El suegro de Diomedes Díaz era un pan de Dios

El suegro de Diomedes era un pan de Dios ¿Quién echaba plomo en la ventana marroncita? (+video)

Diomedes

Mono Arjona, suegro de Diomedes Díaz en la novela

La ventana marroncita donde dormía la adorada de Diomedes Díaz, que causa sensación en el público venezolano y colombiano, tiene su verdadera historia un poco distinta a la que revela la novela.

En la producción audiovisual se muestra a un pudiente comerciante de la Junta llamado Mono Arjona, quién después de tantos altos y bajos terminó siendo suegro de El Cacique de la Junta y aceptándolo como su yerno.

En la novela, el Mono Arjona hace hasta lo imposible por separar a su hija Lucía Arjona de Diomedes, quién la pretendía a escondidas y le cantaba serenatas en la famosa ventana marroncita para conquistarla, pero cuando el Mono Arjona se enteró, enfurecido, se fue contra Diomedes y hasta unos tiros le hizo, uno de ellos rozó el brazo de la promesa del vallenato para entonces. Como quien dice, el Mono Arjona se la tenía jurada a Diomedes.

Pero ¿hubo plomo de verdad en la ventana marroncita?

Hernán Acosta, hermano de Patricia Acosta, nombre real de la primera esposa de El Cacique, cuenta que su papá era un pan de Dios, que jamás tomó un arma de fuego en sus manos. El arma la manejaba Herná, pero nunca atacó a Diomedes.

Era Hernán se la tenía jurada a Diomedes porque su mamá (suegra de El Cacique) le contó que un adolescente llegaba a la ventana marroncita para hacerle la visita a Patricia. «Mamá, la voy a joder como esté pensando en machito», decía Hernán a su madre sobre su hermana Patricia.

Hernán cuenta que Diomedes comenzó se infiltraba entre un allegado a la casa para poder ver a Patricia, quien le robó el corazón a primera vista. Ella era una adolescente muy bonita, dicen que la más hermosa de el pueblo de la Junta, con tremendos ojasos, por eso su mamá y hermano la cuidaban mucho.

«Diomedes, de 17 años, era muy amigo de uno Gutierrez, quien daba serenata en la casa, Diomedes se colaba para que mi mama creyera que era Gutierrez el que daba serenata. Diomedes raspaba la ventana marroncita, y Patricia, que dormía en la camita, sabía que era él. Ahí se besaban…», recuerda Hernán.

Agregó: «Alguien los vio, y mamá mandó a clausurar la ventana con dos clavos porque mamá no gustaba de Diomedes. Cuidaba mucho a Patricia, pero los vecinos no gustaban de mamá».

Lea también: Esta es la caratula del disco de la ventana marroncita de Diomedes, donde El Cacique aparece sin el diente que se le cayó minutos antes de esa foto

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Haroldo Manzanilla

Noticia al Día