Thiem conquista el Abierto de EEUU y su primer Grand Slam

Con épica remontada, Thiem conquista el Abierto de EEUU y su primer Grand Slam

Foto agencias

Con una asombrosa remontada, el austriaco Dominic Thiem doblegó este domingo al alemán Alexander Zverev en la final del Abierto de Estados Unidos, conquistando su primer título de Grand Slam después de tres finales perdidas.

Thiem, segundo sembrado, derrotó a Zverev, quinto, por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (8/6) y se apoderó del primer Grand Slam que deja libre el ‘Big Three’ del tenis desde 2016, sin que la afición neoyorquina pudiera disfrutar del espéctaculo en Flushing Meadows (Nueva York) por culpa del coronavirus.

Abriendo un nuevo capítulo en la historia de este deporte, Thiem dio por terminada una racha de 13 torneos ‘Majors’ acumulada por los hegemónicos Novak Djokovic, Rafa Nadal y Roger Federer y se coronó como el primer campeón nacido en la década de 1990.

«Obviamente había una gran presión en el partido», reconoció Thiem, de 27 años. «Era tanto lo que llegaba a mi cabeza, a mi cuerpo. Cuando logré el punto de partido, cuándo él falló el revés, fue un gran alivio».

Tras cuatro horas y 1 minuto de sufrimiento, después de batir a un feroz rival y a sus propios fantasmas, Thiem rompió los protocolos de salud para abrazar a su amigo Zverev.

Mientras al austriaco le dio una risa nerviosa en el banco, Zverev estaba totalmente hundido en el otro lado y en la ceremonia de premiación no pudo reprimir el dolor y las lágrimas al recordar a sus padres, ambos extenistas profesionales en la Unión Soviética, que no pudieron acompañarle por haber dado positivo por coronavirus.

«Los extraño (…) Esto es muy duro», reconoció el alemán, que después ante la prensa recuperó su instinto competitivo.

«Tengo 23 años. No creo que sea mi última oportunidad. Creo que en algún momento seré un campeón de Grand Slam», recalcó.

«Ojalá pudieran haber dos ganadores hoy, creo que los dos lo merecimos», le reconoció Thiem después de protagonizar una remontada que no se veía en el Abierto desde 1949, antes de la era abierta.

El fantasma de Andy Murray
Visto como el heredero del ‘Big Three’, Thiem tuvo que esperar largos años hasta que se le abriera esta gran oportunidad en el Abierto, con Federer y Nadal ausentes de Nueva York y Djokovic descalificado por una acción antideportiva en octavos.

En Nueva York, el austriaco llegaba después de una cruel tercera derrota ante Djokovic en cinco sets en la final del Abierto de Australia, de la que parecía repuesto al ganar con facilidad en semifinales al otro favorito del US Open, el ruso Daniil Medvedev.

Pero en la final ante Zverev, a quien había batido en siete de sus nueve enfrentamientos (la última en semifinales del Abierto de Australia), al austriaco se le vino encima toda la presión. «Estaba súper, súper tenso. Hacía mucho tiempo que no estaba tan tenso», admitió.

Durante las dos horas iniciales, Thiem se encaminaba directo hacia el ingrato club de jugadores que han perdido sus primeras cuatro finales de Grand Slam, del que forman parte el escocés Andy Murray y el checo Ivan Lendl.

Zverev, con uno de los mejores saques del circuito, no necesitó de su mejor actuación al servicio (15 ‘aces’ en el partido por 8 de su rival) para tomar inicialmente distancia ante Thiem.

En la primera oportunidad, Zverev consiguió un ‘break’ que le dio ventaja por 2-1 y no tuvo problemas para defender su servicio hasta el final de la manga.

Parecía que el mundo se le caía encima a Thiem cuando regaló otros dos ‘breaks’ a su rival con una colección de errores no forzados.

Al inicio de la tercera manga, el austriaco cedió su quinto servicio pero después fue recuperando sensaciones positivas a medida que el cansancio y un problema en el cuádriceps afectaba la precisión del cañón alemán.

A base de pelea Thiem evitó la humillación y alargó la final hasta el cuarto set, en el que los errores no forzados caían ahora del lado del alemán (12 en esa manga).

Final de infarto
Con la confianza recuperada, el austriaco comenzó a exhibir su talento y varias inoportunas dobles falta de Zverev le allanaron el camino hacia la quinta y definitiva manga.

En la batalla final, cada uno logró una ruptura de servicio en los dos primeros juegos y Zverev llegó a servir para ganar con 5-3 a favor.

Pero Thiem, una vez más contra las cuerdas, sacó los mejores trucos de su repertorio, con dos golpes paralelos para el recuerdo, con los que llevó el juego al ‘tie break’ y culminó la proeza.

La victoria de Thiem, primer austriaco en conquistar un Grand Slam desde Thomas Muster en 1995, echa el cierre al Abierto de Estados Unidos más excepcional e imprevisible.

Celebrado a puerta cerrada y con los jugadores en estado de aislamiento, la final femenina también vivió una remontada con el triunfo de la japonesa Naomi Osaka ante la bielorrusa Victoria Azarenka.

Muchas estrellas de este deporte se negaron a viajar a Nueva York y algunos tenistas fueron retirados preventivamente durante el torneo, que también asistió a la insólita descalificación de Djokovic, el favorito absoluto, por un pelotazo accidental a una jueza de línea cuando el partido de octavos estaba parado.

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AFP

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