¿Cómo estudian los chamos?: Las dos caras de la educación a distancia

¿Cómo estudian los chamos?: Las dos caras de la educación a distancia

NAD

 

Este año, la pandemia por la COVID-19, desbloqueó un nuevo nivel para el sistema educativo del país, y es que la educación a distancia ha resultado ser un opción ante la necesidad de cumplir con las distintas etapas de formación de los infantes y las medidas de prevención ante el coronavirus.

Siguiendo las indicaciones del Ministerio de Educación y del Poder Ejecutivo nacional, el pasado 16 de septiembre las instituciones educativas públicas y privadas se sumaron al plan «Una familia, una escuela», donde los niños tendrían la oportunidad de comenzar un nuevo año escolar desde sus viviendas y continuar con sus estudios bajo supervisión, similar a los dos últimos lapsos del año escolar pasado.

A principios de año, este plan resultó ser un mecanismo de ensayo y error, según comentó el profesor José Bello Badel, director del colegio Fe y Alegría «La Chinita» en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante, pero mencionó que contribuyó en el aprendizaje de nuevas técnicas educativas, tanto para los maestros como para los estudiantes en general. «Esto nos permitió poder evaluar las necesidades y las dificultades que influyen en la educación a distancia, y de esta manera desarrollar nuevas estrategias y comenzar un nuevo año escolar a distancia mejorando los errores», dijo Bello.

Colocando el año escolar pasado como antecedente de este método —aún nuevo para la ciudadanía—, sobre todo en los primeros niveles de educación (preescolar, primaria y bachillerato), el director de la institución arquidiocesana mencionó que hubo una serie de dificultades en el proceso; sin embargo, más del 80 % de los estudiantes de su recinto educativo fueron atendidos y una cantidad similar fue aprobada y promovida de grado.

Las dos caras de la educación a distancia

Estudiar a distancia resulta una bendición para un sector de la población y un calvario para otro, pues las condiciones de estudio son diferentes para cada estado del país y, en este caso, la región zuliana tiene algunos factores en contra. Las constantes fluctuaciones y el racionamiento eléctrico son los principales problemas para mantener una comunicación cien por ciento efectiva en el sistema educativo regional.

Por un lado, algunas instituciones privadas desarrollaron un plan a distancia virtual según las posibilidades que cada niño tenga a la mano para cumplir con las asignaciones planteadas. En este sentido, habilitaron salones virtuales a través de las plataformas como: Google Classroom, Zoom, WhatsApp, entre otras, brindando una nueva experiencia de aprendizaje desde casa.

En el caso de María Linares, maestra de quinto grado en una institución privada, su clase se mudó a un Classroom o sala virtual, donde diariamente va subiendo actividades e indicaciones para que sus alumnos puedan desarrollar las tareas propuestas.

Con esta nueva modalidad las normas se flexibilizaron un poco, pero sin dejar a un lado el carácter formal del colegio, aunque no hay horarios fijos para que los niños se conecten en clases en vivo, previniendo las fallas eléctricas en los distintos sectores de la ciudad, si los niños ingresan a la plataforma y utilizan la cámara de video, se les exige usar el uniforme escolar o en su defecto, estar bien presentado en el transcurso de las videoconferencias.

Del mismo modo, las asignaciones tienen un periodo para ser entregadas, pero no un horario fijo. «Los niños pueden entrar a la plataforma y colgar sus tareas a la hora que sea, ya queda del maestro revisarlas al día siguiente, en mi caso tengo un horario de trabajo de 8:00 am, cuando abro la sala virtual para aclarar dudas o respondiendo en el chat, hasta las 12:30 que me desconecto, claro, el profesor puede quedarse corrigiendo si lo desea».

«La mayor parte del tiempo desde que comenzamos, las clases no se dan en vivo completamente y en el momento que nos podemos conectar todos se planifica una sesión para prestar más que todo ayuda psicológica y pedagógica», comentó Linares.

Por otro lado, tenemos a los colegios públicos, quienes también utilizan las tecnologías a su favor, pero sin dejar de lado a los niños con menos posibilidades. En este sentido, emplean otros mecanismos, el WhatsApp se ha vuelto un aliado para los maestros y representantes.

Algunos planteles públicos crearon grupos de WhatsApp por sección para enviar asignaciones y responder dudas. Sin embargo, también emplean carteleras informativas donde semanalmente los profesores dejan las tareas de la semana y la fecha de entrega.

En el caso de Mario Meléndez, representante de dos niños, que cursan sexto grado y segundo año de bachillerato en la U.E. Jesús Enrique Lossada, el plantel envía las tareas por mensaje a su celular y luego le informan cuando será la fecha de entrega, para que el representante lleve las actividades ya resueltas hasta el colegio.

«Anteriormente se tenían que enviar en digital, pero muy pocos niños tienen computadoras o a veces estamos sin luz y la señal es muy mala. Cuando han pasado muchos días y no me llega un mensaje voy hasta el colegio a ver qué pasó», comenta el señor Meléndez.

Los maestros y los padres aún siguen adaptándose a este nuevo método de estudio, sin embargo, la maestra Linares comenta que en contraposición, los niños son muy hábiles con las tecnologías y muchas veces tienden a sugerir otras formas de aprendizaje adaptadas a su generación, los millenials.

 

Lea también:  Fallas de servicios básicos ponen en jaque la educación a distancia en el Zulia

 

Para recibir en tu celular esta y otras informaciones, únete a nuestro canal en Telegram haciendo clic en este link: https://t.me/NADZulia.

Además, puedes seguirnos en Instagram y Twitter como @noticiaaldia o síguenos en nuestra página de Facebook Noticia al Día.

Any Vargas
Noticia al Día