo. Afirma que, desde la perspectiva de la evolución espiritual, la humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar con tal conciencia. Es la sabiduría de lo que somos.

Pero para qué sirve realmente la humildad. No es para ganar amigos, votos o prebendas. Es pensar y actuar en beneficio del prójimo, sin buscar ser primero que los otros. Según Buda “Si enciendes una luz para alguien, también iluminará tu camino”. Literalmente cierto, sin duda. Es colaborar para hacer un ser humano mejor, un barrio mejor, un país mejor, un mundo mejor.

María Elena Araujo Torres