La galería Tamacuary dibujó su adiós

La galería Tamacuary dibujó su adiós

 

Foto: Gustavo Büer

Arte. Tras 38 años de amor por Maracaibo. Los oriundos de Galicia usan la palabra “morriña” para signar todo aquello que te ronda con placer y dolor, con alegría y tristeza, con suspiros y sollozos. Y ese ha sido el sentimiento compartido por Luis Fernández con artistas, coleccionistas, clientes y público especialmente invitado para la última exposición en su Galería Tamacuary, este sábado 14 de noviembre del borrascoso año 2020.

Y mientras Eric Visman sonaba el viento con su saco, una ciudadana comentó a Gustavo Baüer aquellos versos del sevillano tocayo de nuestro fotógrafo, el magno Bécquer: “Dices, que no son tristes, las despedidas; dile a quien te lo dijo, que se despida…”.

Foto: Gustavo Baüer

Y relataba don Luis del profundo empeño y apoyo que, desde 1982, aportó su madre, doña Rosita de Fernández, quien a través de la cámara de la web acompañó el encuentro en el que los presentes disfrutaron de una soberbia exposición que allí ayudó a montar Luis Bermúdez, artista y curador, quien resaltaba la ausencia que dejará Tamacuary, en cuyas paredes y espacios hemos apreciado los ciudadanos de esta comarca a la crema y nata de la creación visual de la ciudad y el país.

“No es fácil, para ninguno de nosotros, superar este enorme vacío que nos dejará el cierre de esta galería”, apuntó Bermúdez con voz de derrota cerrando el noveno.

Foto: Gustavo Baüer

En el edificio Tamacuary inició la galería don Luis Fernández, quien también abrió otros espacios hasta que, en 1995, llegó a la esquina de la 72 con la 9, para quedarse.

Y ese sentimiento de soledad que instó a don Luis Fernández a cerrar las puertas de Tamacuary también está en sintonía con las difíciles circunstancias económicas del país, aunque él insiste en sumar más por sus sentimientos de nostalgia (“solo quedé yo acá”) y de allí su énfasis en lo morriña.

El último ABIERTO de la Galeria Tamacuary. El dueño Luis Fernández de fondo. Foto: Gustavo Baüer

Maestros como Francisco Húng, Carmelo Niño, Ángel Peña, Pedro Piña y Ofelia Soto acompañaron la fiesta póstuma sabatina.

También saludamos a otros artistas indispensables del quehacer estético local, como Edgar Queipo, Nereyda Echeto, Enrique y Ender Colina, Gloria Castillo, Omar Patiño, Ricardo Reyes, Mario Morales, Elvis Rosenda, Manuel Hernández, los representantes de la querida familia de Los Storey, mezclados con gente del medio y compartiendo el disfrutar de obras de Carmelo Niño, Dina Atencio, Mario Labarca, Henri Bermúdez, Miguel Peña, todos cofrades de Fito Páez cantando La Despedida…La memoria es esa clave esencial porque el tiempo, en arte, no transcurre lineal sino que representa instancias efímeras y eternas a la vez.

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

El hijo del eximio Calixto Rocca Bravo, Jian Carlos Rocca, esbozó un lamento por el cierre de Tamacuary pero endosó una noticia a modo de compensación: Los espacios de Televiza del Zulia, en La Lago, serán remodelados y se dará más espacio para la enorme e importante colección de arte que legó su padre a esta ciudad.

Una por una, diría Pedro Piña, quien dijo que cuando un centro cultural cierra sus puertas se abren las compuertas para muchas tristezas.

Otras galeristas presentes

Sara Montero y Carollyn Hilll también estuvieron presentes como reconfirmando su compromiso con el negocio del arte en la ciudad. “Aquí pareciera que los artistas crecen como árboles”, escuchamos decir a Cristina Faría, amiga y vecina de los Fernández desde hace 40 años y quien por momentos quería llorar sin éxito…

Foto: Gustavo Baüer

Una preciosa talla de Lina Peña, titulada El Poeta, refrenda la voluntad de poder con la que los Fernández trajeron hasta hoy su singular proyecto empresarial. Arte para creer y luchar que ahora ya no tendremos y que se extrañará desde el momento en que sintamos esa misma morriña de Luis Fernández. Total, hemos constatado que el arte es un ir, una sensación de tiempo tatuándonos la fe y las ganas de ser fantásticos.

Mientras tanto, según decía Eduviges Ochoa, hay que aplaudir de pie y en modo virtual a la gente de Tamacuary mientras suenan esas canciones tan lindas que nos hacen comprender todos los adioses, todas las despedidas.

Foto: Gustavo Baüer

Muchas Gracias Tamacuary..,Salud!

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Alexis Blanco