Así se prepara la Casa Blanca para recibir a Joe Biden

Así se prepara la Casa Blanca para recibir a Joe Biden

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La Casa Blanca se encuentra preparándose para la inminente llegada de Joe Biden. Foto: The New York Times

Donald Trump salió de la Casa Blanca este miércoles 20 de enero rumbo a Mar-a-Lago e inmediatamente los empleados del hogar presidencial pusieron manos a la obra para preparar el lugar ante la llegada de Joe Biden.

A las 12:01 del mediodía, horas después de la partida de Trump, todas las pertenencias de la primera familia lo habrán seguido hasta la puerta de la Casa Blanca, en camino a su nueva residencia en Palm Beach, Florida.

Y al final del día, Joe Biden y su esposa, Jill, llegarán a una casa muy limpia, donde sus maletas serán desempacadas, sus muebles arreglados y su comida favorita almacenada en el refrigerador.

Es el incómodo pas de deux que se realiza cada cuatro u ocho años cuando una familia se muda y otra se va, una tarea que realizan en cinco horas las 90 personas del personal de la residencia de la Casa Blanca.

Se trata de un proceso complicado y muy coreografiado que se lleva a cabo con un horario ajustado y que a menudo requiere poner en cajas lo que quedó sin empaquetar.

Los camiones de mudanza de Biden no pueden empezar a descargar hasta que el nuevo presidente preste juramento, a pesar de que algunas de las pertenencias de la familia han estado guardadas en un almacén de Maryland desde el fin de semana. 

Todo es parte de un ritual de la Casa Blanca que Trump no ha interrumpido por completo. 

Los Biden nunca fueron invitados a conocer al personal de la residencia, o a recorrer el segundo piso de la Casa Blanca, que tiene 16 habitaciones y seis baños y que ahora será su hogar.

Michelle Obama, por el contrario, había pasado por la Casa Blanca en dos ocasiones por invitación de Laura Bush antes de la toma de posesión de su marido en 2009.

“Típicamente, ella vendría preparada con preguntas, se reuniría y hablaría con el chef, el personal a tiempo completo de la residencia y tendría la oportunidad para romper el hielo con ellos. Es una cortesía, pero logísticamente es increíblemente útil. Eso no sucedió”, afirmó.

Melania Trump, según CNN, ha empacado durante semanas, ansiosa de mudarse de la Casa Blanca con su hijo de 14 años, Barron, y retomar sus vidas.

El nombramiento de Harleth fue muy inusual: el mayordomo jefe ha sido por lo general un funcionario público no político, a menudo con antecedentes militares, que no cambia con los gobiernos.

Ha dejado claro que le entusiasma mucho la posibilidad de quedarse permanentemente, y que no quiere ser visto como partidario de Trump, aunque también ha contratado a otros integrantes del personal de las propiedades de Trump.

En este momento hay preocupaciones más apremiantes. Los asesores de Biden han estado tan preocupados por la limpieza profunda del complejo para proteger a sus nuevos habitantes del coronavirus que algunos incluso han aconsejado al presidente electo no mudarse el 20 de enero, y permanecer en la Casa Blair, la casa de huéspedes cercana donde se programó que él y su familia se queden el martes por la noche.

Los Biden planean mudarse a la Casa Blanca el 20 de enero, pero lo harán con lo mínimo necesario: no hay planes de traer inmediatamente un decorador de interiores o empezar a personalizar el espacio.

Los curadores de la Asociación Histórica de la Casa Blanca habrán recopilado catálogos informativos y fotografías de los artículos de su colección que pueden ofrecer en préstamo, así como planos con los diseños de las habitaciones para que los Biden los revisen.

Los Carter, por ejemplo, se mudaron a la Casa Blanca con muy poco de su propio mobiliario y recurrieron principalmente a piezas de la colección permanente.

La tarea para el personal de la residencia puede ser aún más difícil porque los festejos del día de la toma de posesión serán más reducidos y, posiblemente, más cortos.

Típicamente, el frenético día de trabajo comienza alrededor de las 10:30 a.m., después de que el presidente saliente y la primera dama parten hacia el Capitolio para participar en los eventos de la toma de posesión. 

La mudanza es siempre más estresante si un presidente deja la Casa Blanca después de un mandato. “El beneficio que los Clinton tenían era que sabían que se iban”, dijo Marshall. “Nunca hubo ninguna duda. Tomaron su último año para planificar, para revisar qué y cómo se iban a mudar”.

Para Trump, que pasó la transición disputando los resultados de las elecciones, prepararse para dejar la Casa Blanca no ha sido una gran preocupación.

A principios de semana los vecinos de Mar-a-Lago reportaron la presencia de camiones de mudanza.

Cuando limpiaba su armario durante algunas de sus últimas horas en la Casa Blanca, Clinton se sentó con sus mayordomos y valets personales y les ayudó a elegir con qué corbatas presidenciales querrían quedarse.

No está claro si Trump planea despedirse de algún miembro del personal con el que nunca tuvo una relación muy estrecha, ya que planea irse a Palm Beach temprano en la mañana del miércoles.

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Su partida anticipada, sin embargo, puede ser un regalo para su personal, que tendrá un poco más de tiempo para comenzar los agitados preparativos.

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Con información de Infobae