San Martín de Porres, 380 años de su viaje a la diestra de Dios

San Martín de Porres, 380 años de su viaje a la diestra de Dios

San Martín de Porres Velázquez O.P. o San Martín de Porras Velázquez O.P. (Lima, 9 de diciembre de 1579 – 3 de noviembre de 1639) fue un fraile peruano de la orden de los dominicos. Es el primer santo mulato de América.1 Conocido también como «el santo de la escoba» por ser representado con una escoba en la mano como símbolo de su humildad.

Casi a la edad de sesenta años, Martín de Porres cae enfermo y anuncia que ha llegado la hora de encontrarse con el Señor. La noticia causó profunda conmoción en la ciudad de Lima. Tal era la veneración hacia este mulato, que el Virrey Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, Conde de Chinchón, fue a besarle la mano cuando se encontraba en su lecho de muerte pidiéndole que velara por él desde el cielo.

Martín solicitó a los dolidos religiosos que entonaran en voz alta el Credo y mientras lo hacían, falleció. Eran las 9 de la noche del 3 de noviembre de 1639 en la Ciudad de los Reyes, capital del Virreinato del Perú. Toda la ciudad le dio el último adiós en forma multitudinaria donde se mezclaron gente de todas las clases sociales. Altas autoridades civiles y eclesiásticas lo llevaron en hombros hasta la cripta, doblaron las campanas en su nombre y la devoción popular se mostró tan excesiva que las autoridades se vieron obligadas a realizar un rápido entierro.

En la actualidad sus restos descansan en la Basílica y Convento de Santo Domingo en Lima, (Perú) junto a los restos de santa Rosa de Lima y san Juan Macías en el denominado «Altar de los Santos Peruanos».

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3 de noviembre de 1639: fallecimiento de Martín de Porres. En Lima, Perú ciudad que le vio nacer, fallece a la edad de sesenta (60) años este religioso perteneciente a la orden de los dominicos. Ha sido considerado el primer santo mulato de América, hijo de Juan de Porres, hidalgo pobre originario de Burgos, y Ana Velásquez, negra liberta natural de Panamá. A temprana edad Martín fue adoptado por un noble español quien le educó para servir al prójimo, obteniendo el grado de Médico. Sin embargo, nunca ejerció tal profesión. En su apostolado Martín sirvió como monje en el Monasterio dominico del Santísimo Rosario.