Comprar pollo se volvió la mayor angustia de los zulianos por sus altos costos

Comprar pollo se volvió la mayor angustia de los zulianos por sus altos costos

Foto: El periodiquito.

Los precios del pollo siguen subiendo sin parar. Los zulianos ven cada vez más lejos la presencia de esta proteína en la mesa. Las más afectadas son aquellas familias que ganan un sueldo mínimo, pues ni para comprar mollejitas o alas les alcanza.

El Kilo de pollo se ubica en los 3. 237.500 Bs.  El kilo de filet de pollo ronda los 7.350.00 mil bolívares mientras que el kilo de pechuga tiene un costo de 4. 900.000 bolívares.

El muslo por kilo se ubica en 3. 675.000 Bolívares. El kilo de alas y mollejitas tienen un costo de 3. 675.000 bolívares. El kilo de patas de pollo cuesta 1.200.000 mil bolívares.

Las llamadas carcasas de pollo tienen un valor por kilo de 850.000 mil bolívares. Mientras que las cabezas que también se han convertido en una alternativa, tienen un costo de 1.200.000 el kilo.

Rosa Morales, habitante del sector Sierra Maestra en San Francisco manifestó que lo único que ven del pollo en su casa son las alas y las mollejitas pero debido a los altos costos ya no podrán consumirlos «No nos alcanza el sueldo, comeremos granos y si es que logramos conseguir a menor precio porque también los aumentan todos los días».

«Ya ni nos podemos quejar porque con eso no logramos nada. Solo pedimos a Dios que se acabe esta pesadilla. Estamos muriendo no solo por la pandemia, también morimos de hambre», Miguel Sánchez, habitante de urbanización La Trinidad al norte de Maracaibo.

Mariela Rosales, vecina del Barrio El Transito informó que en su hogar resolvían en los lugares  como el mercado Las Pulgas o Santa Rosalía que es donde se encontraban precios razonables, pero con el cierre de estos sitios la crisis se agravó más «En Las Pulgas y Santa Rosalía conseguíamos algo para comer, pero desde que los cerraron estamos pasando hambre, en otros sitios revientan el bolsillo de la gente».

Antonio Pérez, habitante del barrio Los Robles contó que los pellejos, cuello y alas del pollo se convirtieron en una exquisitez en su mesa. » Lo que antes le preparaba a mis perros ahora lo consumo yo. Esta crisis es dura y si no  comemos lo que tengamos a la mano, nos morimos de hambre porque la pensión no alcanza ni para un pedazo de mortadela».

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Ernestina García

Noticia al Día