El concierto de Raphael en Madrid generó un gran debate en España

El concierto de Raphael en Madrid generó un gran debate en España

 

El cantante Raphael cumplió este fin de semana con la tradición de celebrar conciertos por Navidad en Madrid. Lo que llamó la atención son las dimensiones ―el sábado, 4.368 espectadores en un WiZink Center (antiguo Palacio de los Deportes) con un aforo del 25% y más de 3.000 entradas vendidas para este domingo―, en un momento en que el alza de la incidencia acumulada y el leve repunte en los hospitales ha llevado a la Comunidad de Madrid a tomar medidas más restrictivas de cara a las celebraciones de Navidad.

Los organizadores y los responsables del recinto subrayan que se han cumplido al detalle todas las normativas de seguridad implementadas por la Comunidad de Madrid ante el coronavirus y remarcan que incluso han sido más restrictivas en muchos casos.

Los recitales de Raphael se han convertido en un clásico de todas las Navidades en Madrid. Este año, con sendos conciertos este fin de semana en el mayor espacio para actividades culturales y deportivas de la capital. Fuentes de la Consejería de Sanidad explicaron a EL PAÍS que el concierto cumple con la Orden 688/2020, de 19 de junio, modificada por las órdenes 1008 y 1404. Según estas fuentes, cuenta con un plan de actuación que incluye “las medidas de prevención y control aplicable a toda su programación, presentado ante la autoridad sanitaria, en cumplimiento de lo previsto en la normativa específica”.

La orden de la Consejería de Sanidad de la Comunidad 1404/2020, del pasado 24 de octubre, recoge en su artículo 34 que las salas y espacios multiusos polivalentes con otros usos, además del cultural (es el caso del WiZink) “podrán desarrollar su actividad contando con butacas preasignadas, siempre que no superen el cuarenta por ciento del aforo permitido”.

Además, se tendrá que garantizar “en todo momento el uso de mascarilla, así como que, entre grupos de personas que adquieren las localidades conjuntamente, exista una localidad de la que no se hace uso”. Algunos espectadores del concierto celebrado este sábado, consultados  afirmaron que todas estas premisas se cumplieron a rajatabla.

En el recinto hubo una ventilación continua de todo el espacio durante las dos horas y cuarto que duró el recital, además de las entradas y salidas escalonadas. Otro asistente destacó que al comprar la entrada había que facilitar nombre y un teléfono de contacto por si se producía algún contagio y estar así localizados para un posible rastreo.

Las redes sociales han vertido comentarios de ataque contra el cantante (”Escándalo”, en referencia a uno de sus temas más populares, ha sido una de las etiquetas de conversación más usadas) y se preguntaban si las autoridades permiten este tipo de eventos. Otros usuarios se preguntan por las razones de permitir un concierto de estas dimensiones y no eventos deportivos. Otros comentarios, con la etiqueta #CulturaSegura, reivindican la celebración de actos que cumplen con las medidas sanitarias.

 El WiZink Center es una sala polivalente que cuenta con diversos “formatos y configuraciones”, según recuerda en su página web. En este recinto se han celebrado conciertos en los últimos años con distintas dimensiones: desde los 3.630 espectadores (The Box), pasando por los 5.630 del formato Ring o los 8.706 del Ring Plus, hasta llegar a su aforo máximo de 17.453 espectadores. Manuel Saucedo, consejero delegado de Impulsa, la empresa que gestiona el WiZink, ha explicado este domingo por la mañana a EL PAÍS que se mantuvieron reuniones previas con el cantante y todo su equipo y se decidió reducir el aforo a un 25% para mantener la distancia de seguridad y que se adoptaron medidas más restrictivas de las que marca la normativa actual.

Así, según indica Saucedo, en lugar de dejar una butaca de separación entre los espectadores se dejaron dos, se quedaron sin utilizar las de una fila por delante y otra por detrás. Para controlar la circulación de personas, se abrieron 50 puertas y se dividió el recinto en cuatro sectores (Goya, Felipe II, Jorge Juan y la pista), de forma que cada espectador tenía que entrar por una puerta determinada. Además, se pusieron informadores en la calle y se duplicó el número de acomodadores para evitar cualquier aglomeración. “Días antes, cada espectador recibió una comunicación en su correo en la que se le pedía que vinieran con tiempo para hacer una entrada fluida y se le recordaban todas las medidas de seguridad”. “Cambiamos el protocolo y el aire se renovaba completamente cada 12 minutos, con controles estrictos del CO2″, añade el consejero delegado.

Los asistentes tenían un servicio para pedir comida y alimentos desde sus asientos, sin necesidad de moverse. Además de ser obligatorio la entrada con mascarillas, en cada asiento había otra de una empresa de mascarillas de producción española que cuentan con hasta cuatro capas de filtrado y que, además, incluyen una impregnación adicional con tecnología HeiQ Viroblock que otorgan propiedades antibacterianas, antimicrobios y antigérmenes. Los 300 trabajadores del evento se hicieron por la mañana un test de antígenos, según el consejero delegado. “Días antes de la celebración, nos reunimos con la Policía Nacional, con la Policía Municipal y con Protección Civil y nos dieron el visto bueno a todas nuestras medidas. De hecho, el acta que firmaron tras el concierto nos dio la aprobación total a todo lo que habíamos hecho”, destaca Saucedo.

Algunas imágenes muestran a los espectadores de pie, lo que está prohibido. Saucedo afirma que se dijo al público que no se levantara y que esas fotografías se deben a “momentos puntuales en alguna canción y en un sitio determinado”. De hecho, los responsables de seguridad enseguida les decían que volvieran a sentarse. “Estamos sorprendidos por la reacción que se ha vertido en las redes sociales. Ojalá todos podamos contribuir a que la cultura, uno de los sectores más castigados por la pandemia, pueda salir adelante. La cultura no merece que esto se politice. Fue un acto de responsabilidad”, concluye el consejero delegado.

Este domingo por la tarde está previsto que se celebre el segundo y último concierto de Raphael, para el que se han vendido 3.600 entradas. Fuentes próximas al cantante mantienen la misma opinión que el consejero delegado de Impulsa y recuerdan que se han extremado las medidas de seguridad en los recitales. De hecho, han tenido reuniones preparatorias y de control con suficiente antelación y los trabajadores se han hecho PCR, recuerdan. Añaden, además, que las fotografías pueden engañar, ya que en todo momento se guardaban las distancias físicas con butacas vacías. “Suscribimos totalmente todo lo que están contando los directivos del WiZink Center”, han concluido.

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El País