Escasez de gasolina con exceso de agonía, el padecimiento de los choferes

Escasez de gasolina con exceso de agonía, el padecimiento de los choferes

Escasez de gasolina con exceso de agonía, el padecimiento de los choferes. Foto: NAD

La escasez de gasolina en Venezuela no es reciente, al menos en el epicentro de la carencia: Maracaibo, lleva años en esta problemática que hoy afecta a todo el país

La situación de escasez de gasolina en Venezuela es catalogada como un mal que sufren muchos, pero no todos. Esto se debe a que gran parte de la población no puede adquirirla por determinado tiempo, ya que su habitual distribución es solo para los sectores priorizados del país en medio de la pandemia de la que forma parte por COVID-19.

MARZO 2020

En el primer trimestre del año Venezuela entra en cuarentena, lo hace con muy pocos casos y hasta ese entonces con cero decesos, mismo número que reflejaban las agujas de los vehículos zulianos. Entre ellos el de José Bohórquez, un maracaibero que toda la vida ha sido taxista y que no sabía que la aguja permanecería en el mismo lugar por mucho tiempo.

Durante el mes se limita la venta, solo a quienes presenten salvoconductos, pero él no es uno de ellos. José ya llevaba años haciendo cola en las estaciones de servicio, incluso durmiendo dentro de su vehículo, por lo que intentar, insistir y persistir por unos cuantos litros de gasolina está en su repertorio de espera.

En ese entonces consigue un poco, era la única forma de poder mover su vehículo y arrastrarlo hasta una bomba a solo esperar, y en efecto solo hizo eso, esperar. Un mes que finalizó con una elevación en los números de contagios y también de muertes de COVID-19.

ABRIL 2020

Abril lo inició igual que como finalizó el mes anterior… esperando. En esas semanas la pregunta de por qué no hay gasolina estaba en la boca de todos. En medio de rumores, noticias falsas y la reventa ilegal de combustible en las zonas rurales y limítrofes de Maracaibo se van los días. Lo mismo para José, quien comenzó a dedicarse a hacer tareas o reparaciones del hogar, y algunas veces, entre tantas, limpiarle el polvo a su vehículo.

Pero el dinero se agota, los ahorros se van en lo que muchos lo destinan en Venezuela: comida. No hay fuente de ingreso, no hay una “carrerita de última hora”, es que incluso se prohíbe circular en la ciudad después de las 12 del mediodía. No hay cornetas, no hay frenazos intempestivos, los semáforos que aun funcionan, y que en el momento estaban en un circuito con electricidad, le daban las luces a la nada. José lleva semanas sin detenerse frente a uno.

MAYO 2020

En mayo se intensifica la venta ilegal de gasolina, y se hace en dólares. La compran quienes pueden, no todos, José está entre estos últimos. Y paralelamente el Gobierno anuncia un aumento en la gasolina, pero pasa desapercibido en comparación al también anuncio presidencial de 31 años atrás, en febrero de 1989 específicamente, cuando el entonces presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez hizo lo mismo con un incremento de 30 céntimos. Y así Miraflores rompe el estigma del detonante social que sumergió a Venezuela tres décadas atrás al darle un nuevo costo al combustible.

«La gasolina subsidiada va a tener un costo de 5 mil bolívares el litro, y la persona con vehículo tendrá una participación de 120 litros por mes y 60 litros por mes para las motos (…) Hemos dispuesto unas 200 gasolineras que vendan este producto en moneda libre, el precio extranjero que hemos fijado es de 0,5 centavos de dólar a precio internacional», dijo Maduro en cadena de radio y televisión y la población la acepta con sumisión, ya la han pagado más costosa. Solo les interesa tener gasolina, esa es la prioridad.

José tiene una pregunta analógica, se hace colectiva: ¿Hasta cuándo va a durar la gasolina subsidiada?

JUNIO 2020

Junio inicia estrepitoso y al aumento del precio de la gasolina se suma otro anuncio, y es que buques iraníes traerán combustible a Venezuela. Y es así como a mediados de mes en medio de una tensión internacional en la que se involucran Irán, Estados Unidos y Venezuela se crea una rigidez en el Mar Caribe, pero los buques llegan. Y el Zulia se activa, pero a media máquina.

José pudo echar gasolina de nuevo, pagó 120 litros de la subsidiada y retoma su trabajo en medio de la amenaza del virus, pues deberá nuevamente montar gente extraña a su vehículo para poder llevar el pan a la casa. Sin embargo, los 120 litros al mes no son suficientes para trabajar, por lo que deberá pagarla mucho más costosa, la de precio internacional.

Las colas por gasolina subsidiada se hacen interminables. Para muchos no fue la solución, pues esperar, esperar y esperar por un puesto para poder echar antes que el corte eléctrico sorprenda se hace inevitable.

JULIO 2020

Poco a poco las reservas llegan a su fin, entre apagones, semanas radicalizadas, limitaciones en el horario marcan el inicio del mes. Con esto algunas estaciones de servicio de gasolina subsidiada se van a un cierre temporal. Ya solo queda la de precio internacional, y es así como hasta en esas, en las que surtir el tanque del vehículo se hacía en un santiamén, comenzaron las estruendosas filas de vehículos.

José ya no tiene los 120 litros. Del dinero trabajado se hizo una reserva, sabía que la problemática continuaría, y es así como también hizo cola, pero por la dolarizada. Y esta también comenzó a escasear. Mientras que una gasolina con otro color y olor se dejaba ver.

AGOSTO 2020

La extracción de gasolina sufrió un revés, lo que años antes impulsó el cierre de fronteras venezolanas con colombianas hizo esta vez una brecha, pero en espiral, ya no es la gasolina venezolana en las calles de Maicao, ahora era el combustible colombiano en las calles de Maracaibo. No todos la pueden comprar, no todos confían en ella pues presumen que puede estar adulterada. Y así lo que ha vivido José desde hace años atrás, se comienza a sentir en el resto del país: escasez de gasolina y limitaciones para adquirirla.

La reventa ilegal, a la que no todos pueden acceder, impulsa la reactivación del parque automotor de la ciudad, todos hablan de los costos del “punto” y de la zona El Muro por convertirse en el epicentro de la gasolina en la capital. José vuelve al inicio, se queda con su vehículo varado en el garaje. La aguja volvió a cero. Se activan las refinerías, pero no resuelve la problemática y no hay noticias, solo esperar.

SEPTIEMBRE 2020

Inicia septiembre y los estados de WhatsApp se llenan de “¿Quién vende gasolina?” o “Compro gasolina” las frases son acompañadas con el Emoji de un tanque, y junto a ellos un video difundido a través de las redes sociales se hace viral, todos los comentan. Una voz narra en lo que parece el patio de una casa la estructura de unas bombonas con fuego, conectadas a través de mangueras a otros recipientes que simulan una refinería diminuta e improvisada de combustible a la que llaman gasolina artesanal.

Algunos se asombran y adulan la hazaña, pero otros se vuelven en contra. Los especialistas se pronuncian y advierten que es solo bencina o éter de petróleo, que es material para yesqueros y que puede ocasionar daños terribles al motor. La advertencia queda en el aire y cada quien toma sus previsiones, pero días más tarde una fuerte explosión, que fue seguida por un incendio, sobresaltó a los habitantes del sector Campo Unido II en Punta Gorda, municipio Cabimas del estado Zulia.

Ese día la explosión en los alrededores de una tubería de un gasoducto, puso en evidencia una práctica que se está haciendo recurrente para paliar la escasez de combustible en la entidad: extraer lo que llaman gasolina blanca de las tuberías de Petróleos de Venezuela.

Hoy José tiene la batería de su vehículo descargada, la falta de movilidad lo llevó a eso, pese a los burdos intentos en encender el vehículo. Hoy, al igual que al inicio hace trabajos extras para reunir dólares y poder echar gasolina de la venta ilegal. Hoy no tiene más opciones, al menos no por ahora. Solo la de esperar la distribución de la gasolina iraní que llegó a puertos venezolanos.

La situación de José se hace colectiva, es similar a la de muchos en otros estados del país. La escasez de gasolina y la falla en otros servicios especialmente electricidad y agua ha desencadenado una serie de protestas espontaneas a nivel nacional que continúan su curso todo esto mientras se anunció un nuevo plan de regularización de la gasolina que entrará en vigencia el próximo 5 de octubre y que no es otro que la venta por terminal de placa.

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Luis Fernando Herrera

Noticia al Día