Biden llegó a la Casa Blanca en un Washington blindado

Biden llegó a la Casa Blanca en un Washington blindado

Biden llegó a la Casa Blanca en un Washington blindado: Foto: Patrick T. FALLON / AFP

Joe Biden tomaba la mano de su esposa Jill a medida que caminaban hacia la Casa Blanca, una de las pocas situaciones que se vieron normales el día que asumió como presidente de Estados Unidos.

En lugar de ser recibido por una multitud de seguidores, Biden estuvo rodeado de barreras de metal, agentes de seguridad con mascarilla y un Washington de aspecto distópico, muy lejos del ambiente festivo que caracteriza normalmente el día de la toma de posesión. 

Luego de jurar el cargo y rendir tributo al soldado desconocido en el cementerio de Arlington, Biden y su esposa bajaron de una limusina blindada en una esquina de su nueva calle, la Avenida Pennsylvania, y caminaron hacia la Casa Blanca.

El presidente estadounidense Joe Biden y la primera dama Jill Biden aparecen en el balcón del Salón Azul de la Casa Blanca en Washington, DC el 20 de enero de 2021. Foto: JIM WATSON / AFP

«Se siente como que estoy yendo a casa», dijo el mandatario a un periodista de la cadena NBC durante su caminata, mientras eran seguidos de cerca por su vicepresidenta Kamala Harris y su familia.

Los periodistas, las bandas militares y sus guardaespaldas eran los únicos espectadores en un día singular.

Camiones de basura rojos con la leyenda «God Bless America» en los laterales actuaban como barrera de seguridad en uno de los puntos más sensibles, la parte norte de la Casa Blanca.

Las fuertes medidas de seguridad hicieron que el contingente de unos 25.000 miembros de la Guardia Nacional desplegados superara, de lejos, a los asistentes al acto de investidura horas antes, a los que se pidió permanecer alejados, debido a la alta incidencia de la pandemia en Estados Unidos y a los temores de violencia.

«El ambiente es muy extraño, es muy poco estadounidense», valoró de su lado Jason Sheffield, de 36 años, que consideró que la zona de seguridad y la fuerte presencia policial «no son éticas para la libertad» y «dan mucho miedo».

La mayoría de los estadounidenses siguieron la ceremonia de toma de posesión a través de la televisión o las redes sociales. 

Las calles de la ciudad estaban casi vacías y muchos negocios del centro de Washington estaban tapiados, algunos debido a la pandemia y otros como consecuencia de las recientes protestas violentas.

En los últimos años, decenas de miles de personas pudieron estar lo suficientemente cerca de la ceremonia inaugural como para ver al presidente prestar juramento ante el icónico edificio del Capitolio que alberga el Congreso.

Esta vez, la multitud se vio notablemente reducida por culpa de la pandemia. Si normalmente se distribuían 200.000 entradas entre los legisladores, para repartirlas entre sus electores, este año solo hubo un pase disponible para cada uno de los 535 miembros del Congreso, junto a un invitado.

 

– Atípico –

 

La invasión violenta al Capitolio por parte de seguidores de Donald Trump hace dos semanas, para tratar de revertir la victoria electoral de Biden, provocó además un aumento de las medidas de seguridad. 

«Todos los servicios de seguridad se han unido y cerrado prácticamente todo el movimiento hacia Washington DC», afirmó a la AFP el profesor de la Universidad Internacional de Florida, y coronel retirado del ejército, G. Alexander Crowther.

La cantidad de agentes de la Guardia Nacional -que se sumaron a los miles de policías- era unas tres veces mayor a los 8.000 que hubo en la toma de posesión de Trump.

De no tratarse de un año marcado por la pandemia, estas tropas deberían haber estado protegiendo a la multitud en la explanada del Capitolio y otros miles de asistentes más en el National Mall, de unas 280 hectáreas.

En 2009, la investidura de Barack Obama, que se convertía en el primer presidente negro de Estados Unidos, reunió a unos 450.000 asistentes en el Mall.

Algunas personas desafiaron, sin embargo, las advertencias este miércoles y caminaron por las calles sin autos de Washington para ver lo que podían de este atípico traspaso de poder en Estados Unidos.

«Creo que hoy es un día feliz», opinó Sheila Callahan, residente en el centro de Washington. «Cuando el helicóptero de Trump despegó de la Casa Blanca, la gente [en el barrio] subió a aplaudir al tejado». 

 

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AFP