Lanzan concurso de afiches por la beatificación del médico José Gregorio Hernández

Lanzan concurso de afiches por la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández

Junto al apoyo de la Embajada de Francia en Venezuela, la Academia Nacional de Historia, la Academia Nacional de Medicina y la plataforma Ser Voz, la Arquidiócesis de Caracas,  convoca a los jóvenes de 18 a 35 años a enviar sus propuestas de artes gráficas en homenaje al doctor José Gregorio Hernández.

La Arquidiócesis indicó que desde el 16 de noviembre los jóvenes se podrán inscribir en el concurso por el portal Ser Voz y enviar una propuesta por persona que muestre “las distintas facetas y aportes que brindó en su momento a la sociedad, la medicina y al país” el futuro beato.

Los ganadores serán parte de las exposiciones fijas en las sedes de Alianzas Francesas de Venezuela y en las itinerantes en otras instituciones, además, las personas que ocupen el tercero, segundo y primer puesto, se llevarán 150, 300 y 500 dólares respectivamente.

La Arquidiócesis indicó que el concurso nace para mostrar el ejemplo del doctor José Gregorio Hernández “al momento de hablar de ciudadanía, de estandarte de lo que puede llegar a ser cualquier individuo que decida apegarse a sus convicciones y hacer el bien a todos por igual”.

La gestora cultural y directora de Ser Voz, Albe Pérez, agregó en un comunicado que la iniciativa es un llamado “a la reconciliación, al reencuentro, al reconocimiento de los mejores valores del gentilicio venezolano, aquellos que coinciden con los rasgos fundamentales de las democracias sanas y del fortalecimiento del tejido social de un país, libertad, igualdad, solidaridad, respeto”.

La beatificación del médico venezolano podría tener lugar en el primer trimestre de 2021.

Breve biografía de José Gregorio Hernández

José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en el pequeño pueblo campesino de Isnotú, en el estado de Trujillo (Venezuela). Su madre falleció cuando él tenía solo ocho años.

Estudió medicina en Caracas y tuvo tanto éxito que el presidente venezolano lo envió a París para que estudie microscopía, histología normal, patología y fisiología experimental.

Al volver fue profesor en la Universidad Central de Caracas. Además quiso ser monje de clausura en Italia, para dedicarse solo a Dios.

En 1908 entró a la Cartuja de Farneta con el nombre de hermano Marcelo. Sin embargo, algunos meses después se enfermó y su superior le ordenó volver a Venezuela para recuperarse.

Llegó a Caracas en abril de 1909 y ese mismo mes recibe permiso para ingresar en el Seminario Santa Rosa de Lima, pero siguió anhelando la vida monástica. Volvió a Roma luego de tres años, hizo algunos cursos de Teología en el Colegio Pío Latinoamericano, pero una vez más enfermó y tuvo que volver a Venezuela.

Comprendió que Dios lo quería laico y ya no intentó volver a la vida religiosa. Decide convertirse en un católico ejemplar siendo médico, sirviendo al Señor en los enfermos.

Dedicaba dos horas diarias para servir a los pobres.

Un día, mientras cruzaba la calle para comprar medicinas para una anciana muy pobre, fue atropellado y llevado a un hospital donde un sacerdote pudo impartirle la Unción de los Enfermos antes de morir el 29 de junio de 1919.

Caracas se conmovió y muchos decían: «Ha muerto un santo». Fueron tantos los que asistieron a su velorio que las autoridades tuvieron que intervenir para organizar a la multitud que quería despedirse de él.

 

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El Informador