Coman sardina, coman mortadela (Javier Sánchez)

Coman sardina, coman mortadela (Javier Sánchez)

Habrá quien no tenga memoría, pero a mí edad aún recuerdo una vieja cuña de televisión de una reconocida empresa pesquera que invitaba a comer sardinas, con un mensaje donde el locutor en tono sarcástico le recomendaba al público al que iba dirigido,que era el rubro entre la línea de pescado más barato y accesible al bolsillo del pobre, algo así como decir,que si no hay para más nada en la mesa por lo menos coman aunque sea sardinas.
Asi como recuerdo está cuña de los años 80, también viene
a mi memoria un diálogo entre Hugo Chávez y Diosdado Cabello durante una de las tantas fatídicas cadenas televisivas por allá por el 2005, cuando el entonces mandatario invitaba al pueblo a comer mortadela y no jamón, que por su precio resulta inaccesible a los que ganan un sueldo mínimo en este país. «Coman mortadela que es buena y barata» dijo en ese momento y se dirigió a Cabello y le pregunto:¿»Verdad que cuando estábamos en el cuartel comíamos mortadela y nos dábamos un gustazo?».
Tiempos atrás comer mortadela resultaba económico y era comprada por la clase desposeída, por quienes no tenían para darse el gusto de la gran variedad de jamones nacionales e importados que existían, nisiquiera de las afamadas salchichas de las marcas muy reconocidas ni el «endiablado» que por su alto precio hoy en día entra
en la lista de delicateses que existen en las charcuterías que se resisten a morir en el país.
Este embutido (mortadela)se ha convertido en todo un lujo, como muchos otros productos, pues alcanza los Bs 1300 el kilogramo, lo que representa casi cuatro días de salario mínimo en el país.

La que por muchos años junto a la sardina fue llamada «comida de pobre», la mortadela es en este tiempo el símbolo de la oferta electoral de los candidatos chavistas  que recorren las calles en la búsqueda de votos para asegurar su participación en los comicios legislativos del 6 de diciembre, como ocurrió hace varios días en el barrio Brisas del Río en Barinas, la tierra natal de Chávez, donde los candidatos del PSUV «venden» sus promesas regalando mortadela a los vecinos para promocionar las elecciones consideradas fraudulentas por la oposición.
Analistas políticos tanto nacionales como internacionales han coincidido siempre en que el chavismo y el madurismo usan el hambre como la herramienta principal de sometimiento y aseguran que los llamados CLAP tienen como fin despojar de dignidad a los ciudadanos, impedir que protesten y lograr que sus vidas se reduzcan a la lucha por un plato de comida.
Ahora recuerdo que en marzo del 2006 en plena crisis económica de este país,el presidente de la República Nicolás Maduro invitó al pueblo venezolano a comer sardinas durante una visita al estado Sucre.»Sardina buena, sabrosa, nutritiva y a buen precio ¿verdad?, dan ganas de meterle un mordisco así”, dijo en esa oportunidad el mandatario.
A menos de dos meses de unas posibles elecciones parlamentarias, la mortadela vuelve a ser noticia y en carretillas recorren polvorientas calles de los barrios y son entregadas invitando a sufragar en este tiempo electoral donde un porcentaje altísimo de votantes rechaza el proceso.
Aquella que una vez fue llamada la «comida de pobre» sale a la palestra una vez más y solo falta la cuña que invite por TV :»Coman mortadela, coman sardinas».