Desorden con los racionamientos impide que los zulianos se programen

Desorden con los racionamientos impide que los zulianos se programen para el teletrabajo

Racionamientos

Racionamientos boicotean el teletrabajo. Diseño: José Gregorio Fuenmayor

Racionamientos. En los últimos años, el servicio eléctrico ha sido la peor de las pesadillas para los venezolanos, sobre todo para los marabinos, quienes se ven envueltos en una lucha para lograr cumplir con sus obligaciones sin saber, a ciencia cierta, cuándo habrá un corte de luz.

En tiempos de confinamiento, donde las mayorías de las empresas han optado por el teletrabajo para proteger a sus empleados del COVID-19, la tarea es mucho más complicada. En ocasiones, los marabinos deben quedarse despiertos hasta altas horas de la madrugada para conseguir cumplir con sus responsabilidades para luego, el siguiente día, vivir lo mismo.

El principal problema es que el cronograma de cortes eléctricos que había anunciado CORPOELEC, a mediados del mes de agosto, no se ha cumplido en ningún momento. En Maracaibo se va la luz cuando toca y cuando no también. Es por ello que, en los últimos meses, la capital zuliana ha protestado en las calles para la regulación de la energía en sus hogares, pero las peticiones no han sido tomadas en cuenta y, casi tres meses después del anuncio del cronograma, en algunos sectores experimentan cortes de hasta diez horas al día.

En la última propuesta de CORPOELEC, se había dividido a Maracaibo en cuatro bloques (A, B, C, D) para suministrar la carga eléctrica de acuerdo a las zonas de la ciudad. De acuerdo a esto, habían cuatro horarios. El A, entre 10:00 a.m y 4:00 p.m, el B, de 2:00 p.m a 8:00 p.m, el bloque C, de 6:00 p.m. a 12:00 a.m y por último, el D, que vería cortes entre las 8:00 p.m y 2:00 a.m, es decir, todos los cortes eléctricos eran de seis horas.

Pero una cosa es lo que está en papel y otra la que termina pasando. En Maracaibo, los ciudadanos se quedan ‘a oscuras’ en sus hogares sin horario específico y hasta en varias ocasiones. En la ‘nueva realidad’, con la pandemia del coronavirus, se ha convertido en una gran limitante para los trabajadores.

Melissa es una joven que trabaja con la gestión de redes sociales. Su empleo se ha visto afectado en los últimos meses debido al desorden que hay con los racionamientos eléctricos. Cuando cree que la electricidad no fallará y se dispone a realizar sus obligaciones online, llega el racionamiento sin previo aviso y lo arruina todo. Lo peor es que ha sido amenazada con ser despedida por su incumplimiento. 

Por su parte, José Rangel cuenta a NAD que redacta artículos para algunas páginas web, sin embargo, no ha podido quedar bien con sus obligaciones por los racionamientos inesperados. Asegura que cuando goza del servicio eléctrico, la situación es igual, ya que la señal de su bam no funciona correctamente cuando los sectores aledaños se quedan sin luz y las antenas y repetidores de las operadoras telefónicas se apagan. 

Además, del tema del Internet. En algunos sectores, cuando hay cortes eléctricos, se pierde por completo la señal de los teléfonos móviles. Mientras que, los que tienen servicio de Internet/Wi-Fi ven cómo, cuando hay una fluctuación de la energía, el servicio tarda en funcionar de nuevo. Peor aún, hay quienes sufren de la pérdida total por horas del servicio después de que se corta la electricidad.

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Paola Guevara/Pasante

Noticia al Día