Jill Biden, pieza clave en la carrera y vida del presidente electo de EE. UU.

Jill Biden, pieza clave en la carrera y vida del presidente electo de EE. UU.

Foto: Andrew Harnik / POOL / AFP

“Enseñar no es lo que hago, es lo que soy”, afirma la esposa de Joe Biden, el flamante presidente electo de Estados Unidos .

A Jill Biden le apasiona tanto su profesión que cuando se convierta en primera dama el próximo 20 de enero tiene la intención de seguir labrando su carrera de más de 36 años. La profesora de 69 años da clases de inglés en la universidad comunitaria de Virginia –actualmente de excedencia para hacer campaña junto a su marido–, tiene un doctorado y dos másteres en Educación.

A juzgar por el papel activo que mantuvo durante la campaña, la futura primera dama asumirá el rol con igual implicación cuando se instale en la Casa Blanca.

Ardua tarea que intentará combinar con la docencia, porque nunca se ha planteado abandonar su profesión, ni cuando fue segunda dama durante los dos mandatos de Barack Obama. “Siempre está corrigiendo exámenes”, reveló una vez Michelle Obama, cuyo profundo compromiso como primera dama será un referente para Jill, dicen los analistas.

 

 

Jill Biden se marcó un tanto cuando inauguró la Convención Demócrata de agosto dando un emotivo discurso desde una clase en la que enseñó inglés en la década de los 90.

Al terminar el mensaje, apareció Biden, que la abrazó antes de dirigirse a la audiencia: “Piensen en su profesor preferido, en el que les dio la confianza para creer en ustedes mismos. Ese es el tipo de primera dama que será Jill Biden”, exclamó el entonces candidato demócrata. Si Biden es la alternativa a Trump, Jill lo es a su predecesora, Melania Trump.

 

Foto: Jim Watson / AFP

 

Su vigor–a menudo mayor que el de su esposo– y discurso optimista cautivaron durante la campaña, en la que Jill se involucró incansablemente defendiendo a su marido como el único que puede unir a un país dividido y revelando la faceta más íntima de su segundo esposo, cuya vida ha sido golpeada por “tragedias inimaginables”.

Jill Biden cuenta en particular cómo el exvicepresidente de Obama (desde 2009 a 2017) encontró la fuerza para reemprender su cometido en la Casa Blanca pocos días después de la muerte de su hijo Beau, que murió de cáncer cerebral en 2015.

“Aprendió a curar una familia, y de la misma manera nosotros curamos a un país: con amor, comprensión, pequeños gestos de bondad, coraje y una esperanza inquebrantable”, afirma mientras se hace eco de las crisis que atraviesan actualmente unos Estados Unidos más polarizados que nunca.

La futura pareja presidencial se conoció tres años después de la primera tragedia que golpeó a un joven Joe Biden, cuando la primera esposa del recién elegido senador de 29 años y su hija de un año murieron en un accidente de coche. Sus dos otros hijos aún pequeños, Beau y Hunter, sobrevivieron. De hecho, fueron ellos quienes le sugirieron al pasar un tiempo que se casara con Jill. “Ella me devolvió la vida”, confiesa Joe en sus memorias.

 

 

Aún así, hicieron falta cinco peticiones de mano para que Jill, que había estado casada durante cinco años con su novio del instituto, aceptara casarse con el apuesto y elegante Joe, en 1977.

“Yo era estudiante de último año, y había estado saliendo con chicos que usaban tejanos y camiseta. Pero él vino a tocar la puerta vestido con un abrigo deportivo y mocasines, y pensé: ‘Dios, esto nunca va a funcionar, ni en un millón de años’. ¡Era nueve años mayor que yo!”, reveló Jill en una entrevista con la revista Vogue en 2016, sobre su primera cita, que fue a ciegas.

“’¿Cómo conseguiste este numero?’ Esas fueron las primeras palabras que le dije a Joe cuando me llamó de la nada un sábado de 1975”, recordaba Jill su primer contacto –facilitado por el hermano de Joe– antes de su aparición en la Convención Demócrata.

A pesar de que sintonizaron desde el primer momento, Jill tuvo que pensárselo cinco veces antes de unirse en matrimonio a Joe porque, según ha explicado, “no podía permitir que ellos [los hijos de Joe] perdieran a otra madre. Así que tenía que estar 100% segura”.

 

Foto: Roberto Schmidt / AFP

 

Esta profesora nacida en Filadelfía solamente ha interrumpido su carrera cuando tuvo a su hija Ashley en 1981 y actualmente, para hacer campaña al lado de su marido, quien estos meses ha adquirido el hábito de presentarse como “el marido de Jill Biden”.

De cumplirse sus aspiraciones de compaginar la enseñanza con su labor en la Casa Blanca –algo que algunos analistas ven improbable debido a la complejidad del cargo–, Jill Biden se convertiría en la primera primera dama en continuar su carrera profesional, sin contar a Hillary Clinton, que fue senadora al final del mandato de su esposo Bill.

“Llevará el cargo de Primera Dama al siglo XXI”, comenta a la agencia France Presse Katherine Jellison, especialista en historia estadounidense de la Universidad de Ohio. “La mayoría de las mujeres estadounidenses tienen que conciliar la vida profesional y familiar”, enfatiza.

 

Foto: Angela Weiss / AFP

 

 

Para recibir en tu celular esta y otras informaciones, únete a nuestro canal en Telegram haciendo clic en este link: https://t.me/NADZulia.

Además, puedes seguirnos en Instagram y Twitter como @noticiaaldia o síguenos en nuestra página de Facebook Noticia al Día.

 

La Vanguardia