Jóvenes se reinventan para disfrutar su noviazgo en medio de la crisis

Lo que hacen los maracuchos para vivir su noviazgo en medio de la crisis y la pandemia

noviazgo

Noviazgo: Orlando Briceño y Lsisineth Valbuena. Tomada por Luis Daniel

Ante la pandemia, muchos noviazgos sienten el peso de la monotonía y la rutina sobre sus hombros. Cada una lo afronta de manera diferente, con nuevas ideas y detalles que hagan entretenida la vida en compañía.

¿Qué piensan las personas cuando piensan en el amor? “Lo más grande que podemos tener los seres humanos”, “El sentimiento que te inclina a darlo todo sin esperar nada a cambio”, “Aquello por lo que te mueves”,  “Es lo que te hace sentir vivo”, escuchamos miles de voces distintas decir miles de cosas distintas. Es eso.

Pero si hay algo que es el amor, es compromiso, una gran cantidad de respeto y mucha tolerancia. Y la pandemia ha puesto todo a prueba: Lo que creíamos conocer, lo que no sabíamos, lo que hacíamos día a día, lo que nunca antes hicimos como pareja hasta ahora.

Amor… es intentar, intentar e intentar un poco más. Una vez incluso escuché que, en cierto punto, es responsabilizarse por cómo se encuentra alguien más. Es algo intenso, complicado, requiere esfuerzo. No todos estamos preparados para darlo, primera razón por la que, en tiempos de pandemia, muchas parejas rompieron.  

Algunos, no han podido visitarse, algunos se han dado un tiempo, otros lo dieron por terminado. Algunos de nosotros, rompimos la rutina, nos motivamos, enviamos a volar los días que empezaban a sentirse repetitivos. Nos reinventamos.

En la vida de otros noviazgos

Tipos de pareja hay muchas, todas hacen cosas diferentes, similares, se parecen en algo, no se parecen en nada.  Todas tienen sus propias ideas para sostener una relación en medio de la pandemia.

Si miramos por la ventana de casa, vemos a la pareja que lo comparte todo, hacen las compras juntos en las mañanas, limpian el frente mientras cantan y hacen ejercicio cada tarde, sin falta. Lisineth Valbuena, 27 años, y Orlando Briceño, 28, llevan tres años casados, y “Lo mejor de la pandemia, ha sido disfrutar los pequeños detalles como pareja. Desayunar, conversar y empezar el día juntos, algo que no hacíamos por el trabajo. Nos unimos más, disfrutamos la compañía del otro”, estuvieron de acuerdo ambos.

Nunca se quedan sin ideas. “Inventamos ciertas cosas para compartir: nuevas recetas, juegos, hacer ejercicio”, dijo Valbuena. Para ellos, el cambio fue positivo, empezaron a hacer juntos todo lo que anteriormente hacían por separado y se creó un ambiente “diferente y feliz”.

Si miramos a otro lado, vemos a la pareja que, incluso en cuarentena, no deja de trabajar. Son socios, son un equipo, siempre ocupados, de aquí para allá. “Nos enfocamos en generar contenido juntos para nuestra tienda de manualidades”, concordaron Fernando Mora y Andrea Espina, ambos de 21 años.

“Él se queda algunos días en mi casa debido a la cuarentena”, expresó ella. Para Mora, pasar por ese proceso ayuda a darse cuenta de los verdaderos hábitos y formas de ser de la otra persona. Algo importante a tener en cuenta cuando una pareja planea un futuro juntos.

Aunque al principio la monotonía parecía infinita, Mora explicó que “con un poco de motivación llevada de la mano con inspiración surgieron ideas que nos llevaron a romper ese hielo y a empezar a hacer cosas que no nos habíamos animado a hacer antes”.

Más allá, en una ventana al mundo entero, frecuentada por todos, como lo es Instagram, tenemos una pareja más artística. El fotógrafo y la musa que lo inspira. Mary Aranaga, 21 años, y Jose Araque, 23, ambos periodistas. Si el confinamiento ha hecho algo, es motivarlos: “Nuestro ir al parque, ir al cine, ir a un restaurante, ha sido hacer juntos lo que nos apasiona”, dijo Aranaga.

Ella ha pasado sus días entre maquillaje, poses nuevas y su mejor ropa del armario. Él, detrás de la cámara. Juntos han creado sesiones en casa, y alrededor de casa, para compartir el amor que ambos sienten por la estética. Eso y poner en práctica su carrera.

Pero más allá de eso, la pareja comprometida ha podido ver cómo es la vida en hogar: “Desde que comenzó la cuarentena, empezamos a convivir en la misma casa”, dijeron. Para ellos, ha sido un proceso de adaptación y conocimiento, de aprender sobre el hogar, la rutina diaria y las cosas del otro que no habían notado en cuatro años: Quién es el más desordenado, sus hábitos en la cocina, cómo reaccionar si uno de los dos se molesta por algo.

¿Se discute más en cuarentena?

Al estar todo el día en casa con la pareja, creemos que las discusiones aumentan, porque finalmente notamos cómo es convivir con esa persona y cómo maneja la rutina diaria. Nos molestamos porque el cepillo de dientes lo dejamos en el lugar equivocado, porque nos pasamos de sal en la comida, por tener el teléfono en la mano todo el tiempo, por no cerrar la puerta del baño al salir…

Es cierto, hay más tiempo para discutir, pero también hay tiempo para conocernos mejor, saber cómo arreglarlo y qué decir ante estas situaciones. Araque y Aranaga lo confirmaron. Sí, hay lugar para los desacuerdos, pero ambos concuerdan en que han aprendido a manejar y evitar discusiones que “pueden ser tontas”. En sus propias palabras, entendieron que deben “respetar un poco más al otro”, y abrir paso a la tolerancia.

Mora y Espina, opinaron que al pasar más tiempo alrededor del otro, llegan a estar en desacuerdo muy seguido y por más cosas que antes, para ella se trata de “una prueba o un comienzo de cómo sería vivir juntos formalmente”. Para él, son problemas normales que “tomándolo con un poco de madurez y comprensión”, se superan en cuestión de minutos.

Sin embargo, el mito no siempre es cierto. La realidad es que muchas parejas también se emcuemtran en una especie de luna de miel. Briceño y Valbuena afirman que las discusiones se han reducido considerablemente. Mientras otras parejas dicen: “Ya no lo soporto”, ellos disfrutan de la compañía del otro en cada momento. “En algún momento dije ‘¿Podemos discutir?’ porque teníamos tiempo sin pelear”, comentó Briceño.

Encender la llama

El sexo es lo que diferencia a las parejas de las amistades. Es esa conexión que excluye a todas las demás relaciones, y el confinamiento no es más que una excusa para intentarlo todo. Una oportunidad para hablar abiertamente y escuchar lo que cada uno desea en la intimidad: Lo que nos gusta, lo que no, nuestras fantasías…

Todo lo que toma es un comentario gracioso, una risa, un beso para llegar a ello y encender el fuego. Un poco de creatividad para hacerlo diferente: una posición que no habíamos intentado antes, unas cuantas palabras que no nos atrevimos a decir en otro momento. 

Ciertamente, para cada pareja es distinto. Hay muchas ideas para poner en práctica a la hora de compartir en la cama: Utilizar lencería, es una de ellas, con el tiempo dejamos de hacerlo, pero un atuendo sensual, puede hacer la diferencia.  No es cosa de hacerlo todo de la noche a la mañana, si no estamos acostumbrados lo mejor es empezar gradualmente, utilizar una venda para ojos, hacer un pequeño baile erótico, tiempo después incluir un juguete sexual: sean vibradores, masajeadores, o algo menos usual, como las bolas chinas.  

Otro idea son los juegos de rol que a muchos les gustan: imaginar que son alguien más, actuar la situación, incluir vestimenta, o solo llamarse por el nombre del rol que representan: Doctor, profesor, policía, stripper, electricista, vaquero…

Incluso, hay lugar para convertirse en catador practicando el sexo: Untándose con comida, líquidos o cualquier sustancia que haga que el cuerpo se vea húmedo y “apetecible”. Algo nada costoso y que todos tenemos a mano, es agua, fácil de usar y nos permite jugar con la temperatura, ya sea usándola fría o caliente al momento de tener sexo oral.

Lo cierto es que en este ámbito también hay que reinventarse, permitirse explorar cosas nuevas, pero siempre hablándolo con la otra persona y sintiéndonos cómodos con lo que hacemos, y conectados como pareja, para encontrar lo que nos da placer sexual sin quebrantar nuestros límites.  

Una cita en casa

No todo es sobre el sexo, los momentos románticos están infravalorados, y para tener una cita en casa no hay que pensar demasiado, a veces, olvidamos que cualquier detalle del día puede convertirse en una cita, pero lo pasamos por alto, porque “Nos hemos visto demasiado”, “Pasamos el día entero juntos “Tenemos mucho tiempo como pareja”. Son nuestras respuestas, sin darnos cuenta de que alrededor hay tantas ideas.

Un picnic en medio de la sala, es la cita perfecta para la pareja que todo lo comparte: Briceño y Valbuena: “Colocar una tela sobre el suelo, con algunas almohadas alrededor, una cena preparada por ambos, velas para tener una luz tenue, y bailar Tan solo quiero de Jorge Luis Chacín, dijo Valbuena.

“Una buena vestimenta, algunas bebidas, y no solo una, sino todas las canciones que nos dedicamos”, agregó Briceño,  para quien la mejor conversación siempre es con su pareja. Una cena romántica y arreglarse un poco, incluso si no vamos a ningún lado, siempre es ideal para recordarnos todo lo que hemos compartido con una persona especial.

Para la pareja de periodistas una de las mejores citas en casa es tomarse fotos juntos: “Para nosotros es lo usual, pero para otras parejas, un día de fotos podría ser muy romántico”, argumentó Aranaga, agregó que solo se necesita un teléfono y  decorar algún lugar de la casa con sábanas para usar de fondo, adornos, luces de navidad, cualquier cosa que se tenga a mano.

“Lo ideal es tomarse algunas fotos juntos y luego por separado”, explicó Araque, “Es un momento para compartir juntos, actualizar las fotos viejas que desde hace tiempo no lo hacían y sobre todo, para mirar con otro lente cada una de las partes de la otra persona: la risa, los ojos, todo lo que nos empieza a parecer común por la monotonía”.

Compartir en casa no tendría que significar rutina si no lo queremos, todo puede convertirse en una cita: Un juego de mesa, un karaoke, escuchar música juntos, bailar en medio de la habitación, regar las plantas, hacer un postre y que salga mal, hacer un postre y que salga bien, mirar fotos viejas de ambos.

Eso y los pequeños detalles que siempre olvidamos, que dejamos de lado porque, con el tiempo, nos parecen innecesarios: Un beso de buenos días en la mañana, escribir una nota y dejar que el otro la encuentre, tomarse de las manos, decir algún cumplido. En cuarentena, muchos de nosotros hemos descubierto que Amor… es todo eso que pensamos y un poco de esfuerzo. Amor… amor, si lo pensamos bien, es no aburrirse de una persona solo por estar juntos el día entero.

Lea también: Kelly Johana y Clara, hija y esposa de Rafael Orozco: El tiempo curó el dolor pero no puede con la ausencia

Para recibir en tu celular esta y otras informaciones, únete a nuestro canal en Telegram haciendo clic en este link: https://t.me/NADZulia.

Además, puedes seguirnos en Instagram y Twitter como @noticiaaldia o síguenos en nuestra página de Facebook Noticia al Día.

 

Skyl Muñoz/Pasante

Noticia al Día