Leña y leña (Javier Sánchez)

Leña y leña (Javier Sánchez)

Cuando escuchamos a un maracucho decir que está hecho leña, se refiere a que está cansado, que el cuerpo le duele, pero también usa esa expresión para referirse a cualquier cosa deteriorada o destruida, como cuando le chocan el carro y queda hecho leña o cuando ha tomado mucho alcohol y suelen decir «Está hecho leña» o al día siguiente de la «pea» el bebedor llega a comentar «me hice leña» o «nos hicimos leña» significando que están destruidos, sin ánimo, sin vida, después del disfrute de la velada.
En la actualidad el maracucho ve a su ciudad «vuelta leña», sin brillo, totalmente oscura por fallas del sistema eléctrico, calles y avenidas llenas de huecos sin señales de tránsito, sin arborización, edificaciones desoladas, sin pintura, plazas y parques sin vegetación y destruidos, sin el bullicio que caracterizaba a la llamada por los gaiteros «La ciudad más bella».
Pero hablando de leña, es propicio en este momento referirnos a este elemento que se ha convertido para muchos venezolanos en un recurso de primera necesidad desde hace varios años, cuando la crisis económica del país alcanzó el pico más alto y la escasez de gas doméstico comenzó a ser un problema por el alto precio de las llamadas «bombonas» que se hicieron inalcanzables para la clase baja y media.

En la mayoría de países del mundo cocinar con una rama de algún árbol seco puede representar un atraso en su calidad de vida, para muchos hogares de Maracaibo y otras ciudades del país, se ha convertido en la única manera de preparar alimentos, pues la ausencia de gas doméstico en las comunidades y los reiterados cortes eléctricos que se registran a diario hasta dos y cuatro veces, hace que las personas sean dependientes de la leña.
Las últimas encuestas realizadas por empresas de sondeo en Venezuela revelan que 53,4 % de los venezolanos no cuenta con suministro regular de gas doméstico y las cocinas eléctricas no son siempre una opción, porque este servicio también presenta fallas en el 97 % de los hogares venezolanos por los constantes cortes de suministro eléctrico.
Recuerdo en el 2014 cuando el entonces gobernador, Henrique Capriles ,usó esta expresión contra el mandatario nacional Nicolás Maduro y le exigió que resolviera cuanto antes la crisis en la que está sumergido el país y dejara los insultos.
En esa oportunidad le pidió:
“Deje quieto al que está quieto. Póngase a trabajar porque tiene al país vuelto leña y pareciera que quiere tapar los problemas con insultos».
A la fecha, Venezuela sigue así desde el punto de vista social,económico, político y moralmente, pues, lo último que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó sobre la violación de los Derechos Humanos en el país, con un informe de más de 400 páginas que paran los pelos sobre las torturas, muertes y represión a detenidos desde el 2014 a la fecha por parte del gobierno, mantienen al venezolano deprimido y consternado, nos han humillado como pueblo ,invitándonos a un proceso electoral para elegir parlamentarios en elecciones que son ilegales y anunciando que nos buscarán en las casas para llevarnos a los centros de votación como borregos.
Ni ahogar sus penas en el alcohol y hacerse leña para olvidar puede hoy día el maracucho, porque los licores son incomprables y los depósitos llevan todo el año cerrados por la pandemia y la cuarentena. Seguimos llevando leña y leña atizando hoy está hoguera llamada Venezuela.