Hoy de cumpleaños, Rosa Elvira, la hija mayor de Diomedes Díaz

Hoy de cumpleaños, Rosa Elvira, la hija mayor de Diomedes Díaz

 

Los diomedistas celebran hoy el cumple de la mayor de las hijas de El Cacique: Rosa Elvira Díaz Mejía, hija de Bertha Rosario Mejía Acosta. De esta manera Diomedes estrenó el título de papá cuando contaba con 17 años, tres meses y 12 días.

A Rosa Elvira, Diomedes le decía «Ochi». La llevó a vir con él cuando tenía 10 años.

Para el portal http://revistaentornos.com/ la cumpleañera contó: «

Pasadas las 3 de la tarde del 7 de diciembre del 2013, llegó a  su destino y se dirigió a la casa de su padre. La habitación estaba un poco oscura, solo  un haz de luz se filtraba por las cortinas color naranja que cubrían el ventanal con vista al jardín interno, donde reposaba una imagen de la Virgen del Carmen. Allí estaba él, con la sonrisa que siempre le regalaba. Vestía un suéter amarillo con pantalón jean azul. Se veía tranquilo. La tenue luz alumbraba por momentos los rostros de padre e hija.

Cuando estuvo frente a él lo acarició con ternura mientras besaba su frente y  mejillas. Lo abrazó con fuerza.

– ¡Ay papá,  yo tenía que verlo!… Sentía unas ganas inmensas de llorar…

– ¿Y por qué me ibas a llorar, si no me he muerto todavía?

Papá, te amo con toda mi alma y mi corazón–le decía, mientras él cerraba  y abría los ojos.

Yo también te quiero mucho, hija.

Luego, él -visiblemente cansado, pues venía de ultimar detalles de la grabación de su nuevo CD ‘La vida del artista”-, se  acostó en la cama y el diálogo fluyó por un buen rato. Hablaron de los temas habituales: la casa, el vehículo, la nieta… Finalmente, mientras ella masajeaba sus piernas, se quedó dormido. Ese fue el último día que “Ochi”  -como él cariñosamente la llamaba- vio con vida a su padre.

Rosa Elvira Díaz Mejía “Ochi”, es la hija mayor del “Cacique de la Junta”, quien inicialmente la había llamado Elvira Rosa en homenaje a su madre, “mama Vila”, hasta que decidió cambiarle el orden al nombre para que le facilitara la rima en una estrofa de su canción:

Entre placer y penas”.

Y Rosa Elvira  y Rosa Elvira

que es la mayor de esta familia tan bonita.

Rosa Elvira me recibe en su casa de  La Junta.  En las paredes de la  sala hay colgadas varias fotografías en las que aparece al lado de su padre en distintos momentos de sus vidas; seguimos hacia un pequeño patio flanqueado por  un hermoso jardín que a pesar de la sequía, está florecido. Allí nos esperan dos cómodas mecedoras para iniciar un viaje  por sus recuerdos que, según  dice, están marcados por el cariño, la emotividad  y la alegría que su padre le prodigaba y por la manera en la que, desde niña, tuvo que aprovechar al máximo espacios y momentos para verlo, porque la relación de sus padres no era bien recibida por la familia de Bertha Mejía Acosta, su madre.

“El romance de mis papás fue una historia muy bonita; en esa época, me cuenta mi mamá, vivió esa relación de manera muy estricta, muy sufrida, porque a mi abuela Eugenia Acosta no le gustaban esos amores. Incluso cuando nací,  mi papá tenía muchas ganas de conocerme pero mi abuela todavía se empeñaba  en impedirlo”.

Diomedes, convertido en padre a los 17 años,  solo pudo conocer a  su primera hija cuándo tenía dos meses de nacida. Y regalarle unos “Areticos de Oro” –ese instante le inspiro una canción-. Fue un momento para Bertha y Diomedes  emotivo, pero de malestar para la familia de  ella.

 

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