El salario de un profesor no alcanza ni para los pasajes

Salario de un profesor no alcanza ni para los pasajes: Testimonio de una docente obligada a cambiar de profesión

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Nahiry revela lo mal que vive un profesor

Más de un profesor ha estado cerca del hambre y la miseria debido al precario ingreso económico 

Nahiry Zambrano Romero de 25 años de edad, es una de esas jóvenes venezolanas, emprendedoras y pujantes, cuyo mayor deseo es ejercer su profesión y contribuir para el desarrollo intelectual del país.

Nahiry inició sus estudios en una prestigiosa universidad de Maracaibo, tomando grado como comunicadora social, siendo una de las mejores estudiantes de su promoción. Dada su vocación de servicio adelantó un diplomado en docencia universitaria para ingresar en el mercado laboral y fue contratada en el año 2018 por la misma universidad que la formó, para ahora dictar clases.

Zambrano en el interior del alma mater se consolidó como una de las educadoras más destacadas por su impecable pedagogía en el área de comunicología al impartir múltiples materias comunes.

 

El sueldo de un profesor

Todo iba bien hasta que la situación económica del país terminó por empeorar y los salarios de la universidad se tornaron irrisorios, hasta el punto que no le alcanzaba a la joven docente costear al menos los pasajes para su desplazamiento a su sitio de trabajo.

“Deje de ejercer la profesión por motivos ajenos a mi voluntad, como todo profesional quería ejercer y continuar, pero se me imposibilitó por el decaimiento del salario. Las expectativas como todo profesional eran crecer, mantenerme ahí, me encantaba ejercer esa profesión porque no solo enseñaba a los jóvenes de mi país, yo también aprendía como persona y como profesional. Tuve que salir de la institución puesto en ese año el salario mínimo era muy poco y con lo que ganaba no me alcanzaba ni siquiera para los pasajes para dirigirme a mi trabajo. Hoy en día el salario solo alcanza para una o dos harina pan”. Acotó la comunicadora social, Nahiry Zambrano.

Lo anterior fue una causal para que la joven docente buscara otros horizontes laborales y así devengar un salario digno para su sostenimiento y el de su adorada hija Luciana Valentina de 7 años de edad, por ello trabajó en el ámbito comercial, fungió en una farmacia como analista de ingresos y depositaria.

Sin embargo Nahiry, es una persona optimista, no ha perdido su fe y solo espera hallar una nueva oportunidad laboral que se ajuste a un salario en condiciones dignas y justas para ejercer su profesión que tanto ama.

Así como le sucedió a la profesora Nahiry hay miles de docentes que sufren en este país los embates de la crisis social, económica y política. Durante los últimos dos años los educadores se han visto forzados a realizar dos jornadas nacionales de protesta paralizando sus  actividades, pregonando la existencia de una catástrofe educativa debido al desinterés del gobierno nacional de conjurar  esta flagrante crisis que carcome al sector educativo.

La situación se hace más gravosa por la ausencia de educadores dada la creciente migración a otros países y por la deserción forzada para buscar otras fuentes de trabajo en el país.

 

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Rafael Romero/ pasante