Maracaibo: Oscura, sedienta y sucia, no voy a celebrar el cumpleaños (Javier Sánchez)

Maracaibo: Oscura, sedienta y sucia, no voy a celebrar el cumpleaños (Javier Sánchez)

¿Vais al cumpleaños de Maracaibo?
No. Ella dijo que no iba hacer nada, que será para otra ocasión porque está «pelada» y no tiene ni siquiera para los refrescos, los tequeños, la piñata los «recuerditos» y mucho menos para alquilar los «veladores» (sillas y mesas) porque todo está carísimo, además dice que está fea, desarreglada, no tiene para un vestido nuevo y aparte de todo, la pandemia no le permite reunir a los invitados.

Me comentó que no estaba en condiciones de celebrar los 491 años ni con los allegados porque su aspecto y condiciones no eran las más adecuadas en este momento. Dijo: «el sucio y la basura me arropa por los cuatro costados y no hay agua con que bañarse y cambiarse para ir a una fiesta aparte de que hay que cocinar con leña porque el gas brilla por su ausencia en muchos barrios.
En tono melancólico me recordó otros aniversarios que había celebrado años atrás, cuando lucía radiante, con sus calles y avenidas adornadas e iluminadas, con plazas y parques arborizados, edificaciones pintadas con fuentes de soda al aire libre, bares, restaurantes abiertos y un ambiente festivo con gente en las calles disfrutando las noches de su bella ciudad y hasta fuentes luminosas que tenían algunas plazas.

Nada de esto ya existe, he quedado prácticamente sola, en el olvido, con calles y avenidas principales simulando una ciudad fantasma, con apagones a diario, sin servicio de agua, ni gas, colas infernales por todos lados para la gasolina, comida, medicinas y lo más triste, muchos amigos y coterráneos que se han ido a distintos países y otros muriendo en hospitales afectados por el Coronavirus.
¡Quién celebra un cumpleaños así mija! nadie, porque no hay ni ánimo de apagar la velita ni de elevar al cielo los deseos que se piden, porque vemos que cada día estamos más olvidados. Al gobierno poco le importa que estemos a oscuras, que no nos bañemos o que en cada esquina haya un cerro de desperdicios que simbolicen el olvido en que nos encontramos, solo le importa que aunque llueve, truene o relampaguee se hagan las elecciones parlamentarias fraudulentas y seguir en el poder por muchos años más.

A mi si me importa que llueva porque las cañadas que me atraviesan de punta a punta no tienen servicio, están llenas de basura, escombros y se desbordan e inundan las casas de mis barrios. Hay damnificados, pérdidas materiales y después no son atendidos ni en refugios.
No, yo no voy a celebrar mi cumpleaños, y que me disculpen los gaiteros que en cada aniversario me llevan serenata y me interpretan los más hermosos versos. No estoy para eso. Estoy dolida porque mucho antes de la pandemia ya me tenían en el olvido, destruida, prácticamente sin atención oficial en buena parte urbana.
Disculpen que en esta oportunidad no los acompañe en esta celebración, pero necesito descansar para reflexionar sobre el destino que nos depara de ahora en adelante y ver si es posible que podamos salir del atolladero en que nos encontramos.

Una misa celebraré en la Basílica junto a mi Chinita para agradecerle un año más de vida y rezar por mi gente.
Si alguien quiere hacerme un regalo, bienvenido sea, y si me preguntan qué quiero que me regalen: yo quiero un sistema eléctrico nuevo y una nueva red de agua potable y gas para botar la leña con que cocino. Son mis deseos.