¿Qué no debería hacer un ginecólogo durante una consulta?

¿Qué no debería hacer un ginecólogo durante una consulta?

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Ginecólogo

Toda mujer debe enfrentarse en un punto de su vida con una visita al ginecólogo, de hecho, es una actividad que debe hacerse con regularidad, al menos una vez al año, para llevar un control adecuado. Un ginecólogo es un profesional de la salud específicamente de la mujer; es un especialista que se encarga de llevar el cuidado del sistema reproductor femenino, donde se encuentran los ovarios, el útero y la vagina; el ginecólogo también se encarga de la revisión y cuidado de las mamas.

Debido a que este especialista se encarga de trabajar con las partes más íntimas del cuerpo, se encuentra en una situación de incomodidad general. La mayoría de las mujeres se sienten inseguras y cohibidas al estar tan expuestas, por ello, es sumamente importante que el ginecólogo brinde un espacio y una relación estrictamente profesional y cordial.

Normalmente se recomienda que una mujer visite a un ginecólogo por primera vez cuando esta cumple los 18 años de edad, sin embargo, también es recomendable asistir a una consulta cuando se comienza a tener una vida sexual activa. La primera cita con un ginecólogo puede ser realmente intimidante; no se sabe que esperar o que sentir, por esto, lo mejor es informarse un poco antes de asistir.

Es la primera consulta con el ginecólogo, esto quiere decir que, como toda relación, tanto el paciente como el médico, deben conocerse antes que todo y establecer un lazo de confianza. Durante el primer chequeo, solo debemos esperar una charla informativa con el especialista. Responder una serie de preguntas sobre la salud y el estado general de las partes del cuerpo a tratar; por lo general, no se hacen exámenes ginecológicos la primera vez, exceptuando el examen mamario.

Lo más idóneo sería respirar con calma y tratar de relajarse, responder a todas las preguntas con total sinceridad. Un ejemplo de estas preguntas seria hablar sobre el historial del ciclo menstrual. A veces es cierto que, ni la propia paciente conoce su cuerpo con totalidad, esto no tiene nada de malo. Las consultas con el ginecólogo además de consistir en una revisión de la salud, también ayudan a las mujeres a conocer y explorar sus cuerpos.

A pesar de que con la práctica se aprende, hay ciertos detalles que es bueno saber antes de la consulta, sobre todo para sentir mayor confianza y seguridad. Principalmente, lo más recomendable es visitar al ginecólogo una semana después del fin del periodo, esto para evitar que los síntomas de la menstruación o el síndrome premenstrual interfieran con el proceso de revisión e identificación de rasgos fuera de lo común. También es necesario aclarar un punto específico, el depilarse no es una obligación, es algo que dependerá de las preferencias personales de cada mujer.

En cuanto a las relaciones sexuales, es mejor no tenerlas el mismo día o un día antes de la revisión; así mismo, evitar el uso de cremas, duchas o cualquier agente externo al sistema reproductor, para evitar cualquier interferencia. Por último, la clave para una revisión exitosa es contar con la confianza de hablar y decir la verdad, ante todo.
Hasta ahora sabemos lo básico sobre las visitas al ginecólogo, todo aquello que debería y no hacer la paciente. No obstante, también es muy importante saber y estar consciente de aquello que debería y aquello que no debería hacer nuestro ginecólogo.

Principalmente, el ginecólogo debe asumir una conducta estrictamente profesional, sobre todo durante la primera consulta. Debe hacer preguntas referentes a la salud femenina sin comentarios personales ni acotaciones fuera del ámbito médico. Es importante que todas las mujeres sepan que, de no sentirse cómodas durante una revisión, pueden retirarse en cualquier momento y solicitar otro ginecólogo. También hay que saber que, de preferirlo, una paciente puede estar acompañada durante la consulta y el chequeo. Como en otros aspectos, un paciente debe buscar tener una relación cómoda con quien lo atiende.

Como ya se dijo, en la primera consulta normalmente no se hacen exámenes médicos diferentes al examen mamario. Pero al ser una paciente regular y de necesitarlo, existen otros exámenes ginecológicos, entre ellos:

La colposcopia, es un examen común, el cual consiste en una revisión de las paredes uterinas por medio de un instrumento parecido al microscopio, llamado colposcopio. Es un procedimiento sencillo y rápido que ayuda al ginecólogo a revisar el estado del sistema reproductor femenino.

El examen Papanicolaou, es otro examen común que consiste en hacer un raspado de los tejidos del cuello uterino, tejidos que serán sometidos a pruebas para determinar si hay alguna anomalía.

La mamografía, es un examen a nivel superior, realizado a las mamas para determinar si existe algún agente dañino. Se realiza por medio de rayos x. De esta misma forma se realiza la histerosalpingografía, un examen de útero y trompas de Falopio. Para este examen, el ginecólogo introduce un espéculo en la vagina para determinar el estado de las áreas mencionadas.

Otro examen es la ecografía genital, es un procedimiento parecido a las ecografías realizadas durante el embarazo, se hace de una forma no invasiva por medio de un ultrasonido.

Estos son los exámenes más comunes durante las consultas, cada uno de ellos debe ser explicado con detalle por el ginecólogo a la paciente. Como norma expuesta por el código de ética de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), los ginecólogos deben proveer todos los detalles sobre cada procedimiento a realizar y deben esperar el consentimiento de la paciente para comenzar; incluso si un médico está seguro de la importancia de la realización del examen, este no puede llevarlo a cabo sin previo acuerdo de la paciente. Por otra parte, detalles como qué tipo de sensaciones, dolores o reacciones puede experimentar la mujer, deben ser compartidos.

Además de estas normas y procedimientos que los ginecólogos deben ejecutar, hay ciertos comportamientos y acciones que ningún ginecólogo, bajo ningún motivo debe hacer. Por ejemplo, un ginecólogo no debe nunca expresar su opinión personal, cada comentario debe ser profesional y referente a la salud de la paciente. Ya sea sobre el físico, la vestimenta o cualquier otra opinión, un ginecólogo debe reservarse los preconceptos e ideas personales.

Finalmente, un ginecólogo, jamás debería juzgar a una paciente. La vida sexual y los hábitos personales no deberían estar sujetos al prejuicio del médico. En caso que alguno presente un riesgo para la salud de la paciente, el ginecólogo debe proveer una recomendación profesional sin ningún tipo de acotación personal.

Una visita al ginecólogo presenta muchos obstáculos para la comodidad de la mujer, pero es algo necesario para llevar un control de la salud y estado general del sistema reproductor. Por ello, hay que aprender todo aquello referente al proceso, estar informado de las responsabilidades tanto de la paciente como del médico, con la finalidad de obtener los mejores beneficios de la consulta.

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Valeria Guerrero/Pasante

Noticia al Día