WAYÚU: Aria final... por Alexis Blanco

WAYÚU: Aria final… (Alexis Blanco)

Foto: José Nava @cheoote

Régulo “El Wayúu” López marchó hace rato por ese largo camino que finalmente lo llevará hacia el Jepira… Seguramente cantando esa aria de Rigoletto que cantaba convencido de que Verdi pertenecía a cualquier casta sino a la suya.

“Algún día la ópera volverá a sus orígenes y todos cantaremos “El Payaso” hechos verga…”, tronaba en alguna tenida postjornada en Panorama, donde él era reportero de planta asumido mejor como reportero de sucesos… Periodista que pulió sus dones de palabrero con sendos títulos universitarios, comunicador social y abogado. Un tipo con un corazón enorme que estalló, esta tarde de Espíritu de Navidad y conjunción de Saturno con Júpiter y día triste de diciembre, cuando Wayúu voló hacia esa tierra prometida, entre descargas de pistolas nueve milímetros y Waleker tejiéndole al juez de paz indígena un chinchorro en el que lo meterán al humilde jodedor López para llorarlo en plañideras que evidenciarán la enorme fuerza del humor como recurso periodístico, perdón, quise decir humano. Mi pana Wayúu era un gran ser humano que cantaba muchas arias preciosas porque estuvo en el Orfeón Universitario con unos maestros notables que le enseñaron a respetar y amar el bel canto.

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«“Tenemos que montar Aída en Alitasía y traer al maestro Abreu para que instale un núcleo de cantores guajiros “, decía en la redacción que él solito convertía en un juego diario. Llegó unos meses antes que yo, al precinto, perdón, a Sol Cinco, nuestra base en la avenida Padilla. El inolvidable Jefe Semprún, José, melómano bien fino por cierto, lo recibió con los brazos abiertos y ordenó que le asignasen una camioneta con logo del periódico para que cubriera Policía. A Régulo lo acababan de cesantear del diario Crítica y para allá se fue, a dar vueltas al edificio tocando corneta y dando un mensaje claro: “Ahora prepárense para coger tubazos, cuerda de sordos universales!!!”

Muy pana con el novato Blanco fue Wayúu (“Semprún dice que vos vais a trabajar aquí hasta que te salga del forro”), me decía alguna mañana, poquito antes de despacharse una docena de pastelitos con queso en la esquina de Los Primos del sector El Tránsito. Esa panza que originaba sonoridades tan preciosas, Nabucco, supongamos, contaba la anécdota del político local que fue para una entrevista y, saliendo del cubículo ad hoc, introdujo en la chaqueta costeña o garcíamarquiana de López, un paquete bastante grueso, quizás unos fajos, y le dice “verga, primo, tomá, aquí tenéis pa’ lajarepitajn”. Y Régulo va luego al baño y abre el paquete, contentivo de un medio kilo de mortadela en rodajas…O cuando se va a Caracas y solicita audiencia con su amigo Iván Rincón, a quien le plantea a boca de jarro: “Iván, te vengo a hablar de este amigo nuestro del partido, amigo tuyo y mío, que recién se graduó de abogado y está pelando mucha bola y creo que vos bien podrías tenderle una mano…”

“Cómo no, Wayúu, no faltaba más, viniendo de tí…Y quien es ese amigo?…” Y ese humor que tanto compartió con su hermano, Nemesio Montiel Fernández: «Pues quien más va a ser, ueón, Yooo»…

¡Otro whisky para Il Guayiro! pediría algún notable miembro de La Casa de Italia, para que Régulo Wayúu López continuará con sus improvisados conciertos en la barra y poco antes que tuviera que salir a atender alguna nueva peripecia criminal. Y era tremendo pensar que aquel hombrón con una nueve en el cinto que tenía un carnet con su fotografía que decía Panorama, llegaría por los datos y las fotos del o de los occisos y correría a escribir la noticia antes del cierre que aguardaba el maestro Jorge Revilla. Dentro de ese ser que recién fue encontrado con el corazón en jaque mate siempre cantaba hermosas explosiones líricas, imaginémoslo por última vez subiendo al tono hasta asomar el alma de Don Giovanni, entre los vientos alisios de la Alta Guajira, donde el putchipú (“tanta cultura y no sabeis hablar wayunaiki, nojoda”, me increpaba riendo) ha aparecido esta tarde buscando su alma perdida. Ese canto sonará como alucinada trompa guajira, sorprendida por la marcha de Régulo El Wayúu López, hermano y colega, cuyo corazón ya no quiso más cantar hermosas arias de amor.

 

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Alexis Blanco