Venezuela cumple 8 meses entre el encierro y algunas privaciones

Venezuela cumple 8 meses entre el encierro y algunas privaciones

Hoy, los venezolanos cumplen 247 días en cuarentena nacional a raíz de la pandemia que ha golpeado al mundo.

Luego de que el presidente de la República, Nicolás Maduro, decretara el 13 de marzo la cuarentena nacional obligatoria, el lunes 16 de ese mismo mes, arrancó la cuarentena que le cambió la vida la mayoría de los venezolanos, pues otros hábitos fueron adoptados: pasar del trabajo en la calle al teletrabajo y a la educación a distancia, entre otras cosas.

La paralización del sistema comercial en la ciudad representó un aviso de alerta para un ciudadano que come del día a día. Es preciso recordar que desde inicios de año, el maracaibero vivía sumergido en un mundo de colas en supermercados, estaciones de servicios y en las adyacencias de las aguadas a la espera de adquirir el vital líquido, situación que no ha cambiado hoy al cumplirse ocho meses de encierro.

Maracaibo, un embudo de necesidades

Las medidas implementadas para llevar a cabo la cuarentena al pie de la letra, significaba sacrificar las actividades cotidianas por estar encerrado en casa, seguir las recomendaciones de protección aplicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y conservar la calma, esto último era lo más difícil, porque ¿cómo se podía conservar la calma, cuando la fórmula de: trabajo más tiempo era igual a dinero y el dinero, en sí, era alimento no se estaba cumpliendo?

La principal queja fue el sueldo, “¿cómo como si no trabajo?”. Los negocios con santamarías abajo trajo consigo una ola de despidos.

Muchos ciudadanos tuvieron que ingeniárselas y cambiar de profesión para seguir costeándose el alimento y como dice el dicho, “Aquí le sacan punta hasta a una bola de billar”, las necesidades de unos fueron la salvación para otros, de allí surgieron vendedores ambulantes de tapabocas, fabricantes de antibacteriales caseros y la modalidad de delivery, ocupación muy demandada en este tiempo.

Los horarios laborales de los sectores autorizados, entre estos, farmacia, producción, distribución y comercialización de alimentos, quedaron restringidos a unas escasas cuatro horas que incrementaron aún más las colas en los abastos y supermercados.

Por su parte, la gasolina solo era distribuida a los sectores priorizados, salud, seguridad, alimentos, medicamentos y telecomunicaciones, dejando a una ciudad fantasma y con poca movilidad luego de la 2:00 pm.

En juego con servicios escasos

Mantenerse en un lugar aseado y lavarse las manos con agua y jabón es la recomendación principal para prevenir contagios, sin embargo, la población jugaba otra batalla, varios sectores de la ciudad tenían meses sin ver pasar ni una gota de agua por las tuberías.

Las temperaturas elevadas sumaban otra dificultad a sus días, con poca comida, sin agua, sin gas en algunos sectores y con fluctuaciones eléctricas las 24 horas del día, mantenerse frescos o conservar los alimentos en la nevera fue otro nivel descifrado.

Por otro lado, el transporte público intentaba subsistir en medio de las prohibiciones, hasta 100 mil bolívares por persona era la cuota a pagar para movilizarse en la ciudad. El efectivo escaseó debido a que las entidades bancarias permanecían cerradas y las transacciones comerciales en moneda extranjera se normalizaron en medio de una economía paralizada, sin embargo eso no detuvo el aumento de precios de los alimentos.

Entre flexibilizaciones y cuarentena

Luego de que se diera a conocer el foco del mercado popular de Las Pulgas ubicado en el casco central de la ciudad, las miradas se posaron sobre la región zuliana, pues en menos de dos meses las cifras de contagiados aumentaron precipitadamente.

En consecuencia, la cuarentena en la entidad quedó radicalizada, con movilidad restringida y horarios laborales cada vez más ajustados. Tres municipios fronterizos bajo toque de queda y varios mercados clausurados temporalmente, entre estos: el popular Las Pulgas, el municipal de Santa Rosalía y La Curva de molina, el cual permanece intervenido desde su remodelación.

Aunque el gobierno nacional aplicó un nuevo plan de flexibilización para reactivar algunos sectores económicos no esenciales a nivel nacional, bajo modalidades 5+10 inicialmente y 7+7 en la actualidad, el Zulia quedó exceptuado por algunos meses de estas medidas.

Luego de seis meses el estado occidental logró entrar al plan de flezibilización 7+7 perfecto, en el cual el gobierno nacional est{a trabajando dentro del marco de la pandemia.

Delincuencia sin descanso

Dentro del periodo de cuarentena, la delincuencia no se paralizó, en la ciudad se registraron dos hechos importantes con objetos explosivos que dejaron varios lesionados, uno ocurrió en el minimarket La Ruzería, en 5 de Julio y el otro sucedió esta semana en la Clínica Paraíso ubicada en la avenida Universidad.

Luego de pasar 247 días en cuarentena, Maracaibo sigue activa, la soledad se evidencia más en horas de la tarde cuando los comercios están cerrados, incluso en semanas flexibilizadas pues en la mañana, las calles se transforman en parques feriales, aceras abarrotadas y gente por montón en los supermercados, vendedores ambulantes, acuciosos mendigos recogiendo basura, embotellamientos de vehículos y una vida social descontrolada, es el panorama actual de una ciudad que se niega a morir ante la batalla que representa la pandemia y el juego con las necesidades básicas que pone en “Jaque “ a la población zuliana.

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Any Vargas

Noticia al Día