"No es una carga, es mi hermano" Parte 1

Crónica: «No es una carga, es mi hermano»

Foto: Agencia

Cuidar de un hermano y ayudarlo económicamente, aún cuando es mayor de edad, es un tabú dentro de la sociedad americana, Noticia al Día te trae dos historias que reflejan la realidad de muchas familias venezolanas, que tratan a toda costa de salir adelante, con la premisa de un fuerte vínculo familiar, porque «No es una carga, es mi hermano».

La vida de Clara Redondo (seudónimo) parecía terminar, el dolor era indescriptible, pero debía ser fuerte. Fueron varios meses de batalla donde Clara con veintidós años de edad, se convirtió en un pilar fundamental de su familia.

“Celeste”, madre de Clara, luchaba contra el cáncer, y su acompañante en cada cita con el médico, en cada tratamiento, en cada trámite, en cada llanto, en cada temor, era su hija Clara, la mayor de sus tres hijos.

Clara siempre ha sido de ayuda para su familia, como hija mayor quiso colaborar con sus padres y comenzó a trabajar desde los quince años. Fue durante las vacaciones del año 2015 que Clara tuvo su primer empleo, de esta manera cooperaba en el hogar especialmente porque los ingresos de la familia no eran suficientes y sus dos hermanos pequeños ameritaban de una mayor entrada económica.

El esposo de la mamá de Clara sufre de ataxia, una enfermedad degenerativa que lo va discapacitando poco a poco, aunque sigue recibiendo un sueldo por sus años de empleo, no le es suficiente. El sueldo de Clara se une al de su padrastro para cubrir las necesidades de la familia.

Transcurre el año 2016, Clara luce un lindo uniforme de estudiante de odontología en una universidad de la capital, pero la situación económica en el país se torna más difícil, y aunque ella continúa trabajando, el dinero no rinde lo suficiente y le toca abandonar sus estudios. En ese mismo año comienza a laborar en una emisora de radio cristiana perteneciente a la iglesia a la que asistía.

A principios de 2019, Celeste es diagnosticada con cáncer, fue una noticia dura para Clara, quien una vez más debe salir adelante en apoyo de su familia.

Celeste recibe una primera parte del tratamiento en Caracas, pero al agotarse los recursos debido al alto costo y difícil acceso a los tratamientos oncológicos en el país, toman la decisión de viajar a Colombia para continuar con  la medicación en compañía de su hermano de ocho años.

Se despide de su hermano menor, de su padrastro y del resto de su familia deseando que pronto puedan estar juntos nuevamente. Al llegar al país son recibidos por algunos familiares que les prestarían gran apoyo, al igual que muchas otras personas que colaboraron con ellos de diferentes maneras. Sin embargo, no sería un proceso fácil.

Después de casi dos meses de papeleos y trámites legales, Celeste es atendida por los médicos, pero a pesar de recibir las quimioterapias faltantes, poco tiempo después Celeste se complica y muere en el mes de julio del 2020, justo cuando ya pensaban regresar a Venezuela. El cuerpo de Celeste no respondió positivamente al tratamiento.

Es un momento muy difícil que Clara atraviesa junto a su hermanito, sin embargo no es lo único a lo que debe hacer frente. Los días pasan y Clara ve que la pandemia hará difícil un pronto retorno a Venezuela. Mientras tanto, y a pesar de la  tristeza, considera necesaria la búsqueda de un empleo que le permita obtener ingresos para ella y su hermano, y a su vez le permita colaborar con su abuela paterna que la ha acobijado en su casa.

Tal como lo hacía antes para ayudar a su familia, Clara debe seguir haciéndolo, aunque ahora en otro país y en otras circunstancias.

Clara consigue una oportunidad para trabajar llevando las redes informativas de un hospital en un pueblo de la Guajira, Colombia, donde enfrenta su realidad. Ella ha recibido apoyo de su familia y ahora le toca asumir la responsabilidad de ayudar a su abuela paterna con los gastos de agua, gas, electricidad y alimentación, además para sus gastos personales y los de su hermano.

Ella también piensa en la situación económica en Venezuela, piensa en su papá y en su hermanito de siete años y desea también tener dinero para enviarles y así ayudarlos.

Como muchos otros venezolanos que han emigrado por distintos motivos hacen esto, envían dinero a su familia en Venezuela para ayudarlos. Pero en otros hogares venezolanos el sostenimiento no depende sino del esfuerzo de una sola persona que mantiene a todos los demás. Hay quienes ven esto como una carga, otros lo hacen por amor a su familia.

Clara inicia el empleo, ¡Un trabajo en el hospital no es lo que hubiese deseado! pensó Clara, «pero necesito los ingresos y para eso necesito el trabajo».

El hospital atiende exclusivamente emergencias rápidas, el trabajo de Clara es atender las redes sociales del hospital subiendo contenido de servicios e información importante del mismo.

Pisar el hospital le trae muchos recuerdos de su madre; las sirenas de las ambulancias, los médicos, los enfermos… y también algunas de las personas que vieron a Clara mientras se movilizaba con el tratamiento de su madre la recuerdan. Le han llegado a preguntar: ¿Cómo sigue su mamá? y ¿Su mamá cómo está?, esas preguntas no son fáciles de recibir pero la chica contesta con gentileza: mi mamá ya murió.

Es un dolor que está allí, y ese hospital a donde Celeste acudió dos o tres veces hace que Clara piense más en ella, pero debe seguir adelante por sus hermanos, a los que ahora debe atender. « ¿Hasta cuándo estaré aquí?, ¿Cuándo podré volver? Es algo que no sé, pero mientras tanto tengo que seguir» dice Clara. «Mis hermanos están creciendo y ya la ropa les está quedando pequeña, necesito comprarles esas cosas que ellos necesitan» añade. Clara ha enviado ya dinero en dos ocasiones para su hermano en Caracas, no está afanada, pero sabe que tiene una responsabilidad con su familia, son sus hermanos y debe hacerlo.

La pandemia ha afectado la economía en todo el mundo generando desempleo, escasez y hambre en muchos lugares, Venezuela se ve más afectada debido a la condición que ya atravesaba. Gran número de venezolanos regresan al país porque la necesidad o la soledad los obliga, pues no todos los que emigran logran establecerse en el extranjero.

Los problemas económicos no solo han generado pobreza y hambre, algunas personas se han vuelto duras de corazón e indolentes a la necesidad del prójimo, aun a la necesidad del hermano de su misma sangre.

No cualquiera ayuda desinteresadamente en estos tiempos, eso es algo muy raro en estos días; pero aún existen personas como Clara, que dan y reciben ayuda y para ellos no es una carga, es amor al prójimo, es un deber, es bondad, es compasión, es una responsabilidad porque es su semejante, es su sangre, es su familia.

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Magdielis Espinoza- Pasante

Noticia al Día

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